El ultra Kast barre a la izquierda en Chile y alimenta una América más conservadora

El triunfo electoral del republicano, que se plantea mejorar las finanzas y echar a los migrantes, supone el regreso a La Moneda de un pinochetista

Diario Vasco, Miguel Pérez, 15-12-2025

Expectación e incertidumbre. Las dos sensaciones afloraban este lunes en Chile tras unas elecciones que vuelven a hacer oscilar el péndulo latinoamericano con radicalidad. El … país salta de un Gobierno progresista a situarse bajo el control de un ultraderechista que no lo disimula: José Antonio Kast, de 59 años, fundador del Partido Republicano y político ultracatólico de dilatada experiencia (en ambos terrenos, la función pública y el fervor espiritual). Por primera vez en democracia, un pinochetista confeso regresa al Palacio de La Moneda. Y también por primera vez desde 1990, la izquierda no sufría una derrota tan terrible.

Kast arrasó el domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con un 58,17% de apoyo y 7,2 millones de papeletas, lo que le convierte en el presidente más votado de la historia chilena. Obtuvo una ventaja de casi diecisiete puntos y dos millones de votos más respecto a su rival, la progresista Jeannette Jara (41,83%). El resultado no solo tiene lectura nacional. Confirma la tendencia hacia un mayor conservadurismo en América. Ha sucedido en EE UU, Argentina, Ecuador, Paraguay, República Dominicana, Bolivia. Honduras y Panamá. ¿Es que la ciudadanía ha perdido la ilusión del cambio y la arena bajo los adoquines o ya no recuerda los gobiernos rocosos ni las dictaduras?

Algunos ensayistas se hacían el lunes esta pregunta a la luz de lo dictado por las urnas en la tierra de Allende y Neruda. Pero la respuesta parecía más llana: la inseguridad al alza y la economía doméstica a la baja figuran entre los motores del viraje chileno, amén del arraigado discurso que vincula delincuencia y migración clandestina. Nada que no funcione en otras partes del planeta, como Estados Unidos o la vieja Europa. De hecho, la influencia de Donald Trump sobre Kast es notoria. «Vamos a cerrar las fronteras. Le vamos a exigir a esas 300.000 personas que entraron de manera irregular que dejen nuestra patria». «Y si no lo hacen voluntariamente, los vamos a buscar», proclamó el futuro presidente de Chile, que ya en la campaña de 2021 –la que ganó Gabriel Boric– propuso abrir zanjas y colocar rejas en la frontera para frenar la llegada de indocumentados, un proyecto parecido al muro del actual inquilino de la Casa Blanca en México pero en versión barata.

Aunque los pronósticos le eran muy favorables, pocos esperaban que el exdiputado se impusiera en todas las provincias y en 341 comunas, incluido el distrito del hasta ahora presidente. Ganó bastiones de izquierda como Valparaíso y la Región Metropolitana, que alberga la capital, y arrasó en las zonas mineras del Norte y las agrícolas del Sur. Jara, en cambio, solo pudo vencer en 35 comunas. La participación electoral careció de precedentes debido a la implementación del voto obligatorio. Más de 15,7 millones de personas fueron convocadas a las urnas. Unas 400.000 pidieron ser excluidas con el correspondiente justificante. La alta afluencia favoreció a Kast a la hora de amasar su montaña de papeletas.

Además de Trump, entre las inspiraciones del nuevo mandatario se encuentra el salvadoreño Nayib Bukele –se ha propuesto seguir sus pasos encerrando a los criminales en presidios – fortín– o el brasileño Jair Bolsonaro, aunque su carácter y sus formas están muy lejos de este o del argentino Javier Milei. No resulta un líder disruptivo que atraiga focos. Kast es lo que se denomina un político profesional de vieja escuela, que en 2019 esculpió un partido a su medida y que ha ganado La Moneda a su tercer asalto. La mayoría le considera más un conservador extremo con apego al capitalismo y la derecha tradicional estadounidenses que un ejemplo de ideología neoultra. Ha defendido reiteradamente el régimen de Pinochet –dijo de él que facilitó la «transición a la democracia»–, se opone al aborto, la píldora contraceptiva, el divorcio y el matrimonio homosexual, pero en la campaña ha reducido ese pistón y a priori no parece un objetivo arrumbar los programas de Boric en ese sentido, a diferencia del presidente estadounidense.

En su primera comparecencia, elogió el «coraje» de Jeannette Jara y llamó a la colaboración de todas las fuerzas para sacar adelante un país cuyas finanzas «no están bien». «Aquí no ganó una persona, no ganó un partido. Aquí ganó Chile y ganó la esperanza de vivir sin miedo», afirmó también en alusión a la seguridad ciudadana, que junto a la economía ha sido el gran pilar de su campaña.

El 63% de los electores sostiene que la criminalidad es el principal problema de Chile, pese a que sus tasas de violencia están bastante por debajo de otros países del entorno, con seis homicidios por cada 100.000 habitantes. Pero sí es cierto que los delitos han crecido alrededor de un 30% entre 2022 y 2024, lo que ha sembrado un temor palpable a salir de noche o caminar por algunos barrios, sobre todo del norte del país, donde se registran más incidentes armados o relacionados con drogas.

El 87% de la sociedad cree que la delincuencia aumenta y el Instituto Gallup ha situado a Chile como el sexto país de la región en el que la población posee una mayor sensación de inseguridad. «En Chile tiene que quedar claro que cuando se cumplen las normas, el Estado también tiene que cumplir. No solamente los ciudadanos. Y en esto hay que ser muy claro: vamos a restablecer la ley en todas las regiones, sin excepciones, sin privilegios», prometió el presidente electo. «Chile va a tener un cambio real».

Los resultados electorales apuntan a la izquierda como la gran damnificada, pero el centro – derecha también se ha debilitado al trasvasar numerosos votos al Partido Republicano. Kast reclamó la «unidad» de todos con el fin de afrontar el horizonte complejo de la nación, inmersa en una crisis económica intensa y un profundo proceso de fragilización de la clase media. «Aquí no hay soluciones mágicas, no cambia de un día para otro. Las cosas pueden ir mejorando no empeorando», advirtió el presidente electo, aunque «vamos a tener un año muy duro. Necesitará mucha entrega y muchas renuncias para todos».

cosechó el ultraconservador José Antonio Kast en la segunda vuelta de las elecciones de Chile, lo que le convierte en el presidente con más apoyo en las urnas en la historia del país latinoamericano.

fueron para la izquierdista Jeannette Jara, que había ganado la primera vuelta de los comicios en noviembre.

La izquierdista Jeannette Jara felicitó el lunes a José Antonio Kast, que más tarde se reunió con el presidente en funciones, Gabriel Boric, en un primer contacto para facilitar una transición «ordenada». La ministra de Trabajo reconoció su derrota, la peor de la izquierda en 35 años. No pudo remontar las críticas al Gobierno por su gestión de la seguridad ni el trasvase de votos de la derecha moderada a Kast en la segunda vuelta electoral. Llamó a ejercer una «oposición firme» y «propositiva» al nuevo gabinete, que echará a andar el 11 de marzo. Jara, de 51 años, ingresó a los 14 en el clandestino Partido Comunista durante el régimen de Pinochet. Participó en protestas, llegó a ser arrestada y organizó un concierto con Silvio Rodríguez para rendir homenaje al Che Guevara en el 30 aniversario de su muerte. Fue asesora de Desarrollo Social y de la Subsecretaría de Previsión Social entre 2014 y 2018. Mandaba Michelle Bachelet, su amiga y fuente de inspiración política.

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