«Al principio me decía que era una negra, que qué hacía acá; me decía cosas horribles»
Un informe de SOS Racismo refleja que la mitad de las empleadas del hogar extranjeras sufre discriminación e insultos racistas
Diario Vasco, , 17-12-2025El racismo hacia las empleadas del hogar sigue siendo tan invisible como constante. Las cuatro paredes de una casa ocultan muchos excesos, que adoptan con … frecuencia forma de trato despectivo y humillante por parte de personas empleadoras. «Al inicio fue con el abuelo, que me trató muy mal. Me decía que era una negra, que qué hacía acá; me decía cosas horribles. Yo no lloraba en su cara. Me iba a mi cuarto, y me ponía a llorar para mí». Son palabras de una mujer de 45 años, residente en Gipuzkoa. Su año de estancia en Euskadi ha sido tiempo suficiente para conocer en carne propia el rechazo. La peruana prefiere mantener su anonimato.
El testimonio de esta mujer viene recogido en el ‘Informe anual 2025. Expresiones de racismo y violencia contra las trabajadoras del hogar y de cuidados en el Estado español’, un estudio que la Federación SOS Racismo ha presentado este miércoles, que junto al estudio estadístico sobre casos de racismo y discriminación que ya avanzó en julio permite obtener una fotografía fidedigna de una compleja realidad.
La mitad de las trabajadoras encuestadas afirma haber sufrido discriminación racial. Un 15,4% declara haber sido testigo de actos racistas hacia otras compañeras. En ocho de cada diez intentos de intermediación laboral, se tiene constancia de incidentes racistas, ya sea por relatos de terceros (50,4%) o por haberlos presenciado directamente (34,2%).
La investigación documenta en ese sentido toda suerte de incidentes, y ha contado para ello con la participación de 431 personas, a través de encuestas y entrevistas realizadas en diferentes puntos de la geografía, entre ellos Gipuzkoa. «Muchas veces, por ejemplo, te dicen que limpies bien, que te estamos pagando. Nos dicen que tenemos techo y comida, cuando ni siquiera deberíamos estar cobrando un salario; eso es discriminación», confiesa una mujer hondureña de 48 años.
Los imaginarios y estereotipos raciales siguen así condicionando las relaciones laborales y humanas, según recoge el estudio. Los datos avalan la preocupación de SOS Racismo sobre la situación del sector. Dentro de este ámbito, las personas participantes apuntan como motivos de discriminación étnica – racial más recurrentes el origen (30,7%), la falta de documentación (25,9%), la nacionalidad (14,8%) o color de piel (12,7%).
«Tú eres una extranjera. ¿Tú sabes que no tienes derecho a nada en este país? Agradéceme. Me tienes que estar súper agradecida. Tú no sabes que lo de tu país aquí no vale nada», narra una nicaragüense de 27 años, también con residencia en Gipuzkoa. «En ocasiones se escucha que somos ignorantes, que venimos a robar, que no queremos trabajar, que solo servimos para limpiar. También hay un componente estético: como que lo rubio es bello y lo moreno no. Te hacen sentir inferior por tu color de piel y tu forma de hablar».
La violencia sexual es otro de los resultados que más preocupan a la Federación SOS Racismo. Los testimonios recogidos señalan situaciones de acoso y abuso. Estas experiencias dejan secuelas profundas: insomnio, miedo constante, ansiedad prolongada, pesadillas, caída del cabello y desconfianza hacia potenciales empleadores.
En muchos casos, la única forma de escapar de la violencia es abandonar forzosamente el empleo, ante la ausencia de mecanismos institucionales de protección o canales seguros de denuncia. «Sueño con ese señor casi todos los días […] Y he tenido sueños perturbadores. Me he quedado con miedo a los hombres».
«La psicóloga me decía: es que ha abusado de ti. Me quedé: No. No me puede estar pasando esto a mí, pero sí. […] Y decía: igual provoqué esta situación, yo misma me he culpado». Todo ello tiene un impacto directo en las víctimas de estos episodios y delitos. Sobre esta cuestión las personas participantes señalan la salud mental y emocional como principal impacto (52,2%). «Estrés emocional o ansiedad» (32,6%) es el problema más mencionado, seguido por «depresión, agotamiento u otros problemas de salud mental» (19,6%). Se trata de cifras reveladoras para un sector laboral atravesado por largas jornadas, exigencias afectivas, presión constante y, en muchos casos, aislamiento o sobrecarga emocional y física. Todo ello recae sobre las trabajadoras internas, especialmente cuando cuidan a personas con problemas de salud mental.
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