No es clasismo ni xenofobia, pero
La Vanguardia, , 21-12-2025De toda la vida de Dios, ha habido familias que escogían la escuela concertada (la privada anabolizada con dinero del Estado) para activar la selección social. Si abono esta cuota ilegal, confiaban, mi hijo quedará exento de mezclarse con según qué criaturas. Esos 200 o 300 o 500 euros mensuales nos separarán de los niños más pobres del barrio. Que en muchos casos son también los menos blancos.
La novedad es que en Catalunya ahora es posible hacer eso y llamarse de izquierdas. Con un poco de gracia argumental, uno puede incluso victimizarse y recoger adhesiones. Son todo ventajas.
Hace unos días el cómico Magí Garcia explicó en el podcast L’Arrabassada el proceso que siguió hasta escolarizar a su hijo en la concertada. Visitó varias escuelas y se quedó con la “más catalana”. Qué métodos siguió para medir la catalanidad de cada centro es algo que no precisó. Garcia llevó más allá el spin: “Se ha privatizado el derecho a una educación plenamente en catalán”. Una mentira de dimensiones graves que insulta especialmente a los docentes de la pública que trabajan en las aules d’acollida, quizá el lugar donde más y mejor se trabaja por la pervivencia de la lengua catalana.
Sus declaraciones activaron el debate y, quién lo iba a adivinar, gustaron especialmente entre la ultraderecha aliancista. El digital E – Notícies tituló así: “La izquierda woke se da cuenta de las consecuencias de la inmigración masiva en las escuelas”. Vilaweb publicó una pieza arropando a Garcia con varias opiniones afines. Esto decía una madre llamada Carmina: “Temíamos que, en la pública, por el porcentaje de alumnos venidos de fuera, la lengua de socialización entre los niños sería el castellano. No es cuestión de xenofobia ni de clasismo”. A Carmina solo le faltó empezar su frase con un clásico: “Yo no soy racista, pero”.
Frecuento mucho una escuela pública de las que no convencen a Carmina. La semana pasada, niños y niñas de siete años con padres nacidos en Perú, Bolivia y Marruecos me explicaron cosas sobre los reptiles y los anfibios en un catalán bonito y vibrante. Si supieran que hay gente que paga dinero para que sus hijos no se mezclen mucho con ellos (solo lo justo), no entenderían nada. Yo tampoco.
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