Un escollo que desaparece
Feijóo gana margen de maniobra tras una ruptura de los pactos con Vox que influirá a la larga en la relación entre PP y PNV
Diario Vasco, , 12-07-2024n la ruptura de los gobiernos de coalición entre Vox y el PP a consecuencia del reparto de los menores migrantes no acompañados se han juntado el hambre y las ganas de comer. La quiebra de la coalición introduce una dosis de considerable inestabilidad pero puede responder a las conveniencias tácticas de los dos partidos que se retroalimentan, a la vez que se miran de reojo y se desprecian. La formación de Santiago Abascal sube el pistón ultra presionada por Alvise y los populares se desprenden de una hipoteca política muy notable, aunque si su concurso fuera necesario no dudarían en volver a pactar con ellos. La mayoría PP-Vox que este jueves aprobó en las Cortes valencianas la derogación de la ley de Memoria Democrática es un ejemplo palmario de ello.
El PP sabe hace tiempo de que la presión de la ultraderecha abre un serio boquete en su estrategia para llegar al poder. Con el punto final a las coaliciones de gobierno Feijóo puede ‘centrarse’. Desaparece también el escollo que impedía el acercamiento entre PP y PNV, lo que puede alterar las cosas en el tablero. No ahora, pero sí a medio plazo. Y el PSOE perdería margen de maniobra y un valioso acicate movilizador en el campo progresista.
La ruptura de la coalición refleja también la fuerte marejada que sufre el ámbito de la derecha en su conjunto y que se libra en Europa con toda su crudeza ideológica. El divorcio de los Patriotas –que engloba a los franceses de Le Pen, a los húngaros de Orban y a los españoles de Vox– con los italianos de Meloni reproduce a escala europea esta batalla por el espacio nacional-populista.
Lo de menos es el argumento real que ha precipitado el estallido del conflicto. Aparentemente puede parecer que la reacción de Vox resulta una respuesta desproporcionada, pero la raíz del desencuentro va bastante más allá del reparto de un grupo de migrantes menores. La ultraderecha se ha envuelto en una bandera extrema, lindante con una posición contra el sistema, que rezuma xenofobia y que obliga al PP a jugar con dos barajas: por un lado, exhibe un discurso ‘responsable’ y solidario de Estado y, a la vez, coquetea con Abascal a la mínima. Feijóo vuelve a la versatilidad y al eclecticismo, que son sus señas de identidad, combinando leña a Sánchez con gotas de ‘realismo’. De día, mazazo al Ejecutivo de la izquierda, de noche ruptura con Vox en línea directa con la familia popular europea presentable y aseada. Difícil equilibrio en el alambre con un gigantesco problema humanitario como telón de fondo.
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