Badajoz, la primera capital de Vox: "Esto es un barrio obrero que siempre votó PSOE pero la gente está harta"

El giro de los extremeños se representa en barrios como Suerte de Saavedra de la capital pacense, donde la formación de Abascal ha penetrado con fuerza hasta convertirse en el partido más votado

El Mundo, David Vigario, 23-12-2025

Calle Víctor Jara. Burguer Las Malvinas. Centro Cristiano El Refugio. Bar Poker. Estos enclaves en el barrio Suerte de Saavedra de Badajoz muestran un pulso invariable un día después de las elecciones autonómicas que han confirmado el giro a la derecha en Extremadura . Hace mucho frío a primera hora de la mañana, pero ya varias mujeres pasean por las destartaladas aceras para hacer las últimas compras navideñas. Unos jóvenes se reúnen entorno a un parque abandonado que luce una bandera de España unida a una británica. A esta zona se la conocía como las Malvinas porque su construcción coincidió con aquella guerra de 1984 entre Reino Unido y Argentina.

Se buscan respuestas a la enorme penetración de Vox en los barrios más depauperados, donde existen más desigualdades, con la renta media baja 15.640 euros frente a los 57.210 de Las Vaguadas en esta ciudad de 150.000 habitantes, la más importante de la región, y donde el partido de Santiago Abascal se ha convertido en segunda fuerza, con el 20,79% de los votos tras crecer ocho puntos y superar al PSOE (16,61%). El PP, que gobierna con mayoría absoluta en el Ayuntamiento, mantiene el liderato con el 46,39% de las papeletas. Vox ha ganado en este distrito con el 34,2%, pero también en el barrio próximo de Cerro de Reyes, en San Roque, en Villafranco y Cerro Gordo, donde se han instalado matrimonios jóvenes, adjudicatarios de viviendas sociales.

«Somos obreros que siempre han votado al PSOE, pero la gente está harta, los trabajadores están cansados», explica José Carracero, de 25 años, mientras enciende un cigarro detrás de otro. Es uno de los vecinos que a diario se reúnen junto al huerto municipal para debatir de fútbol o política en una especie de parlamento vecinal. Se pasan horas así. La mayoría están jubilados y otros trabajan en el campo, aunque ahora, salvo en la recogida de aceitunas, hay poca faena.

Vecinos de este antiguo feudo del PSOE reparan un coche en plena calle.
Vecinos de este antiguo feudo del PSOE reparan un coche en plena calle.ALBERTO DI LOLLI
Construido para familias de clase trabajadora, con viviendas modestas, aquí viven casi 7.000 personas. «Mira, te lo voy a explicar, la gente ha dicho: pruebo con estos [en referencia a Vox] porque no queda otra; siempre Madrid-Barça, Barça-Madrid y es mismo, pues ahora, el Atlético de Madrid», insiste José, el más atrevido. Unos metros más allá, cerca del cuartel de la Guardia Civil que también se ubicó aquí, Joaquín se afana en el huerto. Tiene 60 años y es uno de los 50 propietarios, con concesiones cada tres años, de parcelas individuales de 50 metros cuadrados, donde plantan de todo: lechugas, zanahorias, tomates, fresas… «Es para uso particular, no las comercializo», explica. «No he votado, estamos cansados de tantos engaños, y me fui al campo con mi hija y no quise saber nada». La abstención fue el otro gran agujero electoral socialista.

Unos jóvenes matan el tiempo junto a varios coches cruzados en una vía. Es una especie de taller al aire libre. Se acerca Antonio, que viene de pasear. Confiesa con orgullo que es votante socialista «de toda la vida». Está decepcionado y enfadado. «El domingo también los apoyé, pero se lo dije al que estaba allí [apoderado del partido], que como era posible que se presentara un tío [Miguel Ángel Gallardo] como éste, que no tiene carisma, y encima con la que tiene encima», en referencia al proceso judicial: «Tenía que haber votado a la chica esa, ¿cómo se llama? [Irene de Miguel]. Esa, esa». La sangre roja le hierve en las venas: «El que va a mandar va a ser Abascal, ese va a ser el verdadero presidente de la Junta».

De pronto se cruza otro parcelero, con la bolsa en la mano para la manutención del día. Evita identificarse. Es un ex guardia civil jubilado. «Ha pasado lo que tenía que pasar. Hay que cambiarlo todo, aquí te roban por la calle y a los cuatro días los ves por el barrio tranquilamente paseando». No existe un problema de inmigración en Badajoz, tampoco en Extremadura, pero sí de delincuencia e inseguridad. Y no por los inmigrantes. Son conocidos los numerosos tiroteos entre clanes de la droga en una de las zonas más conflictivas de una capital con importantes episodios de violencia criminal desde hace años. Por ejemplo, la Audiencia condenó hace escasos meses a ocho años de prisión a dos acusados de intentar matar a disparos a otro hombre dentro de un coche. Hay muchos casos más, con asesinatos y en otros barrios.

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«Aquí siempre se ha votado socialismo», proclama el presidente de la Asociación de Vecinos, Fernando Gonçalves, de 60 años y origen portugués, e incrédulo aún con el ascenso de Vox. El acento luso no se le termina de quitar a pesar de haberse traslado a Badajoz hace ya 43 años: «Es verdad que hay gente que vive del Ingreso Mínimo Vital, pero también hay personas que trabajan en la construcción, o en casas, o en el campo. Gente normal, con sus problemas, como que no funcionan los ascensores de las casas y las mujeres ya mayores no pueden subir la compra. Lo hemos reclamado varias veces a la Junta, pero no hay manera».

Alejandro Vélez fue el primer concejal de Vox en el Ayuntamiento de Badajoz y el primero de capital de provincia con responsabilidades de Gobierno (Limpieza, Poblado y Parque Móvil) del partido de Abascal. Fue en la legislatura de 2019 a 2023 en un tripartido con el PP y Ciudadanos frente al PSOE, que llegó a ganar aquellas elecciones. Dejó el partido por desavenencias con sus jefes provinciales. Desde el conocimiento interno de su ex formación política («el dolor en mi corazón ha pasado y les he vuelto a votar») y de la ciudad, señala como claves que «Vox está penetrando con mucha fuerza en zonas tradicionales de la izquierda porque el PSOE los ha abandonado y el PP no les da soluciones a sus problemas, como el del acceso a la vivienda». A eso se le une que «hemos comprobado que la corrupción nacional estaba también aquí, en nuestras calles de Badajoz, con Gallardo y el hermano del presidente, y a los votantes socialistas les ha dado vergüenza votarlo». Ha sido la tormenta perfecta para el asalto.

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