CARTAS AL DIRECTOR
África emigrante
El País, 28-08-2006Luis Fernando Crespo Zorita – Alcalá de Henares. Madrid
La falta de desarrollo económico, el déficit democrático y el desplazamiento masivo de poblaciones huyendo de esas penurias extremas, son hechos históricos y sociales de sobra conocidos por los africanos, desde que sus comunidades originarias fueron divididas artificialmente por los antiguos colonizadores. Para el resto del mundo, y para la Unión Europea, están empezando a dar la cara ahora, muy tímidamente si tenemos en cuenta que los subsaharianos sólo representan el 3% de los extranjeros censados en la Europa de 25 Estados miembros.
Hoy suman 830 millones de habitantes, pero en 20 años, África tendrá 1.500 millones de personas, más del 80% vivirá por debajo del umbral de la pobreza, si no cambia nada, y no lo hace pronto, el grueso de la población intentará marcharse. Los importantes retos que se plantean deberán afrontarlos los gobiernos de Europa y África con firmeza y de forma directa, al igual que deberán hacerlo las sociedades civiles de ambos lados del Mediterráneo. Se trata de un asunto de estabilidad política, que permitirá devolver la esperanza no sólo a millones de africanos, con necesidades básicas no cubiertas, sino también a los europeos, que vivimos bajo el temor incierto de una “invasión” desde el Sur.
Las propuestas unilaterales que han hecho los países europeos afectados por el tránsito o de acogida de inmigración, han resultado insuficientes. La ONU debería ser más eficiente y crear algún tipo de fuerza internacional, dotada de poderes políticos, institucionales y financieros, capaz de poner a África sobre el sendero del crecimiento, y limitar el ansia depredadora de propios y ajenos.
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