Seguridad
«Estamos más tranquilos en Egia»
Seguridad · El aumento de la presencia policial y el final de las cenas solidarias en la calle hace un mes ha supuesto «un cambio» y los vecinos afirman que ahora viven «más seguros»
Diario Vasco, , 25-11-2024«Hemos visto un cambio a mejor desde hace un mes», afirma Azalia Del Carmen, que regenta una peluquería en Egia. Han pasado treinta días desde que el Ayuntamiento de Donostia tomó la decisión de prohibir las cenas solidarias que organiza la asociación Kaleko Afari Solidarioak (KAS) por «problemas de seguridad» en este barrio, donde la actividad delictiva se incrementó un 16% en el último año, con 600 actuaciones policiales en solo seis meses, según datos municipales. El detonante de aquella decisión fue el riesgo de que estallara un problema de convivencia entre vecinos, después de que se organizara una protesta a través de las redes sociales contra la inseguridad en el barrio, en la que estuvieron presentes los tres concejales del PP de Donostia, y se registraron momentos de tensión y gritos, por lo que tuvo que personarse la Ertzaintza.
DV vuelve a la zona cuatro semanas después y constata que los vecinos respiran «más tranquilos» a la vista de una mayor presencia policial. Bajo las vías del tren, contiguas al Palacio de Justicia, varios agentes municipales aseguran que se encuentran de forma «permanente» en la zona. En Tabakalera, dos patrullas, una de la Guardia Municipal y otra de la Ertzaintza, custodian también la entrada del centro cultural.
PUBLICIDAD
Alfa Romeo Tonale
Un diseño que sintetiza y exalta su deportividad, confort y tecnología
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Descúbrelo
Inspired by
«Se juntaban aquí fuera y empezaban a pelearse, a golpear los cristales o a pasar droga»
Segny Caldera
Esteticién
En un reportaje publicado por este periódico hace apenas un mes, varios vecinos expresaron su malestar ante la falta de seguridad en el barrio. Ahora, «agradecen» la presencia policial que, según ellos, ha hecho que los incidentes prácticamente desaparezcan. En la peluquería ‘Azalia y Seg Estetic’ vivían una situación «insostenible» a diario. «Teníamos fuera un grupo de 15 o 20 chavales que venían a beber. Se ponían a golpear los cristales y a pelearse», describe Segny Caldera, esteticién. «Se juntaban aquí y pasaban droga en nuestras narices, todos los días», critica.
El debate sobre la seguridad ciudadana en Donostia ha prendido en las últimas semanas. Además del conato de enfrentamiento en Egia, la Ertzaintza tuvo que intervenir el pasado sábado para evitar enfrentamientos entre un colectivo que clamaba por la «seguridad» de San Sebastián y otro que denunciaba el «racismo, fascismo y clasismo». Tras estos hechos, los convocantes de las concentraciones que denunciaban la inseguridad en el barrio decidieron poner fin las mismas para preservar su propia seguridad y esta misma semana, gobierno y oposición confrontaron en el pleno cómo preservar la seguridad y a la vez no desatender a las personas sin techo.
«Estamos muy agradecidas, podemos trabajar tranquilamente. Es un cambio radical»
Yenny Velásquez
Peluquera
En Egia, el aumento de la presencia policial se deja notar y los vecinos palpan una mayor sensación de seguridad. «Hasta hace poco la gente del barrio intentaba no pasar por aquí, por miedo a que les ocurriera algo», cuenta Azalia del Carmen, la responsable del negocio. «Llegó un día en el que simplemente rompí a llorar y me dije que tenía que cerrar. La situación me estaba sobrepasando», admite.
Durante este tiempo se han topado con todo tipo de objetos en la entrada de su peluquería. «Hemos encontrado de todo al llegar. Desde latas de cerveza tiradas, destornilladores, paquetes de droga y, una mañana, encontramos un machete enorme enganchado en la pared. Eso nos impactó muchísimo», relatan.
«No es tema de racismo, aquí somos todos hijos de inmigrantes, es un tema de inseguridad»
Azalia Del Carmen
Peluquera
El Ayuntamiento de Donostia reforzó las medidas de seguridad para tratar de frenar la escalada de delincuencia. Solo en el entorno de la torre de Atotxa, Tabakalera y la estación de tren y autobuses, los delitos se han disparado un 29% en 2022; mientras que en 2023 aumentó un 16%.
Sin embargo, las últimas cuatro semanas las cosas han «cambiado radicalmente. Ya no los vemos por aquí, no los tenemos en la puerta. También se ve mucha más policía por la zona. Estamos muy agradecidas porque por fin podemos trabajar tranquilas», confiesa Yenny Velásquez, otra de las trabajadoras, con gran alivio.
«Me robaron el móvil hace un mes en la estación, y se agradece que ahora no pase nada»
Antón del Campo
Vecino de Egia
Azalia tiene claro cuál es la raíz del problema. «No es un tema de racismo, aquí somos todos hijos de inmigrantes, venimos de Venezuela. Es un tema de inseguridad, que nos dejen trabajar tranquilas y se comporten», reclama.
Al otro lado de la carretera, en la calle Duque de Mandas, Antón del Campo, vecino del barrio, recuerda cómo fue víctima de un hurto. «Me robaron el móvil hace un mes cerca de la estación. Más allá de ese suceso puntual, no he tenido muchos problemas», afirma, aunque añade una observación: «Sí es verdad que ya no se ven los grupos que había antes, de seis o siete chavales que se solían juntar en la plaza y en los arkupes». Como otros tantos vecinos, Antón también ha percibido diferencias, a mejor, en las últimas semanas. «Se ve más policía por aquí. Se agradece que no pase nada para que podamos pasear tranquilos».
«Se ve más policía y eso da seguridad. La gente ya no quería pasear con los niños»
Maite García
Vecina de Egia
En otro punto, Maite García lleva «varios días sin ver ajetreo», aunque reconoce que no sale mucho de casa. Tampoco para ella ha pasado desapercibida una «mayor presencia policial, y eso da seguridad. Conozco a gente que evitaba pasar por aquí con los niños porque no era seguro. Agradecemos poder andar tranquilamente», señala. En plena plaza Campo de Atotxa, Josefina Bermejo describe cómo ha cambiado el ambiente. «Estos últimos días noto todo mucho mejor, más tranquilo», transmite. «Antes solía andar por los arkupes de la plaza Blas de Otero pero se llenaba de gente que montaba bulla. La invadían toda y no me dejaban estar tranquila. Tuve que dejar de ir».
«Veíamos altercados»
Josefina admite que todavía suele ver a «chavales de esos grupos», pero que son «muchos menos». Reside en la zona de la estación, y ha vivido varios momentos de tensión. «He visto bicicletas volar hacia la cabeza de otra persona, cuchillos… de todo, y eso que vivo en una casa que da al otro lado. No me quiero imaginar los que viven por aquí cerca».
Una detención en la zona de la estación de Egia esta semana.
Ampliar
Una detención en la zona de la estación de Egia esta semana.
«Ahora hay mucha más policía. No quiero ser pelota, pero lo agradezco mucho. Me transmite seguridad, se puede bajar a por el pan o a hacer la compra con tranquilidad», dice esta mujer que también se pronuncia acerca de la futura comisaría mixta entre Ertzaintza y Guardia Municipal que está previsto habilitar en el barrio para atajar la inseguridad ciudadana. «He oído que quieren construir una comisaría aquí. Yo estoy a favor, este barrio lo necesita», afirma convencida.
Varios agentes de la Guardia Municipal que se encuentran patrullando por la zona de Blas de Otero confirman que «hacemos patrullas continuas por aquí. Por la zona de Tabakalera, la estación y también cerca de los juzgados, nos turnamos con la Ertzaintza. En esas zonas mantenemos patrullas permanentes».
(Puede haber caducado)