Los manteros amplían su territorio en Madrid: Chamartín y Retiro, nuevos epicentros
Los vendedores aprovechan el tránsito en lugares como el lago del Retiro, la plaza de Castilla o el Santiago Bernabéu
ABC, , 26-08-2024El último dato sobre venta ambulante ilegal –junio 2024– muestra que Retiro tuvo 41 denuncias y Chamartín, 36. Esto supone un gran aumento respecto al año pasado; en el mismo mes sólo se recogieron siete denuncias sumando ambos distritos. La reciente Champions League, la llegada de Kylian Mbappé y el fuerte aumento de turistas en Madrid –20,4% respecto a 2023– generan un efecto colateral común: el incremento de los manteros itinerantes y de su principal producto, las camisetas deportivas ‘piratas’.
A nivel semestral, Chamartín es el caso más preocupante: las denuncias han aumentado en más del 90% para 2024. Hace dos semanas, por ejemplo, se incautaron 10.000 casacas falsificadas en el mencionado distrito; todas de fútbol, seguramente por la cercanía con el Santiago Bernabéu.
El negocio se expande a nuevas zonas de concentración mantera. De todas formas, esto no significa que el centro haya dejado de ser el principal receptor; así como aumentan los puntos de venta, también lo hace la cantidad. Para junio de este año, hubieron más denuncias por falsificación que por venta de alimentos no regulados; variable que solía contarse a la inversa.
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No es una descentralización, es una masificación. Las infracciones en Gran Vía, Sol, Jacinto Benavente y Tirso de Molina casi se han duplicado, y en toda la ciudad, los detenidos han crecido un 40%, –según datos de la Policía Municipal–.
Un paseo por los lugares clave aclara el modo de operar. Al frente del estanque en el parque del Retiro, y a solo unos pasos de la fuente de la alcachofa, resaltan las camisetas de los tres jugadores más valorados por los aficionados. Los precios varían según nombre: «Vini, 20, Bellingham, 25, Mbappé, 30», plantea en primera instancia uno de los comerciantes. Ríe al ser cuestionado por la distinción, la cual responde a meros designios de oferta y demanda.
Luego de un regate más o menos exitoso, cualquiera de las prendas se iguala en 20; el aparente tope. Pero si uno desiste y procede a retirarse con convicción, 17 euros resultan aceptables. Esto siempre y cuando estén desatentos los demás compañeros, que autorregulan con la mirada la competencia desleal de bajar el precio en exceso. Algunos hacen la transacción ‘in situ’, ofrecen opción en metálico o a través de bizum, y apenas giran la cabeza por si los pillaran ‘in fraganti’. Otros, como el mantero Yamine, optan mejor por cambiar a una ubicación más discreta.
En una esquina cercana al estanque, el hombre vuelve a desenfundar sus mantas y comenta pormenores con cierta soltura. «Todas las camisetas vienen de Turquía, yo las compro a 13 pero al final no gano nada», sostiene, como lanzando una indirecta sobre alguna mano externa que se lleva la poca ganancia. «Tú tienes derecho a mirar y al final no comprar, yo no tengo derecho de vender porque no pago impuestos», afirma, consciente de sus actos pero también de las condiciones que lo atan a esta actividad.
En Sol, antes de cancelar la venta por una esporádica aparición policial, un mantero menos pudoroso trata de convencer al curioso: «Esta camiseta es la misma que las tiendas que ves allá, se la compramos a los mismos, es más barata porque no pagamos lugar ni trabajadores, pero es la misma camiseta». Al notar que hay otros interesados que hacen menos preguntas, decide acabar de inmediato la conversación y apurar una venta rápida antes de movilizarse a otra zona.
El material es de mediana calidad y los escudos mal bordados delatan falsedad, pero no es tan evidente como en el resto de productos. Por ejemplo, las gafas –a 10 euros cada una, con posibilidad de regatear hasta los 7– o los bolsos –25 euros, que pueden bajar a 20– son claramente copias, y por ello, son menos populares entre los transeúntes, pero claro que cuentan con sus adeptos.
Camisetas deportivas siendo incautadas por la policía municipal en Gran Vía
Camisetas deportivas siendo incautadas por la policía municipal en Gran Vía tania sieira
Pese a que la mayoría de manteros consultados confirman a Turquía como el país exportador de esta mercancía, hay otros que aseguran una fabricación local. «Lavapiés», responde uno de ellos al ser cuestionado sobre el origen de las camisetas. Apostado en la plaza de Jacinto Benavente, no duda al ser repreguntado sobre si hay otro país de por medio: «No, Lavapiés». Y es que de estas fábricas clandestinas ya se desmantelaron varias por dicha zona. La última de ellas implicó a tres almacenes en Palos de la Frontera y Lavapiés, con dos detenidos y un investigado, este último menor de edad.
Los espacios, además de funcionar como depósito, también contaban con planchas de serigrafía y plantillas alfanuméricas con las cuales confeccionar la ropa. Hay, pues, tanto exportación como producción interna en cuanto al creciente mercado de falsificación madrileño.
Por otro lado, es un hecho, que ya en 2023 las actuaciones policiales aumentaron respecto a la venta ambulante ilegal –un 30%–. Asimismo, en el primer semestre de 2024, las detenciones crecieron hasta un 50%. Pero estos operativos no parecen frenar el creciente número de manteros.
Las razones del fenómeno sobrepasan los éxitos futbolísticos. La permanencia y crecimiento de estos vendedores en verano, cuando antes solían movilizarse a otras latitudes, refuta la creencia de que la capital se vacía en verano. Madrid es la comunidad autónoma que tuvo más turistas en España en el último semestre.
Aumentó el número de alojados en hoteles, y naturalmente, también el número de hoteles abiertos. El empleo en estos establecimiento se disparó, llegando a un incremento del 11%, y el turismo internacional creció en un 6,5%. La tendencia dinamiza y moviliza el intercambio comercial regulado, y por supuesto, el no regulado. Los manteros observan el buen pasar de Madrid, y deciden quedarse.
Algunos argumentan que su venta se entiende desde el instinto de supervivencia frente a las condiciones de irregularidad en las que suelen vivir, como es el caso del sindicato de manteros de Madrid. Otros podrían culpar, más bien, a los altos precios de las camisetas deportivas en las tiendas oficiales –la camiseta ‘fan’ de Mbappé se vende a 100 euros en la web oficial, y la ‘authentic’, a 170–. Y otros expresan que existe una gran responsabilidad por parte de los compradores, quienes adquieren estos productos sin importar el origen. Eduardo Zamácola, presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos de la Comunidad de Madrid, pugna por una reeducación del cliente.
Artículos variados en venta ambulante, más allá de las camisetas deportivas. Plaza de Castilla
Artículos variados en venta ambulante, más allá de las camisetas deportivas. Plaza de Castilla Tania sieira
«Al final, no hay oferta sin demanda, y con estas compras, se está generando más paro y más economía sumergida. Necesitamos repensarnos». También afirma Zamácola para ABC: «No se trata sólo de personas en desamparo, aquí hay una mafia organizada que los explota, que tiene muchos pisos francos, y cuya jerarquía tiene ramificaciones internacionales».
También hace referencia a la venta de bolsos y complementos Gucci, Louis Vuitton o Supreme: «Los afectados por las falsificaciones de marcas de lujo, no son las marcas de lujo, son las tiendas locales que compiten con los precios de las imitaciones».
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Por último, considera Eduardo que estas actividades han aumentado su perímetro de actuación, y que ya no se trata de manteros que cambian la localización. Es, más bien, un incremento de personas dedicadas a esta actividad, produciéndose una venta simultánea en muchas zonas de la capital.
El grado de afectación es palpable: 50.000 puestos de trabajo se pierden debido a la compraventa de estos productos cada año en la ciudad según Hilario Alfaro, presidente del grupo Madrid Foro Empresarial, quien cita un estudio hecho por esta asociación con más de 350 empresas. El mismo trabajo indica una afectación económica de al menos 2.200 millones de euros anuales.
Podrán existir dilemas morales al respecto, pero en materia jurídica, no hay discusión: es un delito. Este tipo de venta ambulante atentatoria a la propiedad intelectual puede implicar sentencias, situaciones violentas en vía pública y mayor exclusión social para los mismos manteros.
Por ello, asegura Alfaro a este periódico: «Es fundamental que las autoridades actúen con firmeza para erradicar la venta ambulante ilegal pero también que ofrezcan alternativas que permitan la inclusión social y laboral de quienes optan por esta actividad».
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