"Me pregunto si el Gobierno Vasco cree que puede limpiar su conciencia por acoger a 40 inmigrantes"

Diario de noticias de Alava, 30-08-2006

“Me pregunto si el Gobierno Vasco cree que puede limpiar su conciencia por acoger a 40 inmigrantes”

El portavoz de SOS Racismo, Fede García, en la Virgen Blanca, donde cada día el colectivo atiende a inmigran – tes ilegales.Foto: marcos ruiz


jaione sanz

vitoria.Lakua ha anunciado que en breve firmará un protocolo de acogida de inmigrantes con el Ejecutivo central, por el que recibirá a una parte del ingente volumen de ilegales que llega cada día a Canarias. ¿Por qué SOS Racismo, en vez de alegrarse, recela tanto?

Nos extraña que el Gobierno Vasco diga sí a esa iniciativa, que de fondo no es una actitud negativa, sin presionar al Gobierno central para que transfiera a los inmigrantes a Euskadi al menos con un permiso de trabajo, la documentación mínima que garantice, junto con la acogida, su integración. También nos escama el hecho de que hacía tiempo que Madrid trataba de convencer al Ejecutivo autonómico para firmar el protocolo de acogida y hasta ahora Lakua se había resistido. Está claro que los gestos solidarios hay que aplaudirlos, pero no sólo deben ser de carácter publicitario sino con efecto de fondo, con la intencionalidad de conseguir la inserción de unas personas que proceden de países con distinto nivel de desarrollo y distintos puntos de vista culturales.

¿A qué cree que responde este supuesto y repentino gesto de solidaridad del Ejecutivo autonómico?

El Gobierno Vasco sabe que, por razones humanitarias, es posible que el Gobierno central dé un permiso de trabajo a estos inmigrantes. Por eso creo que puede haber algún otro tipo de interés… El Ejecutivo de Zapatero dispone de los fondos casi intocables del plan de integración social para los inmigrantes. No me extrañaría que estuviera negociando con Lakua a ver qué dinero le va a dar en función del número de inmigrantes que acoja. Me gustaría equivocarme, pero creo que es lo que está pasando.

¿Por eso el consejero vasco de Asuntos Sociales, Javier Madrazo, aún no ha precisado el número de inmigrantes que acogerá Euskadi? No obstante, según apuntan fuentes oficiales, se ha determinado que el Ejecutivo autonómico recibirá 1,6 millones de euros de Madrid.

Él sabrá, pero lo que está claro es que no debería haber cupos limitativos a la hora de acoger inmigrantes. ¿O es que las instituciones creen que pueden limpiar su conciencia al decir que van a dar cabida a 20 ó 40? Todo buen político se dedica a la política y en la política se busca el rendimiento electoral, el reconocimiento social, acaparar fondos… Todavía está viva la llamada serpiente del verano, el derecho a voto de los inmigrantes. Es una cuestión reivindicada por SOS Racismo desde hace muchísimos años, pero antes hay que lograr que estas personas tengan igualdad de derechos en todos los frentes. Y si no se les da eso, ¿por qué les ofrecen la zanahoria del voto? Me gustaría volver a equivocarme, que estas reflexiones no tuvieran fundamento. Así hablaríamos de solidaridad.

¿No cree a Madrazo cuando atribuye la acogida de inmigrantes a la “solidaridad” del tripartito?

En el proceso de pacificación de esta tierra, está clarísimo que todos actúan primero con el objetivo de sacar un beneficio y, después, si esa acción beneficia a otros, mucho mejor. Si actuan así con un problema tan grave en vez de ir al fondo del asunto y solucionarlo, ¿qué van a hacer con uno con menos peso como el de la inmigración?

¿Que los inmigrantes sean dispersados sin permiso de trabajo es el único punto flaco del protocolo?

No, lo más grave es que el protocolo de acogida tiene un freno inmediato, que es el expediente de expulsión, del que de momento no se ha dicho nada. Así que, si no se anula, ni el Gobierno Vasco ni SOS Racismo ni ninguna entidad puede tramitar un permiso que posibilita la integración social de los inmigrantes. ¿De qué sirve entonces tenerlos un tiempo tutelados si, cumplido el plazo, el protocolo no da más de sí y son puestos en la calle? Rondarán de servicio social en servicio social, de ONG en ONG, sin posibilidad real de conseguir papeles.

El protocolo establecerá, entre otros asuntos, las condiciones de acogida de los inmigrantes. ¿Cuáles son las más apropiadas, desde el punto de vista de SOS Racismo?

SOS Racismo lleva años reivindicando que se ponga en marcha una red de centros de acogida temporal para inmigrantes en situación difícil. Y hasta ahora la callada ha sido la respuesta, por parte de ayuntamientos, diputaciones y el Gobierno Vasco. Se ha planteado de todas las maneras posibles: a través de la prensa, en conversaciones privadas… Incluso hablamos con el antiguo director de Inmigración del Gobierno Vasco. Pero en ningún momento vimos ánimo de habilitar centros que en estos momentos serían muy útiles para dar cabida a estas personas. Si no existen estas sedes, o bien se les mete en pensiones o se les acoge en casas particulares o los consejeros vascos ofrecen sus propios domicilios.

¿Qué mecanismos de integración deben activarse tras la acogida de estos ‘sin papeles’ y quién debe asumir esa responsabilidad?

Ésa es la parte más compleja. Yo todavía me pregunto quién va a poner esos mecanismos de integración en marcha. ¿Los servicios sociales del Ayuntamiento de Vitoria? Ahí hay un punto oscuro. A mí siempre me ha sorprendido que el Gobierno Vasco, a través de la Dirección de Inmigración, haya puesto frenos muy serios a que los inmigrantes accedan a los servicios jurídicos de Eldul, el Servicio de Asesoramiento a Extranjeros en situación irregular. Sólo pueden servirse de ellos para legalizar su situación aquellos sin papeles que van con el visto bueno de los servicios sociales, pero no los que llegan de la mano de una ONG. Así empezamos mal, porque una parte sustancial de la inmigración acude a otras entidades debido a que los servicios sociales no empadronan. SOS Racismo da la cara y gestiona en los tribunales los permisos de estas personas, pero los procedimientos son muy largos. Pueden durar de uno a cuatro años.

Con la firma de este protocolo de acogida, ¿cree que el Gobierno Vasco afronta el momento idóneo para poner en marcha una red efectiva de colaboración entre las instituciones y las ONG que facilite la integración de los inmigrantes?

Existe una especie de intento no conseguido del todo, que es el Foro Vasco de la Inmigración. Pero, desde hace tiempo, está muy calladito en estas historias. Pienso que debería crearse un Consejo General de la Inmigración del País Vasco, que tuviera capacidad de intervenir rápidamente y abrir nuevos campos; un organismo, en definitiva, que fuera esencialmente ejecutivo. Debería poner el termómetro a la sociedad en la línea de sensibilizar, de hacer campañas que vayan dirigidas a reforzar las posiciones más solidarias en este ámbito. De momento, esto no existe. Y en un breve plazo dudo de que aparezca.

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