La última víctima de Inmigración nació en Colorado y era madre de tres hijos

El FBI se niega a colaborar con las autoridades de Mineápolis para aclarar el motivo por el que disparó el agente del ICE que mató a una mujer

Diario Vasco, Mercedes Gallego, 09-01-2026

Dicen buscar a «lo peor de lo peor» para limpiar EE UU de la lacra de los inmigrantes, pero Renee Goods era una estadounidense de pura cepa. Nacida en Colorado hace 37 años, cristiana devota, poetisa, viuda y madre de tres hijos uno de 6 años, ahora totalmente huérfano al haber perdido a su padre hace dos, cayó muerta en Mineápolis el martes por la mañana bajo los disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). Originalmente, el FBI iba a investigar su muerte de forma conjunta con las autoridades estatales de Minnesota, pero ayer dio marcha atrás e informó al fiscal de que lo hará en solitario y no compartirá pruebas.
Para entonces la muerte de Goods no solo amenazaba con espolear de nuevo las protestas contra ICE, sino con abrir aún más la brecha política del país. El presidente Donald Trump no dudó en culpar a la propia víctima, que a las pocas horas fue acusada de «terrorismo doméstico» por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien argumenta que el agente disparó en defensa propia porque la mujer intentaba atropellarlo. Se trata de la 14ª ocasión en menos de un año en la que los agentes de ICE han respondido a tiros contra las protestas o amenazas percibidas.

«La razón por la que ocurren estos incidentes es porque la izquierda radical amenaza, agrede y señala a diario a las fuerzas del orden y los agentes de ICE», defendió el presidente, quien acusó a los manifestantes de «agitadores profesionales». Más de mil vecinos de Mineápolis se habían ofrecido como «observadores constitucionales» de las redadas iniciadas por la agencia migratoria desde que el mandatario la emprendió contra la comunidad somalí, a cuyos miembros calificó de «basura». La situación se volvió especialmente tensa cuando el 3 de diciembre la agencia lanzó en el área de Mineápolis- St. Paul lo que ha calificado como la mayor operación de su historia, con dos mil agentes desplegados en la ciudad.

Agentes del ICE disparan y hieren a dos personas en una zona residencial de Portland
En medio de la conmoción provocada por la muerte el miércoles de Renee Goods, agentes de Inmigración y Aduanas se vieron involucrados ayer en otro tiroteo en Portland, en el estado de Oregón, que se saldó con dos heridos. «Dos personas se encuentran en el hospital tras un tiroteo en el que participaron agentes federales», confirmó la Policía local en un comunicado. Al cierre de esta edición se desconocían la situación de las víctimas y las circunstancias en las que se produjo el suceso, cuya investigación dirige el FBI. El jefe de Policía Bob Day dijo entender «la gran emoción y tensión que muchos sienten tras el tiroteo en Minneapolis», pero pidió a la comunidad «que mantenga la calma mientras trabajamos para obtener más información» sobre lo ocurrido ayer.

Obreros, camareros, conductores de Uber, nadie estaba a salvo. «Mi propio padre tiene miedo de salir a la calle», contó Edwin Torres DeSantiago, director de la organización Immigration Defense Network. La campaña de terror está creando «una situación más peligrosa de la que dicen venir a corregir», acusó el alcalde de la ciudad, Jacob Frey, apuntando directamente a ICE: «Largaros de aquí de una puta vez», les conminó en conferencia de prensa.

La rabia del alcalde

El alcalde, como el gobernador del Estado y todo el que tenga acceso a las redes sociales, ha visto los vídeos grabados por otros observadores en los que dos agentes de ICE ordenan a la mujer que salga «del puto coche» y le tiran de la puerta, mientras ella maniobra para huir. Un tercero al que pudo rozar ligeramente el coche le dispara directamente a la cara a través del parabrisas y continúa descargando su arma contra ella, mientras el coche sigue moviéndose a la deriva hasta que choca contra otros vehículos aparcados. Goods moriría poco después en el hospital. Los agentes de ICE ni siquiera permitieron que un médico en la escena la atendiese.

«Renee era una de las personas más bondadosas que he conocido jamás», dijo su madre, Donna Ganger, al ‘Minnesota Star Tribune’. «Se pasó la vida cuidando de los demás… Era cariñosa, comprensiva y afectuosa».

Sobre el cruce de la Avenida Portland y la calle 31 donde quedó su vehículo, empotrado contra un poste de la luz, amigos y desconocidos han levantado un memorial de globos, ositos y rosas rojas sobre la nieve, al que peregrinan los vecinos de la ciudad a la que se trasladó el año pasado para rendirle homenaje. Nadie cree que la investigación del FBI vaya a ser justa, desde el momento en que ha dejado de cooperar con el Bureau of Criminal Apprehension. La agencia estatal ya no tendrá acceso al material recopilado en la escena del crimen. Y sin ello, no podrán investigarlo con garantías, han declarado. «Mi pregunta es: ¿A qué le tenéis miedo?», protestó en televisión el fiscal del Estado, Keith Ellison.

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