EDITORIAL
Evitar la segregación
La excesiva concentración de alumnos migrantes en la enseñanza pública vasca expresa un inquietante problema de desigualdad
Diario Vasco, , 05-07-2024uskadi es la segunda comunidad autónoma después de Cataluña con un mayor nivel de segregación de alumnos migrantes, según un informe presentado ayer en los Cursos de Verano de la UPV por la prestigiosa institución académica Esade Ecpol. La radiografía, que ofrece un panorama más positivo respecto a la Formación Profesional, pone el foco en una realidad bien inquietante que debiera ser un serio motivo de reflexión en aras a trabajar por una sociedad vasca más cohesionada, sin factores de exclusión y discriminación en la esfera educativa. La búsqueda de un mayor equilibrio en la matriculación de alumnos de origen extranjero en la red pública y en la concertada se convierte en un objetivo necesario si se quiere precisamente evitar la generación de guetos que estigmaticen a los estudiantes por razones de renta, de estatus económico, de origen cultural o de realidad lingüística. Se trata de una verdadera patata caliente para el Departamento de Educación del nuevo Gobierno Vasco, que tiene que aplicar una Ley de Educación precisamente con el propósito de evitar una segregación que puede derivar en la configuración tácita de dos velocidades en el sistema escolar con una concentración de alumnos migrantes en la red pública claramente descompensada. Ello supondría una evidente cuña de desigualdad que no es de recibo desde la defensa de una sociedad vasca integrada y sin divisiones. El telón de fondo de este debate es un paulatino proceso de reestructuración del sector. Se cierne sobre el mismo la amenaza de la reducción progresiva de horas de clase y de centros educativos. La evolución demográfica va a redimensionar a medio plazo las redes educativas y eso va a exigir una planificación más eficiente de los recursos para evitar una absurda competencia interna. La reducción de aulas y su impacto en el número de centros y en el profesorado, además del envejecimiento del mismo, la irrupción de las nuevas tecnologías y el empeoramiento generalizado de los resultados académicos, son problemas que reclaman estrategias racionales e imaginativas. Y un mayor entendimiento estratégico con la comunidad escolar. La educación del futuro constituye una pieza sensible que debe servir también para promover la igualdad de oportunidades. El País Vasco no debe mirar el horizonte al margen de este diagnóstico.
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