¡Queremos expulsar!
La Vanguardia, , 05-03-2025Ayer me pareció que Carles Puigdemont estaba risueño. Va a días, tan pronto se levanta contento y transmite que lo mejor está por llegar como enfurruñado, y es cuando amenaza y amenaza con una moción de confianza a Pedro Sánchez, ocurrencia desbaratada para no contrariar a don Francisco Galindo, hijo de El Salvador, diplomático y mediador internacional entre no sé bien quién y quién, merecedor de un piso en el Eixample y una rotonda en Girona.
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Nico Tomás / ACN
La alegría de Carles Puigdemont parecía justificada porque, gracias al acuerdo de inmigración alcanzado con el Gobierno del Estado –ya ven que escribo en son de paz y omito España–, la Generalitat podrá expulsar a los inmigrantes –no sabemos bien adónde– y ejercer así una competencia propia de los estados. Tiene la pinta de ser una astucia, porque antes de que se enteren en Madrid ya podremos fletar vuelos desde Catalunya con aquellos inmigrantes indeseados, de esos que delinquen y no se apuntan ni a un curso de cocina, catalán o primeros auxilios.
Da gusto ver contento a Puigdemont, será que les ha dado en los morros a los de ERC
Algo me dice que si Carles Puigdemont estaba ayer tan amigo con Pedro Sánchez es porque el acuerdo sobre inmigración permite refregar en los morros a los de ERC que Junts saca más cosas y más perras a Madrid que ellos, dentro de esa sana competencia del otro clásico. ¡Cómo se quieren! ¡Qué detalles! Cada día se les ve más enamorados…
Sostiene Puigdemont que Catalunya “gestionará competencias que normalmente ejercen los estados”, de ahí la satisfacción del expresidente de la Generalitat, que no pierde oportunidad de quedar bien con los adversarios de Pedro Sánchez y poner a este a los pies de los caballos.
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Como catalán, estoy seguro de que todo irá a mejor. Ya no habrá colas para regularizar los permisos de residencia –de sobra es conocida la agilidad burocrática de que gozamos en Catalunya–, no se colarán tantos malvados y mejorará la conllevancia en Ripoll y Ripollet, como sucede con todo aquello que gestionamos. Y si no fuese así, siempre podremos decir que tenemos la competencia, pero no los recursos. Esto último nunca falla.
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