El movimiento MAGA se devora a sí mismo
Las disputas entre figuras del trumpismo ponen de manifiesto divisiones más profundas dentro del Partido Republicano
La Vanguardia, , 29-12-2025Quien no esté constantemente conectado quizá haya tenido dificultades para seguir la polémica de AmericaFest. Turning Point USA, la organización juvenil conservadora fundada por Charlie Kirk, celebra la conferencia cada diciembre en Phoenix. Durante el evento de este año, los mayores influencers del movimiento se lanzaron pullas entre sí sobre Israel, la presencia de antisemitas y conspiranoicos en el programa, los detalles del asesinato de Kirk en un campus universitario de Utah y las distintas definiciones de lo que significa ser estadounidense. El panorama general, apenas tres meses después de la muerte de Kirk, es el de la división.
La tensión dentro del movimiento MAGA (Make America Great Again) lleva meses aumentando, intensificada por el asesinato de Kirk y la gestión de la administración Trump de los archivos Epstein. Las disputas pueden parecer simples reproches entre una élite mediática mucho más cómoda en la oposición que en el poder. Pero también ponen de manifiesto una lucha más amplia dentro del Partido Republicano. A medida que la derecha empieza a mirar más allá de Trump y a debatir el futuro del partido, se enfrenta por decidir hasta dónde debe llegar el paraguas del movimiento conservador.
Consideremos dos disputas diferentes en el mundo de los influencers conservadores. Tras el asesinato de Kirk, Candace Owens, una podcaster de derechas, difundió teorías de la conspiración sobre su muerte. Ha implicado a la Legión Extranjera Francesa, a aviones egipcios y a empleados de Turning Point, entre otros. Erika Kirk, la viuda de Charlie y nueva directora de Turning Point, le suplicó que dejara de difundir esas mentiras. No sirvió de nada. Owens no estuvo en AmericaFest, pero su nombre estaba en boca de todos. “Las personas que se niegan a condenar los ataques realmente crueles de Candace —y algunos de ellos van a intervenir aquí— son culpables de cobardía”, dijo Ben Shapiro, cofundador de Daily Wire, un medio conservador. Mencionó en concreto a Tucker Carlson y Megyn Kelly, dos de los presentadores de pódcast más populares del entorno MAGA.
Una segunda disputa también involucra a Carlson, que recientemente invitó a Nick Fuentes a su programa. Fuentes es un nacionalista blanco admirador de Hitler, a quien Kirk durante mucho tiempo intentó mantener en los márgenes del movimiento conservador. Sin embargo, ha ido ganando influencia a medida que la derecha, incluido el propio Kirk, ha adoptado ideas como la teoría del “Gran Reemplazo”, que sostiene que las élites quieren incrementar la inmigración para tratar de reducir el poder de los blancos. El discurso de Shapiro en AmericaFest criticó la disposición de Carlson y otros a dar voz a los racistas y permitir que las teorías conspirativas se propaguen. La pelea entre estos influencers se ha extendido a la política republicana en general. Decenas de empleados del think tank Heritage Foundation dimitieron después de que su jefe defendiese la amistosa entrevista de Carlson a Fuentes.
El vicepresidente J.D. Vance, el heredero aparente de Trump y amigo de Kirk, intervino en la conferencia el 21 de diciembre, después de que otros ponentes hubieran dejado claras las divisiones. El vicepresidente pareció sugerir que el movimiento conservador podría incluir a figuras como Owens y Fuentes. Rehusó criticar el racismo y el antisemitismo entre las nuevas promesas del movimiento. “No he venido con una lista de conservadores a los que denunciar ni a los que vetar”, dijo al público. Sin embargo, días antes había declarado a UnHerd, un medio de comunicación, que el antisemitismo “no tiene cabida en el movimiento conservador” y que Fuentes podía “comer mierda”. Quizá Vance pensó que era mejor no insultar a los groypers, los seguidores de Fuentes, en AmericaFest por si había algunos entre los presentes.
En muchos aspectos, la conferencia se sintió como la presentación en sociedad de Vance. Kirk lo apoyó como candidato a la presidencia en 2028, y tanto los ponentes como los asistentes compartieron su idea—expuesta durante la Convención Nacional Republicana del año pasado—de que Estados Unidos es una patria, no un concepto. “Estamos en una verdadera discusión sobre qué es Estados Unidos, qué representa,” afirmó Donald Trump junior. “Estados Unidos no es solo una idea,” añadió. “Es un lugar con fronteras, con territorio, con historia y campos de batalla.” Pocos discutirían esto, pero quienes conocen bien el lenguaje de MAGA reconocerían una referencia a la idea de que algunos estadounidenses son más americanos que otros.
Vivek Ramaswamy, ex candidato presidencial que ahora se presenta a gobernador en Ohio, intentó defender una definición más amplia de la identidad estadounidense: una visión aspiracional que presenta a los inmigrantes legales como personas que buscan el sueño americano y que recuerda al “compasionismo conservador” de Bush. Fue una voz aislada.
Tanto Vance como Carlson, así como Steve Bannon, exasesor de Trump, instaron a los conservadores a centrarse en su verdadero enemigo (“la izquierda radical”) y defendieron que la unidad era posible bajo la bandera de “Estados Unidos primero”. Eso es discutible. El pabellón de exposiciones de AmericaFest contaba con un escenario desde el que los podcasters podían realizar sesiones de preguntas y respuestas. Los integrantes de ThoughtCrime, un programa fundado por Kirk y otros influencers de derechas, preguntaron a una multitud si creen en “Estados Unidos primero y en solitario”, o en Estados Unidos primero pero con el apoyo de algunos aliados. El público estaba dividido.
Muchos asistentes opinaban que las luchas internas entre sus héroes MAGA eran consecuencia del vacío de poder tras el asesinato en Utah. Las opiniones de Kirk eran controvertidas y se habían vuelto más extremas a medida que el Partido Republicano viraba aún más a la derecha. Sin embargo, entre los conservadores había sido una figura que unificaba e inspiraba. Rick Richards, originario de Arizona de 63 años que asistía por segunda vez a AmericaFest, confiaba en que la señora Kirk pudiera convertirse en una voz líder. Por ahora, parece sentirse más cómoda predicando los valores familiares tradicionales y la piedad religiosa que actuando como una figura clave en la política. Pero solo han pasado unos meses desde la muerte de su marido y desde que asumió el liderazgo de Turning Point.
Las disputas internas también muestran la fuerza de atracción del potente ecosistema mediático de la derecha. Sean Miles, un joven de 18 años que fundó un capítulo de Turning Point en su instituto de Illinois, comparó la división con una “guerra civil”, aunque reconoció que los principales instigadores eran también figuras del entretenimiento. “Están intentando ser provocadores”, afirma, “porque eso es lo que consigue ‘likes’. Eso es lo que consigue visitas”.
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