La tensión se instala en Badalona tras el desalojo del asentamiento B9

Crispación en los barrios después de los intentos de dar cobijo a los inmigrantes en la parroquia de Sant Crist y tras la ocupación de Can Bofí VellMedio millar de manifestantes coinciden en los alrededores del albergue municipal después de ser ocupado por desalojados del antiguo asentamiento

La Vanguardia, Fede Cedó/Badalona, 22-12-2025

El desalojo del antiguo instituto B9 de Badalona empieza a acarrear consecuencias imprevisibles para el gobierno del alcalde de Badalona, el popular Xavier García Albiol, que, por un lado, debe mediar con los vecinos que se oponen frontalmente a realojar a los desalojados del edificio, hasta el pasado miércoles ocupado por unas 400 personas, y por el otro tiene que negociar con las entidades sociales que defienden el realojamiento de los inmigrantes que malviven en unas condiciones infrahumanas por las calles de la ciudad.

Prueba de ello son los momentos de crispación que se han vivido entre los manifestantes favorables al realojo de los inmigrantes del B9, congregados ante el antiguo albergue de Can Bofi Vell, ocupado nuevamente, y los vecinos que exigen la salida de los inmigrantes. La tensión entre los dos grupos, unos 300 por parte de los favorables a los desahuciados y un centenar de vecinos ha obligado a los Mossos y a la Guàrdia Urbana a montar un cordón policial para separar ambos grupos. Poco antes, el alcalde, Xavier Garcia Albiol, tal como había prometido a los vecinos, compareció para pedir “calma y comprensión” ante una situación también sobrevenida para el gobierno municipal.

Mientras que el gobierno Albiol opta por el mutismo en las declaraciones públicas, el alcalde, como ya suele ser habitual, aparece de forma espontánea en las protestas vecinales para apaciguar unos ánimos muy encrespados a raíz de los últimos acontecimientos, una acción que, sin embargo, retransmite a través de sus redes sociales. Hasta el momento, los intentos de realojar a los inmigrantes han topado siempre con movimientos de oposición vecinal, en parte espontáneos y otros políticamente teledirigidos.

El pasado miércoles, mientras los focos mediáticos estaban centrados en el operativo policial para desalojar el B9 en el barrio de Sant Roc, por la puerta trasera decenas de inmigrantes se infiltraban furtivamente en el albergue de Can Bofí Vell, que el gobierno local rechazó reabrir como centro de acogida provisional rechanzando la petición de la consellera de Drets Socials. “Entraron de cuatro en cuatro, con la connivencia de las entidades sociales”, apuntan los vecinos del barrio de Sant Crist. Una ocupación que ha consolidado un nuevo foco de residencia en un edificio municipal y que podría reactivar otro largo proceso judicial de desalojo.

El alcalde se prodigó la noche del domingo entre las protestas vecinales para intentar calmar los ánimos, lo que no llegó a conseguir por el elevado grado de indignación de los residentes. El intento de realojar a una decena de subsaharianos topó con la oposición vecinal, que llegó a impedir la operación. “Tenemos indigentes en nuestro barrio que hace dos años que reclaman un techo y ahora quieren que aceptemos gente de fuera”, clamaron los vecinos, señalando a Ivan, un extoxicómano de 49 años que malvive frente a la parroquia y que admitía: “me han dicho que no hable si no quiero perder lo que me han prometido, pero como no tengo nada, no tengo nada que perder”.

En Can Bofí Vell, en cambio, los vecinos reaccionaron tarde a la ocupación. “Estaba todo bien orquestado, llegaron poco a poco y acabaron accediendo a través de una valla rota”. Cuando intentaron reaccionar, explican, “ya era tarde, los abogados y los políticos de izquierdas avalaron la ocupación”. El alcalde también acudió a dialogar con los vecinos, “pero sólo pudo pedir calma y no hizo nada”.

La guerra de estrategias iniciada en Badalona para realojar aparte de los 400 inmigrantes hasta este lunes se decantaba hacia las entidades sociales que lograron burlar la vigilancia institucional y realojar a los afectados. Aun así, unas 200 personas permanecen malviviendo en tiendas de campaña bajo la única protección de la estructura de hormigón de la autopista C – 31. “Es inhumano, con lluvia permanente y bajas temperaturas es como si estuvieran en un campo de concentración”, lamentaban este lunes los miembros de las entidades solidarias que se afanan en conseguir mantas, abrigos y tiendas de campaña, mientras otras cocinaban platos calientes para paliar las gélidas jornadas.

Las últimas ocupaciones han alertado a ciertos sectores de los vecinos que han mostrado una contundente oposición a alojar los afectados del B9. “Nos han intentado engañar, pero ahora ya estaremos alerta, vienen para unos días, pero se acaban quedando y no queremos esto para el barrio”, apuntaban este lunes algunos residentes de Montigalá expectantes ante el blindaje de la parroquia de la Mare de Déu de Montserrat.

Por otra parte, los asentados bajo el puente de la autopista en la barrio de Sant Roc reclamaron una solución de emergencia, tal como han comprometido las instituciones gubernamentales. En aquella zona, la tensión también sigue en aumento porque, aseguran, “nos tienen aquí como en un zoo, donde todos vienen a ver a los inmigrantes”.

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