Cruz Roja hace un llamamiento para sumar voluntarios en Barakaldo

La organización atiende en la localidad a unas 600 familias, además de a un centenar de mayores y a 70 niños, a quienes ayudan en distintos ámbitos, como enlace de las administraciones

Diario Vasco, Laura González, 19-12-2024

Más manos y corazones solidarios para hacer más y mejor las cosas. Cruz Roja Barakaldo, que actualmente atiende a unas 600 familias en la localidad, y que presta su ayuda a personas en situación de vulnerabilidad, y a colectivos como los mayores o el de la infancia, hace un llamamiento para hacer crecer su voluntariado y así poder abarcar nuevas actividades y proyectos, reforzar los existentes y contribuir a las tareas ordinarias de la organización.

Ese es uno de los cometidos que se ha propuesto la nueva presidenta, Begoña Jiménez, resaltando que son unas 50 las personas que colaboran de manera habitual. «Solo pedimos compromiso, y luego cada una que aporte lo que pueda y lo que quiera», ha señalado a este periódico, afirmando que también esperan ver crecer el número de socios, los que con sus cuotas se convierten en una base importante de la financiación. «Queremos acercarnos más a la juventud y sobre todo a las personas de mediana edad, hacerles llegar nuestro mensaje», ha indicado la responsable de la organización en la localidad, reconociendo que la gran mayoría de las aportaciones que reciben en este sentido son de personas mayores.

El objetivo que se ha marcado esta nueva dirigente, que se adentró en el mundo del voluntariado en la pandemia, después de tener que dejar su trabajo como cocinera por otras causas, y darse cuenta de que tenía mucho tiempo libre y quería hacer algo «que sirviera a los demás» y que le llenara, es mantener «el buen funcionamiento» de la organización. Todo ello de la mano de los poderes públicos, atendiendo derivaciones y poniendo en marcha proyectos de manera conjunta.

Yoga, clases de castellano y meriendas
Desde la sede de Barakaldo, ubicada en la parte trasera del teatro, a la que Cruz Roja regresó en 2021 después de dos décadas, atienden a un centenar de mayores, a los que ofrecen desde clases de pilates, yoga y meditación, a talleres de digitalización, de lectura y acompañamiento. Además, están desplegando, como en otros muchos lugares, el proyecto ‘voces en red’, una iniciativa para aportar una mayor autonomía a los mayores a través de dispositivos electrónicos de voz. También atienden a unos 70 niños sin recursos, ofreciéndoles meriendas y apoyo escolar, realizando con ellos salidas; y prestan su ayuda a personas en situación de vulnerabilidad, con tarjetas de alimentos, dando clases de castellano, ofreciendo asesoramiento legal gratuito en temas de extranjería o gestionando medicamentos a los que viven en la calle y no disponen de tarjeta sanitaria. Para el próximo curso esperan lanzar un taller para luchar contra la brecha digital, y otro para saber realizar gestiones con la administración.

«Somos como auxiliares, servimos de enlace, de ayudantes», resalta Begoña, afirmando que en el municipio «hay muchas más personas que necesitan ayuda de las que imaginamos», pero resaltando que en términos generales «no hay un porcentaje demasiado muy elevado de familias que no tengan cubiertas sus necesidades». También aprovecha para aclarar «una falsa creencia que se está extendiendo». Y es que, según destaca, «no es cierto que quien necesite una ayuda sea porque no se esfuerza o no trabaja. Hay muchas circunstancias como una enfermedad, que te pueden llevar a ello, y cuando menos tienes, menos capacidad tienes de acceso a las cosas, por cómo está el sistema». Begoña afirma que muchos migrantes llegan con la idea de poder trabajar nada más instalarse aquí y «se sorprenden de que no es posible». «Nuestro salario es poder ver que las personas pueden ir saliendo hacia adelante. De todas las familias a las que damos atención directa o derivadas, menos del 50% repiten de un año a otro», se congratula.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)