Hasta 35 nacionalidades, donde la inclusión es materia diaria en A Coruña: «La variabilidad en el aula es brutal»
En el Rafael Dieste el 60 % de sus estudiantes son de origen migrante y en el Agra do Orzán uno de cada cuatro, «temos unhas notas medias de bacharelato moi altas, a verdade, a nosa loita é contra a falta de recursos»
La Voz de Galicia, , 08-11-2025Son máis da metade, non?», preguntamos a la vicedirectora del IES Plurilingüe Rafal Dieste, a lo que ella responde: «Máis da metade, si. É a vida real». A unos pasos del estadio de Riazor está el instituto público de A Coruña con una mayor profusión de estudiantes de diferentes orígenes. Hasta 35 nacionalidades conviven en las aulas y pasillos del centro donde el 60 % de sus 576 matriculados son de origen migrante.
La integración real comienza aquí, en los pasillos de los insitutos. «Temos un rapaz que acaba de chegar de Mali. Só fala bámbara. Unha lingua máis que incorporamos. Sabes que foi o primeiro que fixeron os nosos alumnos? Convidalo a xogar ao fútbol», cuenta satisfecha Mónica Reixía, la vicedirectora.
Aterrizó hace tres años en el centro ubicado en uno de los barrios con la renta per cápita más baja de la ciudad, y con un alto porcentaje de matriculados de etnia gitana. «A vida aquí? É marabillosa», deja claro. «Loitamos, pero contra a falta de recursos. Temos un orientador e dous PTA, persoal técnico de apoio, en todo o centro», reprocha Reixía.
El instituto bautizado con el nombre de uno de los escritores gallegos que buscó refugio en el extranjero, Rafael Dieste, tiene «arraigado», dice Reixía, el compromiso de la inclusión. «É un mérito que nin sequera nos podemos atribuír a nós, aos docentes, senón aos propios alumnos», considera la vicedirectora y profesora del área de ciencias.
«Este instituto ten moita cultura, moita variedade de orixes, de idiomas, etnias… aquí ninguén é do mesmo lugar que outro», dice Elyas El Jeddab, que cursa cuarto de la ESO. Aunque nació en Marruecos, cerca de Fez, vino de niño. Hoy es «un coruñés máis».
También en gallego nos responde Natalia Hurtado, que llegó hace poco más de dos años: «Vivín a metade da miña vida en Colombia, aínda que son de Valencia, en Venezuela. É moito máis grande ca Coruña, pero aquí síntome moi ben».
Una de sus compañeras es Amaia Llanfulén, «son de Arxentina», y otro es Mouhamed Niang. «Nacín na zona de Murcia —cuenta Mouhamed—, a miña familia é de Senegal. Gústanos máis A Coruña que o sur de España. A paisaxe, a cultura, a xente… Aquí teño amigos latinos, españois ou de África». A su lado está César, de Venezuela. Llegó hace unos seis años y cursa también cuarto de la ESO. «Neste tempo creo que se normalizou máis ver xente de fóra, eu síntome como se nacese aquí», dice. Estos cinco alumnos del Dieste acaban de obtener el Premio da Cultura Galega, en la categoría de lengua.
Resultados ABAU
Hay más estadísticas en las que destaca el Rafael Dieste, como los resultados en las pruebas de acceso a la universidad, las ABAU, donde suele repetir cada año como uno de los institutos de Galicia mejor posicionados.
«Temos unhas notas medias de bacharelato moi altas, a verdade. Os estigmas e estereotipos son cousas que normalmente temos os adultos, e que hai que ir eliminando. Este é un instituto normal, coma outro calquera, que precisa recursos humanos. Se nos dan profesores, como de francés, para comunicarnos cos alumnos francófonos, por exemplo, nós somos capaces de distribuírnos», subraya Mónica Reixía. «Dos pais recibimos parabéns, hai orgullo de pertenza», concluye.
Vecino del Rafael Dieste es el IES Agra do Orzán. Comparten casi barrio, lleva 15 minutos ir a pie de uno a otro, y la realidad dentro de sus pasillos es muy parecida. En el instituto del Agra tienen una cifra similar de matriculados, 587, y 19 nacionalidades extranjeras. «La variabilidad que hay en un aula es brutal. Tenemos alumnos de Vietnam, Nigeria, Rusia, Polonia o Rumanía. Somos la ONU casi, ¿no?», dice sonriendo Diego Taboada.
Está el frente del centro público desde el 2017. Como sus alumnos, él también es del Agra. «Esto es un minibarrio», describe el director sobre el instituto que ha solicitado una ampliación a la Xunta. Cada curso quedan una veintena de solicitantes fuera. Con las nuevas urbanizaciones en San Pedro de Visma y en O Ventorrillo, el vecindario está creciendo.
En la clase de tercero de la ESO a la que nos invitan a entrar, la mitad de sus alumnos llevan menos de dos años en A Coruña. Varios, apenas un año, y ya hablan castellano, como Solance, que llegó de Camerún en octubre del 2024, o Ana María, de Senegal, y que se incorporó el curso pasado. «A Coruña es amable, con el castellano voy bien, me falta el gallego, aunque mis padres hablan portugués, yo no», cuenta Ana. Comparte clase con chicos de Nigeria, Venezuela o Nicaragua. «La clave de la escolarización de estos alumnos no es asegurarles un centro. No llega con decir, ya están en un aula, si no se enteran de nada», valora el director.
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