Lo que nos deja 2025 y apunta 2026
Diario Vasco, , 31-12-2025El año que acaba ha sido un torbellino, en el que han pasado demasiadas cosas para poder trasladar aquí. Por ello solo buscamos rescatar las … conclusiones de 2025 y apuntar alguna pista para 2026. La primera conclusión afecta al viejo orden internacional, al que Trump da la última estocada con una diplomacia hiperactiva que olvida a sus aliados y busca monetizar su dominio económico y militar. La segunda es que solo China ha plantado cara, diversificando compras y batiendo récords de exportaciones a nuestra costa. La guerra comercial entre estadounidenses y chinos acaba con tregua y un posible acuerdo futuro que puede fortalecer al país asiático que emerge como un par de EE UU.
Otro dato de 2025 es el enorme gasto militar. Hablando de armas, la tercera conclusión es que empezamos a pagar nuestra defensa, porque Trump decide creer antes a Putin que a un Zelenski sin cartas. Pasan los meses, Rusia avanza y Ucrania se queda sin dinero, lo que fuerza a emitir eurobonos por no atrevernos con los activos rusos. Todo indica que el acuerdo de paz perfila una salida favorable a un Putin rehabilitado. Por eso la cuarta conclusión es que 2025 nos abre los ojos porque la relación transatlántica es ya otra cosa, alterada por una doctrina que nos tilda de débiles y gorrones, lo que nos molesta por la parte de razón que contiene. La quinta conclusión es que la UE acaba el año con decisiones de marcha atrás porque la realidad manda. Una primera, sobre automoción, donde la sombra de los despidos aplaza la prohibición de venta del vehículo convencional. La otra, sobre inmigración, donde hace suyas las políticas de Meloni.
Pese a todo, la economía global crece el 3%, con el oro por las nubes y la bolsa en máximos, impulsada por las expectativas creadas por la IA. Y, por aquí, llevamos tres años de Gobierno sin Presupuestos, la macroeconomía va mejor que el bolsillo, el ‘Gordo’ ya no llega para comprar un piso y despedimos el año sin luz en el apagón.
En cuanto a 2026, conviene recordar que EE UU celebrará en noviembre las elecciones intermedias, que nos dirán si los dormidos demócratas ganan barlovento. No parece que los jueces vayan a ser un gran freno que quizás venga por el ‘caso Epstein’, regalito de despedida de Elon Musk. Trump no será eterno, aunque hay cosas que han venido para quedarse y saber deslindarlas será crucial.
Además, debemos fijarnos en algunos cruces de caminos. Resultará decisivo si vamos a una guerra fría entre las dos grandes potencias o a un acuerdo de áreas de influencia (estadounidense, china y rusa) en las que cada uno domina su zona, lo que nos perjudicaría en Ucrania. Prima en Trump una diplomacia de instinto, que busca más la transacción que el gran objetivo, lo que puede permitir el acuerdo con un Xi dispuesto a cerrar pactos tácticos. En todo caso, presionará a Groenlandia y aumentará su influencia en América Latina, donde los electores parecen rechazar el legado de la izquierda. Pekín, que debe gestionar su deflación y el lío inmobiliario, aprovechará el vacío para presentarse como socio fiable frente al caos de Washington. Basta escuchar su mensaje al Sur Global: ‘Con nosotros sabes dónde estás’. Seguirá postulándose como alternativa, liderando una cooperación entre autocracias que comparten economía, defensa y narrativa. A nosotros, Trump nos seguirá ninguneando. Para evitarlo, basta aplicar el manual Draghi. Pero no vamos bien porque las exigencias, como en los dibujos del Correcaminos, van más rápido que nuestras reacciones. Comentario aparte merece el tratado con Mercosur, que esperemos firmar porque ofrece un mercado de 270 millones de personas y un acceso a tierras raras, a cambio de soliviantar a la agricultura.
La previsión global de la economía es de un crecimiento similar del 3%. Pero, ojo al orden: India el 6%, China el 4%, EE UU el 2% y la UE el 1,5%. El arancel subirá los precios americanos, poniendo en un brete al nuevo gobernador de la Reserva Federal, quizás más dócil para bajar tipos. La mezcla de un gran déficit y un gobernador comprometido puede acabar en susto para el mercado de deuda. Respecto a la IA, hay mucha inversión y 2026 deberá ver el retorno en su aplicación. El clima vivirá una extraña combinación: récord de emisiones con gran impulso renovable, salvo EE UU.
Europa seguirá con tipos estables y cuentas públicas bajo presión, porque debemos hacer muchas cosas a la vez en un año electoral. La UE suele crecerse ante la adversidad y esta es buena oportunidad para demostrarlo, porque toca hacerse mayor: adoptar una gobernanza ejecutiva, apostar por un mercado único, tener una sola voz exterior y pagarse la defensa. Todo para ser capaz de lidiar con una incierta etapa global. Ahí es nada.
Esta es una frase para tantas personas que nos hacen felices y tanto nos ayudan a lo largo de nuestra vida. La primera, Jesús, que nos da ejemplo y vida para seguir. Y luego la familia, donde tenemos todos nuestros amores y desvelos. Pero no olvidemos a tantas personas que a pesar de estar menos presentes ante nuestros ojos no por eso son menos importantes. Seamos agradecidos con el jardinero, el obrero que construye un edificio o arregla las calles, el que repara y revisa las bicicletas, el que trabaja en un ambulatorio… Todos los que trabajan en el campo; nos abastecen y cuidan la naturaleza. Y así, cada uno puede pensar en todos los que pasan a su lado. Todos somos necesarios. No podemos ser superficiales; el pensamiento es propio del ser humano y el agradecimiento también. Muchas gracias por existir.
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