San Sebastián
La ciudad también explota sus datos
Una unidad con seis funcionarios gestiona y saca brillo a la ingente información que generan los servicios públicos municipales; el empadronamiento es una de las más valiosas
Diario Vasco, , 05-08-2024La gestión y explotación de los datos corporativos se ha convertido en una herramienta básica de nuestra era, una actividad que cada vez es más importante también en el sector público. Los ayuntamientos tienen acceso a una gran cantidad de datos en su día a día. Disponer de capacidad de procesamiento y análisis de los mismos proporciona información básica para trazar estrategias, pronosticar escenarios y definir políticas públicas a todos los niveles. Solo con los miles de movimientos que se producen en el padrón municipal, el Ayuntamiento puede obtener fotografías muy valiosas de la movilidad geográfica de su ciudadanía, de su procedencia, de su edad y puede saber cuáles son las tendencias y predecir los escenarios demográficos que se pueden producir a futuro.
En el Ayuntamiento donostiarra existe la Unidad Municipal de Datos, adscrita al Departamento de Gobernanza Abierta, Digital y Colaborativa, que dirige la concejala Ana López (PNV), que se encarga de gestionar y explotar este volumen ingente de información. DV ha tenido acceso a un informe sobre los saldos migratorios y vegetativos extraídos de los movimientos del padrón y su evolución en las últimas dos décadas. Uno de ellos es un tanto sorprendente. Cada año hay en la ciudad, sin contar las personas que vienen de otros municipios de España o de otros países del mundo, 10.000 donostiarras que cambian de domicilio en el padrón municipal por diversas circunstancias. Esta sorprendente movilidad demográfica supone cambios de población en los barrios y puede orientar políticas urbanísticas, de tráfico o de acción social.
La ciudad contaba a 31 de diciembre de 2023 con una población de 189.093 habitantes. El análisis del saldo vegetativo y su evolución a lo largo de los años nos muestra cambios importantes en solo un cuarto de siglo. Si en el año 2000, los nacimientos y las defunciones casi se igualaban en la actualidad se registra un saldo negativo de unas 1.000 personas al año. El año pasado hubo 1.079 nacimientos y 2.020 defunciones. Se producen el doble de muertes que de nacimiento. Esto significa que si no fuera por las personas que vienen a la ciudad desde el exterior, San Sebastián perdería 1.000 habitantes cada año. No es un hecho puntual de un año concreto, es una tendencia que se ha ido constatando año a año. El saldo vegetativo fue incluso peor en 2022 (-1.154 personas) y similar en 2021 y 2020 (-937 y -980, respectivamente).
En el último cuarto de siglo, los nacimientos han disminuido un 30% y las defunciones han aumentado un 23%. Si el análisis se hace por barrios, la fotografía varía mucho. El año pasado solo hubo cuatro zonas –Aiete, Añorga, Igeldo y Loiola– con saldo vegetativo positivo. Los barrios que tuvieron más diferencia negativa entre defunciones y nacimientos fueron el Centro (-169), Gros (-130), Amara Berri (-100) y Antiguo (-100). Por nacionalidades, en 2023, el 98,9% de las 2020 defunciones fueron de personas de nacionalidad española y solo el 1,1% de nacionalidad extranjera. Una proporción que cambia mucho si miramos los nacimientos: el 88,9% eran de nacionalidad española y el 11,1% de nacionalidad extranjera.
La población migrante
La población migrante y, en concreto, es el principal factor de equilibrio demográfico de la ciudad. El informe de la Unidad Municipal de Datos apunta en su informe que el número de personas migrantes que se incorporan al padrón municipal es alto y tiene «una tendencia claramente creciente con el paso del tiempo». No hay más que ver la evolución desde el año 2000 cuando entraron al padrón municipal donostiarra 4.549 personas, mientras que el año pasado lo hicieron 9.297; justo el doble.
También el número de personas que se van de la ciudad y se empadronan en otros municipios de España o del extranjero es alto y registra una tendencia creciente con el paso del tiempo (3.558 personas en el año 2000 y 7.998 en el 2023). El salgo migratorio final ha sido positivo durante los últimos 24 años y es el que fundamentalmente ha permitido a Donostia crecer en población año tras año. Solo en 2023 la suma de los dos saldos, el vegetativo y el migratorio, explica una ganancia de 358 personas empadronadas.
La importancia de la economía es clave para entender las fluctuaciones en la entrada al padrón de personas venidas de otras regiones o países. En el último cuarto de siglo los años con mayor entrada al padrón donostiarra de personas de otros municipios o países fueron los dos anteriores a la pandemia de covid y los dos anteriores a la llamada ‘crisis del ladrillo’. En 2018 y 2019 Donostia registró un saldo migratorio positivo de 1.491 y 1.437 personas, cifras que aún hoy no ha llegado a superar. Igualmente, en 2007 y 2008 se registraron 1.444 y 1.345 más entradas que salidas de personas del padrón, unas cifras cayeron en picado en los años posteriores, aunque siempre manteniendo el saldo en positivo.
El análisis por barrios del saldo migratorio 2023 arroja datos significativos. Son barrios muy envejecidos como el Centro y Gros, con los peores saldos vegetativos, donde se registran mayores saldos migratorios positivos (278 y 166 personas de otros municipios que entran en el padrón donostiarra respecto a las que salen). Otro barrio con un salgo migratorio más positivo (190 personas) es Intxaurrondo que ve compensado su saldo vegetativo negativo (murieron 84 personas más de las que nacieron en este barrio). Aiete, que es uno de los cuatro barrios con saldo vegetativo positivo, también sumó en 2023 población procedente de la fuera de la ciudad en la cantidad de 161 personas. Amara Berri es otro barrio con mucha población en general y con mucho movimiento de personas migrantes, pero con un saldo bastante neutro para la ciudad. El año pasado el salgo migratorio de esta zona fue de solo 20 personas más, tras entrar desde otros municipios o países 1.259 personas y salir 1.239.
De dónde vienen y a dónde van
Pero, en concreto, de dónde vienen las personas que entran en el padrón municipal donostiarra y adónde van los que salen de él. El empadronamiento de una persona en un municipio dentro de España causa baja automática en el municipio donde estaba antes. Si una persona está empadronada en San Sebastián y se va a vivir a otro país el Ayuntamiento no tiene posibilidad de saber a dónde ha cambiado de residencia. Con los extranjeros empadronados, sin embargo, hay una forma de controlar si siguen residiendo en la ciudad dado que deben renovar su empadronamiento cada dos años. Si no lo hacen cuando son citados, el Ayuntamiento tramita su «baja en el padrón por caducidad», explica Ana López.
Ya hemos apuntado que hay miles de cambios de padrón cada año en la ciudad. No solo de los que vienen y van de otros municipios sino de los propios donostiarras que cambian de domicilio dentro de la ciudad. En 2023 se registraron 10.074 cambios de empadronamiento de donostiarras dentro de la ciudad. «Son gente de compra otra casa, jóvenes que se va del domicilio de sus padres, personas que cambian de alquiler, cambios de residencia motivados cambios de pareja, divorcios, separaciones…», explican desde la Unidad Municipal de Datos.
Todos estos cambios de domicilio de personas dentro de la propia ciudad no afectan al saldo final de habitantes. Sí lo hacen los empadronamientos de personas que vienen de otras ciudades de Gipuzkoa, Euskadi o España o los que llegan de otros países.
En 2023 más de un tercio de las entradas en el padrón donostiarra (3.517 personas) fueron de personas nacidas en España y un 30% (2.757) eran personas procedentes de otros municipios de Gipuzkoa. También salieron del padrón donostiarra 3.805 personas nacidas en España, lo que en este caso es casi la mitad de los que se fueron a vivir a otros municipios. El 40% de las personas que salen del padrón de la ciudad se va a vivir a otros municipios del territorio histórico. Los principales municipios de donde vienen y a donde van personas empadronadas en San Sebastián son por este orden: Errenteria (llegaron 374 en 2023 y 459 se fueron de Donostia), Pasaia (367 llegaron y 436 se fueron), Irun (260 llegaron de la ciudad fronteriza y 330 empadronadas en Donostia se fueron a vivir allí), Lasarte-Oria (218 llegaron y 287 se fueron) y luego Hernani y Astigarraga.
Si miramos la procedencia del resto de provincias fue Madrid la primera en enviar nuevos empadronados a Donostia en 2023 con 433 personas, seguida de Bizkaia (318), Navarra (227), Barcelona (206) y Alava (134), con Valencia, Cantabria, Málaga, Zaragoza, Asturias y la Rioja por detrás. Entre las provincias de destino de quienes estaban empadronados en la ciudad el año pasado, al margen de Gipuzkoa, cambiaron de aires a municipios de Madrid 428 personas, Bizkaia (295), Barcelona (215), Navarra (211), Alava (113) y por detrás Valencia, Alicante, Asturias y Zaragoza.
El perfil de quienes entran al padrón donostiarra es de una persona de 33,6 años (48,9% mujeres y 51% son hombres). El 56,8% tienen nacionalidad extranjera y el 62% son nacidos en otro país. Esta diferencia se explica porque algunos extranjeros tiene también la nacionalidad española. El perfil de los que salen del padrón es similar con algunas diferencia. La edad media de los que se van de la ciudad es de 35,9 años (49% mujeres 51% hombres) y el 44% tienen nacionalidad extranjera (el 52% tiene otro país de nacimiento).
«Las ikastolas nos preguntan por los saldos vegetativos y migratorios»
La Unidad de Datos Municipal se creó en el Ayuntamiento en el año 2016, aunque antes ya existía otra unidad de trabajo similar. Dentro de la estructura orgánica municipal depende del Departamento de Presidencia, adscrito a la Concejalía de Gobernanza Abierta, Digital y Colaborativa que encabeza Ana López. Seis personas trabajan en la unidad y son las encargadas de recoger datos de diferentes fuentes, mediante aplicaciones propias del Ayuntamiento o de otras instituciones y entes como el Eustat, y a través de una aplicación llamada Qlik Sense, con la que parte de los datos se ponen al servicio de la ciudadanía a través del apartado Donostia Data de la web municipal. Los datos no solo sirven para consumo interno del Ayuntamiento. Ana López explicó cómo los centros de enseñanza «nos piden datos de los saldos migratorios y vegetativos» de sus barrios de influencia, una información esencial para predecir las matriculaciones, cómo evolucionará el número de alumnos, las aulas…
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