Los migrantes regularizados por la dana temen perder sus papeles en unos meses: “Para nosotros todo es más difícil”

El Diario, Gabriela Sánchez, 28-10-2025

Mientras las imágenes de la DANA regresaban estos días a los informativos para recordar la tragedia un año después, Nilka agarraba la mano de su hija en el sofá de su nueva casa, cogía su móvil y buscaba la foto tomada por la adolescente cuando todo empezó. Eran las 18:53 horas del 29 de octubre de 2025 y el agua ya entraba en la vivienda donde la mujer colombiana cuidaba de un anciano como trabajadora interna. Poco después, su niña, con el agua por la cintura, empezó a despedirse de ella entre lágrimas mientras el señor mayor se desestabilizaba sobre el agua por la corriente. 

“Yo me quedé bloqueada y, cuando reaccioné, mi hija estaba llorando, se estaba despidiendo de mí y el señor estaba flotando. No nos hubiésemos salvado si no reviento esa puerta”, recuerda Nilka un año después, en referencia a una puerta que impedía el acceso a unas escaleras que accedían a un piso superior. El señor al que cuidaba, al que dice haber cogido cariño como si de un familiar se tratase, flotaba en el agua.

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