«Quedé atrapado y me decían que no era nada»
Mohammed Hatit se encuentra en silla de ruedas desde que en 2022 sus piernas fueron aplastadas por un contenedor de residuos mientras trabajabaen unas obras
Diario Vasco, , 06-01-2026Llegó desde su Marruecos natal a Italia y después a Barcelona y a Euskadi con el sueño de encontrar un trabajo y un futuro. Pero … aquel 5 de octubre de 2022 Mohammed Hatit vio truncadas todas sus aspiraciones vitales. Un accidente laboral mientras trabajaba en una obra en Getxo le dejó en silla de ruedas y a sus 36 años depende de ayuda para realizar las tareas más básicas.
«Me han destrozado la vida», relata este trabajador, aunque utiliza otro adjetivo más altisonante que refleja sin tapujos la situación de este inmigrante que además debe lidiar con un dolor que no logran mitigar del todo los tratamientos que le aplican.
La desesperanza se ha adueñado de su vida, porque además el periplo jurídico para pedir las indemnizaciones que le corresponden está siendo un calvario. Pero vayamos al principio de la historia, a aquel 5 de octubre que Mohammed no olvidará jamás. Estaba contratado por un trabajador autónomo que a su vez estaba subcontratado por la empresa Loizaga en una obra en Bidezabal, en Getxo.
El encargado de la obra le dijo que ayudara al camión que iba a venir a recoger un contenedor de escombros. El camionero bajó a colocar las cadenas al contenedor y entró en la cabina para elevarlo. Al ir a subirlo al camión el contenedor se desplazó hacia atrás y Mohammed quedó atrapado entre éste y una pared.
«Empecé a gritar, pero el camionero no oyó en un principio los chillidos y tras escucharlos en vez de bajar el contenedor lo subió aún más, entiendo que sin querer. Finalmente, vino a ver cómo estaba y me dijo que me levantara, que no era nada. No quiso llamar a la ambulancia y tuve que hacerlo yo mismo que tenía sangre y estaba en el suelo tirado. Llegó la Ertzaintza pero no hizo el atestado».
Esta circunstancia ha condicionado luego el proceso jurídico para reclamar la indemnización correspondiente porque el afectado y los servicios jurídicos de ELA, que llevan su caso, desconocen la matrícula del camión o a qué empresa pertenecía. Además, el autónomo que le tenía contratado ha fallecido en este tiempo y la Inspección de Trabajo no ha emitido todavía un informe pese a haber transcurrido dos años, indican desde la central nacionalista.
Pero no son las únicas dificultades con las que se ha encontrado Mohammed en todo este tiempo. Y es que la ambulancia le derivó al Hospital de Cruces, donde le operaron de urgencia para evitar que le tuvieran que amputar las piernas. Posteriormente Fremap le derivó a la Intermutual, donde quedó ingresado hasta el mes de junio de 2023.
«Estando en el hospital me mandan un SMS donde me dicen que la empresa me ha dado de baja en la Seguridad Social. Además, la mutua me dio el alta antes de que cumpliera los 365 días para evitar que pasase el tribunal médico. Me quedé sin trabajo y sin ninguna prestación, ni siquiera la del desempleo».
Los servicios jurídicos de ELA recurrieron el alta médica y se logró que siguiera cobrando la prestación de la baja. Por su parte, el tribunal médico del Instituto Nacional de la Seguridad Social le reconoció una incapacidad permanente total para su profesión habitual de peón de construcción por accidente de trabajo. Pero la mutua recurrió a pesar de que precisa de una silla de ruedas. La Diputación de Bizkaia le reconoció por su parte un grado de discapacidad del 45%, que es lo que le permite tener una ayuda por parte del Ayuntamiento para realizar las tareas más básicas, empezando por la higiene personal.
«No puedo ducharme solo y necesito ayuda». Pero a pesar de esa asistencia que recibe tiene muchas dificultades para llegar a final de mes con una prestación de 1.207 euros. «Pago 600 euros de alquiler. Mi casa no está adaptada y aunque he solicitado al Gobierno Vasco una vivienda adaptada no he logrado nada», se lamenta.
Su vida ha dado un vuelco de 180 grados. «He tenido que ir al psiquiatra y al psicólogo para afrontar esta situación y además acudo a la unidad del dolor porque me destrozó la pelvis y la cadera, además de afectarme a las piernas. Llevo año y medio tomando fentanilo pero no me quita el dolor, espero que no me tengan que subir más la dosis, porque mi cabeza no lo aguantaría».
En 2022, un total de 6.893 trabajadores de origen extranjero sufrieron un accidente leve en Euskadi, 52 un siniestro grave como el de Mohamed y nueve perdieron la vida.
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