250 millones de desplazados por el clima en diez años

La media arroja datos preocupantes ya que, más de 68.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares diariamente

La Razón, La Razón es un diario español de información general y de tirada nacional fundado en 1998, 27-12-2025

Millones de personas refugiadas, personas que se han visto forzadas a huir y se encuentran atrapadas en un círculo vicioso cada vez más grave de conflictos y fenómenos climáticos extremos. Este es el balance de

un nuevo informe

publicado recientemente por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. El estudio advierte que las crisis climáticas están socavando las posibilidades de recuperación, aumentando las necesidades humanitarias y amplificando los riesgos de continuos desplazamientos.

A mediados de 2025, 117 millones de personas se habían visto desplazadas a causa de la guerra, la violencia y la persecución. Tres de cada cuatro de ellas viven en países que se enfrentan a una exposición alta o extrema a los riesgos relacionados con el clima. En los últimos diez años, los desastres relacionados con el clima han causado unos 250 millones de desplazamientos internos, lo que equivale a unos 68.500 desplazamientos diarios. Tanto si se trata de las inundaciones que azotan Sudán del Sur y Brasil, como del calor sin precedentes en Kenia y Pakistán o la escasez de agua en Chad y Etiopía, las condiciones meteorológicas extremas están llevando al límite a comunidades que ya se encontraban en una situación frágil.

“En todo el mundo, las condiciones meteorológicas extremas están poniendo en mayor peligro la seguridad de las personas. Están interrumpiendo el acceso a servicios esenciales, destruyendo hogares y medios de vida, y forzando a las familias – muchas de las cuales ya han huido de la violencia – a huir una vez más”, aseguró Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, en la presentación del informe. “Se trata de personas que ya han sufrido pérdidas inmensas y que ahora se enfrentan de nuevo a las mismas dificultades y devastación. Son las más afectadas por las graves sequías, las inundaciones mortales y las olas de calor sin precedentes, pero son las que menos recursos tienen para recuperarse”.

Lugares inhabitables

En muchos lugares, los sistemas básicos de supervivencia están bajo presión. En algunas zonas de Chad afectadas por las inundaciones, las personas refugiadas recién llegadas de Sudán, devastado por la guerra, reciben menos de 10 litros de agua al día, muy por debajo de los estándares de emergencia. Para 2050, los campamentos de refugiados más calurosos podrían enfrentarse a casi 200 días de estrés térmico peligroso al año, con graves riesgos para la salud y la supervivencia. Es probable que muchos de estos lugares se vuelvan inhabitables debido a la combinación letal de calor extremo y alta humedad.

La degradación ambiental está agravando los retos a los que se enfrentan las comunidades. Los nuevos datos del informe revelan que tres cuartas partes del territorio africano se están deteriorando y que más de la mitad de los asentamientos para refugiados y desplazados internos del continente se encuentran en zonas sometidas a un grave estrés ecológico. Esto está reduciendo el acceso a los alimentos, al agua y a los ingresos. En algunas partes del Sahel, las comunidades informan de que las pérdidas de medios de vida relacionadas con el clima están impulsando el reclutamiento en grupos armados, lo que demuestra cómo el estrés medioambiental puede alimentar los ciclos de conflicto y desplazamiento.

Al mismo tiempo, la falta de financiación y un sistema de financiación climática muy desigual están dejando a millones de personas desprotegidas. Los países frágiles y afectados por conflictos que acogen a personas refugiadas solo reciben una cuarta parte de la financiación climática que necesitan, mientras que la gran mayoría de la financiación climática mundial nunca llega a las comunidades desplazadas ni a sus comunidades de acogida.

“Los recortes de financiación están limitando gravemente nuestra capacidad para proteger a las personas refugiadas y a las familias desplazadas de los efectos del clima extremo. Si queremos estabilidad, debemos invertir donde las personas corren mayor riesgo. Para evitar nuevos desplazamientos, la financiación climática debe llegar a las comunidades que ya viven al límite”, añadió Grandi. “No se les puede dejar solos”.

A pesar de los desafíos, ACNUR destaca en su informe que hay soluciones posibles. Las comunidades desplazadas y de acogida pueden convertirse en poderosos agentes de resiliencia, pero solo si se las incluye en los planes nacionales sobre el clima, se las apoya mediante inversiones específicas y se les da voz en las decisiones que afectan su futuro. Sin embargo, la mayoría de los planes nacionales sobre el clima siguen pasando por alto a la población refugiada y a otras personas desplazadas, así como a las comunidades que las acogen.

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