El Gobierno británico se hace un lío con la definición de extremismo a raíz del asesinato de tres niñas el pasado verano
Tras un intento fallido de ampliar el término a organizaciones más allá de la extrema derecha y del islamismo radical, el Ejecutivo británico da marcha atrás.
Público, , 03-02-2025La laborista Yvette Cooper, ministra de Interior británica, ha dado el primer resbalón desde que fue nombrada en el cargo a principios del pasado mes de julio. A finales del mismo mes, Alex Rudakubana, de 18 años, mató a tres niñas e hirió a otras a cuchillazos en Southport, noroeste de Inglaterra. El atentado fue utilizado por la extrema derecha para instigar una oleada de violentos disturbios callejeros. Alex, nacido en Cardiff (Gales), ofuscado con la violencia, no responde al estereotipo de terrorista por motivación política, revancha personal o escolar tipo estadounidense. ¿Cómo clasificarlo? Con la nueva clasificación, Londres pretendía evitar futuros ataques o amenazas en la lucha antiterrorista.
Con el propósito de aclarar el interrogante abierto, la ministra de Interior encargó un informe, que ha escondido esta semana en el cajón por inviable, pero antes ha sido filtrado, parcialmente, por el think tank conservador Policy Exchange. El informe sugiere ampliar el término de extremistas a organizaciones y grupos más allá de los islamistas radicales y de la extrema derecha, que acaparan a día de hoy la mayoría de los medios y el tiempo de las fuerzas de seguridad en la lucha antiterrorista. El director del MI5 (servicios de información Interior), Ken McCallum, reveló en octubre pasado que tres cuartos de las amenazas identificadas procedían de islamistas, mientras que un cuarto surgía de la extrema derecha.
Además del islamismo radical y de la extrema derecha, el informe identifica como nuevos o posibles extremistas a algunos grupos misóginos, ecologistas, teóricos conspirativos, anarquistas y extrema izquierda, pro Estado sij, nacionalistas hindúes y ofuscados con la violencia. La nueva clasificación de extremismo, de haber sido aceptada, podría conllevar una nueva tipología delictiva y nueva legislación antiextremismo. Se identifica por primera vez en Reino Unido el extremismo hindú. La rivalidad entre sectores hindúes y musulmanes generó disturbios violentos en Leicester en 2022. El informe aconseja combatir el extremismo “en base a comportamientos y a actividades concretas, en lugar de combatirlo en base a específicas ideologías que preocupan”.
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La organización Just Stop Oil, cuyo objetivo es prohibir la extracción de gas, petróleo y carbón en 2030 para detener el calentamiento del planeta, fue tachada hace unos meses de extremista por el exdiputado laborista John Woodcock, vinculado a la industria energética, que pidió su ilegalización. Just Stop Oil vuelve a caer bajo sospecha. Un portavoz de la organización explica a Público que “nuestra campaña es pacífica, somos partidarios de la acción directa porque estamos en situación de emergencia del planeta, cuya temperatura ha subido más de 1.5 grados en 2024”. El portavoz desmenuza algunas acciones: “Cuando detenemos el tráfico urbano, dejamos paso a los vehículos de emergencia; esta semana hemos interrumpido a la actriz Sigourney Weaver en La tempestad en el escenario de un teatro de Londres con el eslogan 1.5 grados es una tempestad global; las acciones en los museos o en los edificios oficiales manchados de rojo no son violentos, escribimos con pintura lavable para llamar la atención”.
Algunos miembros de Just Stop Oil acaban con penas de cárcel o sanciones por alteración del orden público, desobediencia a la autoridad o razones de este tipo. La pena de cárcel no ha disuadido a Gaie Delap, de 78 años, que entró en la prisión de Eastwood Park por participar en la paralización de una autopista. A Gaie no se le pudo aplicar el castigo de llevar pulsera electrónica porque sus muñecas eran demasiado pequeñas para el aparato detector: no se sujetaba entre la mano y el antebrazo de la activista.
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Aunque Yvette Cooper ha renunciado a cumplir los consejos del informe que ella misma encargó, ha sido uno de sus adjuntos, Dan Jarvis, quien ha dado la cara y explicaciones en el Parlamento. Jarvis ha recordado que las fuerzas de seguridad y los servicios de información continuarán centrándose en el islamismo radical y en la extrema derecha. No obstante, ha añadido que atentados como el de Southport exigen “acciones contra jóvenes obsesionados con la violencia y contra quienes tienden a mezclar ideologías”. El político ha hecho referencia al contenido del informe que vincula la misoginia y el racismo con la extrema derecha. “La manosphere [machismo agresivo o antifeminismo] que se divulga en la red contiene información misógina y racista que absorbe la extrema derecha que, a su vez, se pone en contra de la globalización y el multiculturalismo”, apunta el informe.
Desde las fuerzas de seguridad y la Policía también han dado su parecer sobre la fracasada ampliación del término extremismo. Dal Babu, excargo de la Met, o Policía de Londres, advertía en el programa Today de la BBC que “lo importante es que se hagan las cosas con precaución y cuidado, no con rapidez cuando estamos airados por la muerte de inocentes, aunque se entiende la rabia del público, que quiere saber si hubiésemos podido hacer las cosas de forma diferente”. La Policía británica carece de recursos para vigilar de forma permanente a todos los sospechosos de extremismo político o registrados como terroristas potenciales
El primer ministro, Keir Starmer, se ha visto obligado a salir al paso del lío que se ha hecho su ministra de Interior. En rueda de prensa en Downing Street, Starmer manifestó que “el terrorismo ha cambiado; Reino Unido se enfrenta a nuevas amenazas que conllevan terrorismo sin ideología”. De momento, las leyes antiterroristas y contra el odio vigentes son suficientes para castigar estas actividades.
Alex Rudakubana, condenado a 52 años de prisión por el asesinato de las tres niñas, estaba en las listas del MI5 y de la Policía, calificado como “sin peligro de radicalización”. Entre 2019 y 2021 fue incluido y excluido varias veces del programa de los servicios de seguridad Prevent, creado en 2007 tras los cuatro atentados simultáneos en el centro de Londres, para identificar terroristas potenciales, sospechosos de radicalismo y de actos violentos y, de esta manera, prevenir y evitar posibles atentados. El juicio al asesino ha mostrado numerosos vídeos y páginas de internet sobre asesinatos, acuchillamientos y escenas de violencia que Alex miraba antes de matar. La red social X se ha negado a eliminar uno de ellos.
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