El primer ministro británico advierte que la justicia caerá sobre los promotores 'online' de violencia y odio social

Starmer afronta en su primer mes de mandato el grave desafío de la extrema derecha

El Mundo, María Sierra, 05-08-2024

Un ejército de agentes de policía especializados en control del orden público aguarda en la retaguardia la orden de acción contra la ola de “vandalismo irracional” que sacude gran parte del Reino Unido desde hace una semana. La brigada de expertos se desplegará en apoyo de las fuerzas regulares regionales y las unidades antidisturbios, que se enfrentan casi a diario a masas de violentos en distintas ciudades de Inglaterra e Irlanda del Norte. Así lo indicó el primer ministro Keir Starmer tras reunir a un gabinete de emergencia, el llamado Cobra, este lunes 5.

Hacía justo un mes que el mandatario laborista entraba en la residencia oficial de Downing Street, acompañado por su mujer Victoria, tras recibir la venia del rey Carlos III para formar Gobierno. Encara ahora el primer desafío al Estado de la extrema derecha y lidia con los más violentos disturbios en 13 años. La violencia acaparó la agenda del encuentro, que Starmer atendió personalmente junto con los ministros de Interior, Justicia, Comunidades y Tecnología, además de los responsables del servicio penal, Scotland Yard y la Agencia Nacional del Crimen, entre otros.

El primer ministro se apoya en la fórmula que ensayó con probada efectividad, siendo director de la Agenda Fiscal, en la contención de los graves disturbios de agosto de 2011, que saltaron de un distrito de Londres al resto del país. La Policía, la Fiscalía y los Tribunales trabajaron entonces al unísono a fin de procesar con extraordinaria celeridad a miles de detenidos. Se impartieron duras penas a los condenados, en la mayoría de los casos por encima de la sentencia correspondiente al mismo delito en circunstancias ordinarias. “Vamos a reforzar el sistema de Justicia penal”, dijo Starmer este lunes en Downing Street.

Bulos sobre musulmanes en internet, falsas acusaciones en chats y convocatorias al desorden civil en las redes están contribuyendo a la agresiva movilización islamofóbica y xenófoba, de intensidad y cobertura sin precedentes en el Reino Unido en las últimas décadas. “No son protestas. Es pura violencia y no vamos a tolerar ataques contra mezquitas ni contra nuestras comunidades musulmanas”, añadió el dirigente laborista.

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Starmer dejó claro también que “el Derecho penal se aplica offline tanto como online”. Se refería a los partícipes en enfrentamientos con las fuerzas del orden, las peleas con manifestantes antifascistas, la quema de residencias de refugiados y la destrucción de propiedades musulmanes. Y aludía, sin mencionar nombres, a los influencers de la extrema derecha que propagan narrativas anti-imigración y anti-islam aunque la realidad difiera de los hechos denunciados. Este podría ser el caso de Tommy Robinson, convicto racista bajo su nombre real Stephen Yaxley-Lennon, que ha respaldado una concentración prevista en Escocia para el fin de semana junto con un tuit que falsamente acusa a un musulmán de apuñalar a una mujer, entre otros polémicos mensajes difundidos por canales electrónicos. El autor del blog legal The Empty City sugiere que dirigir o incitar a la violencia política, con el agravante de los disturbios, podría juzgarse como delito terrorista.

La ola de violencia empezó el martes 30, al día siguiente del múltiple acuchillamiento de Southport, ciudad próxima a Liverpool, que segó la vida de tres niñas y dejó malheridos a ocho menores y dos adultos. Minutos después del ataque, un usuario de X compartió un mensaje de la plataforma Linkedin de un individuo que señalaba a un “migrante” como autor del múltiple crimen y pedía el “cierre completo de las fronteras”. Cuatro horas más tarde, ésta y otras falsas acusaciones sobre la identidad musulmana del sospechoso se habían mencionado 30.000 veces en el antes llamado Twitter y el nombre inventado terminó siendo tema trending en otras redes. Las llamadas contra intereses musulmanes, establecimientos de migrantes y residencias de solicitantes de asilo han continuado pese a que el presunto homicida es un chaval británico que cumple 18 años esta semana.

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