Monstruos y nazis saqueadores de tumbas en un festival friki para celebrar a Lovecraft

El Diario, Ignasi Franch, 29-03-2025

No es casualidad el subtítulo que el escritor Michel Houellebecq puso a su ensayo sobre el escritor H. P. Lovecraft: Contra el mundo, contra la vida. En los relatos fantásticos del autor de En las montañas de la locura se puede ver un substrato de rechazo al presente, al cosmopolitismo, quizá rechazo a la vida misma. La correspondencia del autor, parcialmente publicada en castellano a través de las editoriales Aristas Martínez y Aurora Dorada, ha dado más claves. Aunque mostró una evolución posterior en algunos puntos, Lovecraft expresó ideas racistas, un elitismo cultural y social un tanto confuso, una especie de reaccionarismo romántico y, en el mejor de los casos, un androcentrismo subido. 

La obra de Lovecraft ocupa un lugar relevante en la historia de la literatura fantástica, aunque su prosa tan distintiva (y, quizá por eso mismo, tan parodiable) haya generado acalorados debates. De la misma manera, su figura y pensamiento ocupan un lugar central en la historia de la cultura freak (solo hay que ver el flujo constante de narrativas derivadas, juegos y videojuegos que se generan alrededor de los mitos de Cthulhu). También forma parte de un lado oscuro de lo friki que puede (¿y debe?) pensarse y cuestionarse. Ese lado oscuro en el que una aparente aversión al cambio (del color de piel de la protagonista de La sirenita, del género de los héroes de Cazafantasmas) acaba siendo una puerta abierta al machismo, el racismo, la homofobia y otros horrores. 

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