La ley de la calle Lumpen en la vieja estación de Chamartín entre barras americanas, refugiados, chabolas y 'cruising' en los baños': "Me robaron el Opel Kadett tres veces"
El Mundo, , 16-12-2024Aunque la zona norte de Madrid ahora sea vista como pija, antaño no fue necesariamente así. Juan, un entrevistado nacido en 1973, me habla de ello. «Teníamos una relación muy estrecha con los Apartamentos Centro Norte, aunque para nosotros era una cosa desconocida. Es un monstruo gigante y no sabíamos quién lo utilizaba, si era un hotel o qué. Para un niño era un misterio. Yo vivía en Mauricio Legendre, que es donde están los apartamentos. Esa zona en aquella época no estaba como ahora. Era el Canal de Isabel II y era todo tierra. Todo el bulevar. Ahí jugábamos al fútbol y había barro, coches aparcados de cualquier manera… De vez en cuando aparecían niños iraníes de la nada. Eran de todas las edades. Nos entendíamos por señas. Bajaban con su propia pelota por si no encontraban a nadie. Eran bastante solitarios. No eran grupos. Solía venir uno y, de repente, ese no volvía más. Aparecía otro de otra edad. Sabíamos que eran iraníes pero nada más. Además, yo recuerdo que en los balcones había veces que aparecían como decorados. Ahora me doy cuenta de que podía tratarse de decoración tipo mantita o pañuelo árabe o cosas por el estilo. En algún balcón veía algún detalle de ese estilo, en otros no. Nosotros la idea que teníamos era que venían de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988). También nos encontrábamos con iraquíes».
Muy cerca había un pasadizo que llevaba desde Mauricio Legendre hacia la estación de Chamartín. «Eso entonces era el lumpen», me dice Juan. «Había unos bajos con whiskerías [barras americanas], un billar… La gente trabajadora se iba a tomar un whisky después de cerrar la tienda».
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Las barras americanas no son puticlubs propiamente sino un lugar de encuentro entre prostitutas y clientes. Una vez conectasen, tanto unos como otros harían uso de habitaciones en el Centro Norte.
En la misma zona estaba la discoteca Presstos. «A nosotros nos parecía muy pija. En esa época desde los Centro Norte hasta Fuencarral casi todo era campo. O gran parte. Y no solo era campo, es que era un chabolario. Y hasta hace poco resistieron cuatro chabolas delante de mi casa en una cuestecilla que hay cerca de los apartamentos. Y nos tenían acojonados los gitanos. Como ellos saben que te intimidan, te quitaban el balón. Supongo que el ayuntamiento se desentendió. Era un contraste que te cagas». Curiosamente, a día de hoy sigue habiendo chabolas entre las calles Manuel Ferrero y Rodríguez Jaén.
Fachada principal de la estación de Chamartín, en 1999..
Fachada principal de la estación de Chamartín, en 1999.ÁNGEL CASAÑA
El barrio es considerado pijo en la actualidad: «El barrio se ha refinado. Por entonces, era zona norte y todo lo que huele a norte era considerado más pijo. Pero la gente de ahí no éramos ricos. Mi padre trabajaba en el Banco Central, pero no era banquero, era ‘bancario’, como decía él. Era gente de clase media, cuando existía clase media en España. Vivían con mucha dignidad, pero no eran ricos. Y la delincuencia de la zona era muy discreta. Ahí se robaba mucho coche. Yo tenía la desgracia de tener un Opel Kadett, que eso era jauja. Me lo robaron tres veces. Una vez me lo encontré con el volante sobre el asiento. Pero no se veía a los ladrones. Eran muy discretos. Yo no recuerdo drogodependientes, aunque en la estación de Chamartín… no había quien pasase por ahí. A mí allí me han atracado y me han ofrecido meterme en un baño. De hecho, la estación era una zona de cruising, donde se encontraban muchos homosexuales para tener relaciones".
Continúa: "Había mucho satélite en la zona de la estación, gente buscándose la vida, yonquis… En las estaciones viene y se va gente, no se conoce nadie, ahí florecen cosas extrañas. Cuando tenía ocho o nueve años había hombres mayores sentados mirándonos. En una ocasión, uno de esos hombres se nos apareció a mi primo y a mí y nos empezó a hablar, en un banco de las vías. Empezó a hablarnos y me dijo que yo era más guapo que mi primo y, de repente, se sacó el clásico rollo de billetes y me dijo: ‘Por qué no vienes un rato al baño. Te la miro un poco y te doy esto’. Mi primo y yo nos quedamos en shock. Nos fuimos yendo, él se subió a un tren que pasaba y todavía desde el tren me decía que me subiera, con el fajo de billetes».
Sala Macumba en Chamartín, en 2002.
Sala Macumba en Chamartín, en 2002.Diego Sinova
No muy lejos de Plaza de Castilla estaba el barrio del Pilar: «Nosotros lo llamábamos el "barrio del Pillar’», dice Juan. «Yo iba ahí a pillar. De todo. He sido bastante golfo y he consumido de todo muchos años (ya no), y yo iba a pillar al barrio del Pilar. Los porros los pillaba en el parque del bar Skinny Jim. También por Altamira [la Ciudad Residencial Altamira]. En el Skinny Jim me tomé mis primeras copas. Yo todas las cosas las cogía en el ‘barrio del Pillar’. Ahí estaba La Vaguada, que era un barrizal inmundo. Era literalmente una vaguada. Y luego estaba la piscina, que era pública e iban muchos gitanos. La de veces que me habré colado borracho. Una noche recuerdo caminar frente a dicha piscina y ver dentro una pareja gitano haciendo una barbacoa mientras su hija se bañaba».
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