Kast, el ultracatólico hijo de un soldado nazi que se inspirará en Trump y Bukele para gobernar Chile

El nuevo presidente, de 59 años y padre de nueve hijos, amasó en 2021 el calificativo de 'Doctor Miedo' por su bagaje pinochetista y de extrema derecha

Diario Vasco, D. Escorcia y M. Pérez, 15-12-2025

José Antonio Kast Rist tiene 59 años. Nació en Santiago de Chile un 18 de enero, el mismo día que vieron la luz personajes tan … dispares como Santiago Carrillo, José Luis Perales, Pep Guardiola e Isabel Allende. Pero nada qué ver. A Kast, uno de sus adversarios lo llamó «Doctor Miedo» hace unos años por su apellido, su pasado y sus ideas políticas totalmente abrazadas a la ultraderecha.

Él es uno de los diez hijos de una pareja de alemanes que llegó al país sudamericano después de la II Guerra Mundial. Su padre, Miguel Kast Schindele, abrió un negocio de embutidos al sur de Santiago. Antes de emigrar formó parte de la Wermacht, las fuerzas armadas unificadas de la Alemania nazi. Kast siempre ha asegurado que su progenitor fue reclutado a la fuerza, aunque algunos historiadores e investigadores lo han puesto en duda. Ese origen pesa, y más si en algún momento de tu vida política te has alineado o defendido algunas decisiones de la dictadura de Augusto Pinochet y has declarado que el tirano facilitó una «transición a la democracia».

El presidente electo puede decir, no obstante, que a la tercera ha sido la vencida. En 2017 se presentó a las elecciones y las perdió con Sebastián Piñera, el candidato de la derecha tradicional. En 2021 la derrota fue ante Gabriel Boric, de la izquierda progresista. Entre las dos citas con las urnas, fundó en 2019 el Partido Republicano. Le animaron gentes que, como él, decidieron abandonar la derechista Unión Demócrata Independiente, en la que había militado 16 años, porque era demasiado «correcta políticamente». También tuvo el apoyo de distintos líderes ultras, que percibieron en él una potente determinación política mientras peleaba por la presidencia de Chile en 2017.

Su plataforma ha recibido diversos calificativos: populista, de extrema derecha y pinochetista. Pero ahí Kast comenzó a tomar aire. El Partido Republicano ha contribuido en gran medida a la polarización de la política nacional chilena hacia los extremos.

En un país como Chile, que anda con deseos de enterrar el horroroso pasado vivido entre 1973 y 1990, al nuevo jefe de Estado se le ha recordado mucho su pasado y el de su familia. De joven, firmó a favor de la continuidad del régimen durante el plebiscito de 1988. Su programa electoral se ha basado siempre en la defensa de los valores tradicionales sin importarle, por ejemplo, los esfuerzos de los chilenos para conseguir el cambio de la Constitución de Pinochet. Tampoco faltó quien en 2021 le recordó que uno de sus hermanos, Miguel, fue ministro destacado y también presidente del Banco Central durante el régimen dictatorial.

José Antonio Kast confiesa ser admirador de Donald Trump. Al expresidente brasileño Jair Bolsonaro le mostró también sus simpatías en 2018, en una carta en la que destacaba cómo «la misión que lideras no es solo vital para Brasil, sino para toda Latinoamérica» ante la «rearticulación» del «comunismo y el socialismo». Su política de seguridad quiere basarse además en la del salvadoreño Nayib Bukele. «Necesitamos más Bukele y menos Boric», manifestó el exdiputado hace unos días, enfervorizando a miles de seguidores que exigían mano dura contra la delincuencia, sobre todo la extranjera.

La cercanía motivacional con Trump es tan potente que incluso ha incorporado en sus discursos algunas de las frases contundentes del líder norteamericano. Uno de sus últimos mítines lo celebró el candidato chileno en Viña del Mar con una mampara de cristal antibalas protegiéndole, muy similar a la utilizada por el presidente estadounidense tras ser víctima de un atentado en su propia campaña electoral. Kast le escribió la frase «un nuevo triunfo de la libertad y el sentido común» cuando Trump llegó a la Casa Blanca.

«Vamos a cerrar las fronteras. Le vamos a exigir a esas 300.000 personas que entraron de manera irregular que dejen nuestra patria». «Y si no lo hacen voluntariamente, los vamos a buscar», ha amenazado Kast con unas palabras que podrían haber surgido tranquilamente del Despacho Oval. En 2021 se mostró partidario de abrir zanjas y colocar rejas en la frontera para frenar la entrada de extranjeros en situación irregular, a quienes asocia con la delincuencia.

La etiqueta de ‘Doctor Miedo’ le viene de discusos como éste, y de programas donde ha rechazado el derecho al aborto y la píldora, renegado del matrimonio igualitario y apostado por las armas. Posee un revólver «de cinco tiros» y quiere proporcionar más «potencia de fuego» a la Policía. En un partido que se define como la nueva derecha, Kast plantea una opción política que, según asegura, está determinada «a recuperar la lucha cultural, ideológica y programática para volver al camino de la verdadera dignidad humana y el desarrollo».

Casado con la abogada María Pía Adriasola, padre de nueve hijos y profundamente católico, el nuevo líder chileno observa en la protección de la familia su principal prioridad personal y política. No ve bien el divorcio. Y, sin embargo, a pesar de todo, se considera un demócrata, alejado del verbo y el postureo radical y abrupto de otros personajes representativos de la ultraderecha.

Quienes le conocen dicen que hay un Kast ideólogo y otro institucional. Que es un individuo sosegado y más pragmático de lo que aparenta. Que le gusta llegar a acuerdos. Amable, pero controlador «absoluto de todo» lo que sucede dentro de su partido. Y que su programa electoral se ha suavizado mucho. En la primera rueda de prensa como presidente en funciones, ha avisado a los chilenos de que «se sorprenderán» con su forma de gobernar.

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