Superación dentro y fuera de la cancha

Paola Manjón, jugadora de baloncesto con discapacidad intelectual, lucha por la inclusión

La Vanguardia, Cristina Oriol Val, 24-02-2025

Desde los ocho años, el sonido del balón botando contra el suelo ha sido una constante en la vida de Paola Manjón de Olañeta. Nacida en Santo Domingo y adoptada en Catalunya a los dos años, encontró en el baloncesto algo más que un deporte: un refugio. Su primera pelota se la regaló su madre y desde entonces no ha parado de encestar fuera y dentro de la cancha.

Con 26 años, Manjón puede presumir de haber ganado la medalla de oro de los Special Olympics Games de Berlín 2023 y haber sido galardonada con el premio Mujer y Deporte –primera mujer con discapacidad en recibirlo– del Ayuntamiento de Barcelona. Su determinación también la ha llevado a participar recientemente en el foro Mujer y Deporte, de la Fundación La Caixa, en el Palau Macaya.

“Cuando no convivimos con la diversidad, surgen prejuicios y situaciones como el ‘bullying’”, dice la joven
Paola forma parte del primer equipo de Acidh-Lluïsos de Gràcia, compuesto por personas con discapacidad intelectual leve que, como ella, aman este deporte. Compagina su pasión con su trabajo como operaria de parques y jardines en la Ciudad Condal. Desde hace trece años, los cuatro equipos de baloncesto de Acidh, entidad dedicada a la atención de personas con discapacidad intelectual, forman parte de los Lluïsos y compiten como un equipo más.

Aunque empezó jugando en el femenino, confiesa que “quería más tralla” y ha acabado en un equipo integrado por chicos. “Al principio me sentía un poco el punto débil. La constitución física y la fuerza son diferentes, y aún lo sigo notando. Mi madre sufre, pero esto es lo que me gusta”. Desde hace un tiempo, otra joven imparable, Alexandra, comparte vestuario con ella, y hoy son un equipo mixto.

“El baloncesto te enseña a superarte y a no darte por vencida. Aprendes el significado del compañerismo, de la superación y de la victoria, pero también de la derrota y a sobrellevar la frustración”, dice a La Vanguardia .

Para Pau Marín, su entrenador, Paola aporta positividad y alegría al equipo. “Ha experimentado una gran evolución, especialmente a nivel técnico. Su espíritu de lucha es inquebrantable; no da ninguna pelota por perdida y siempre pelea hasta el final. En el equipo bromeamos con ella porque siempre acaba en el suelo”.

La etiqueta de “mujer, negra y con discapacidad” le ha pesado durante toda su vida. Pasó sus dos primeros años en un orfanato del gobierno de la República Dominicana hasta que fue adoptada por sus padres catalanes. Su color de piel fue motivo de acoso escolar, y le llevó tiempo comprender cómo su discapacidad afectaba a su aprendizaje.

Además, ha sufrido episodios de racismo mientras trabajaba como dependienta. “Un cliente insistió en que lo atendiera otra compañera, dando por hecho que, por ser negra, no hablaba ­catalán”.

La joven considera necesario fomentar más encuentros y espacios de convivencia porque, “cuando no convivimos con la diversidad, surgen prejuicios y situaciones como el bullying ”. ¿Por qué? “Porque no han crecido en un entorno donde la diversidad sea algo natural”.

Para Manjón una experiencia de integración real fue participar en los Special Olympic Games, un acontecimiento deportivo que se celebra cada cuatro años. Unos días en los que la diversidad, la integración y el compañerismo toman protagonismo. “Jugamos un torneo de cinco contra cinco en el que dos jugadores no tenían discapacidad y las tres restantes sí”.

Sin embargo, “la población apenas conoce estos juegos, y los Paralímpicos sí porque van ligados a los JJ.OO.”. En este sentido, la joven echa en falta que las personas con discapacidad intelectual tengan más presencia en los Paralímpicos. De hecho, su trabajo y su constancia la llevaron a participar en un partido de exhibición 3×3 en los Paralímpicos de París.

Del mismo modo, considera que “faltan equipos femeninos en cualquier competición” y anima a “las mujeres, con y sin discapacidad, a formar sus propios equipos”. Manjón se imagina “siempre vinculada al baloncesto” y espera “poder jugar muchos años más y, quizás, en el futuro, trabajar con niños”. Para ella, este deporte simboliza “unión, inclusión, igualdad y respeto”, valores que han alimentado su pasión dentro y fuera de la cancha.

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