Casi la mitad de los pisos de alquiler en Euskadi están habitados por extranjeros

Los inquilinos locales representan apenas el 53% del total ante la creciente presencia de población foránea y la tardía emancipación de la juventud vasca

Diario Vasco, Miguel Ángel Mata San Sebastián, 02-04-2024

Los pisos en alquiler escasean en Euskadi. Los que existen, se ofertan a unos precios inalcanzables para un único salario, o incluso dos. Más aún si se trata del sueldo de jóvenes que se inician en el mercado laboral, habitualmente con unos ingresos inferiores a la media. Bajo estas condiciones, la juventud vasca prefiere alargar su presencia en el hogar de los padres hasta haber ahorrado lo suficiente para poder comprarse una vivienda. Los datos así lo avalan. La edad media de emancipación es de 29,3 años, muy por encima del promedio europeo (26,5) y de los países socioeconómicamente más avanzados, como Suecia (19 años), Finlandia (21,2) o Dinamarca (21,3). Así las cosas, dos de cada tres vascos menores de 35 años siguen residiendo en la vivienda familiar.

Los que no lo hacen es porque han emigrado a otras comunidades o países donde la emancipación no represente un ahogo económico. Entre esto y el desplome de la natalidad, solo en Gipuzkoa habitan hoy 25.000 jóvenes menos que hace una década, a pesar de la llegada de inmigrantes.

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Son estos últimos, precisamente, los que están ocupando ese vacío cada vez mayor. El año pasado llegaron a Gipuzkoa casi 5.000 nuevos ciudadanos procedentes de otros países (4.994, según los registros oficiales). Las personas inmigrantes representan ya el 12,1% de la población del territorio una de cada ocho superando las 88.000.

A diferencia de los jóvenes o ancianos locales, la mayor parte de estos nuevos vascos no tienen la opción de alojarse en casas de familiares, por lo que se ven abocados a alquilar o comprar un piso. A cualquier precio y en cualquier condición.

En este escenario se explica que casi la mitad de los pisos de alquiler en Euskadi (46,8%) estén ocupados por inquilinos que han nacido en el extranjero. Los que tienen nacionalidad española por nacimiento representan apenas el 53,2%. Del resto, la mayor parte (26,3%) son oriundos de países de fuera de la Unión Europea. Les siguen a distancia los inquilinos extranjeros nacionalizados (8,9%), personas con doble nacionalidad (7,2%), y un 4,4% de nacidos en otro país de la UE.

En cifras absolutas, de las 130.688 viviendas que había alquiladas oficialmente en Euskadi en 2022, cerca de 70.000 estaban ocupadas por arrendatarios nacidos en Euskadi o el resto de España, y algo más de 60.000 por personas nacidas en terceros países.

66%
Dos de cada tres

jóvenes vascos menores de 35 años sigue viviendo en casa de sus padres.

130.000
pisos

había alquilados en 2022 en Euskadi. Más de 60.000 a personas de origen extranjero.

Así consta en la última Encuesta a Hogares en Régimen de Alquiler que elabora el Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco, cuyo objetivo es ofrecer una radiografía detallada de quiénes y cómo son tanto los arrendadores como los arrendatarios que conforman el mercado del alquiler en Euskadi.

El estudio desgrana que la vivienda tipo arrendada es un piso de 76,2 metros cuadrados, con 4 o 5 huecos (entre habitaciones, sala y cocina) y un cuarto de baño.

Descorrelación
Además de la creciente presencia de inquilinos extranjeros, la encuesta saca a la luz una realidad preocupante que ha cambiado respecto a generaciones anteriores. Si durante el siglo pasado el arrendamiento era mayoritariamente un paso intermedio y temporal entre la emancipación del hogar familiar y la compra de un piso, en la actualidad vivir de alquiler prácticamente condena al inquilino a tener esa condición el resto de su vida. O al menos, durante mucho más tiempo que hace 10 o 20 años.

La descorrelación que existe entre los precios de los alquileres (610 euros de media en 2022 según el informe) y los salarios de los arrendatarios (1.846 euros de promedio) hace que el esfuerzo necesario que representa la vivienda en las economías familiares se sitúe muy por encima del 30% que se considera como tope para poder llevar unas finanzas equilibradas. El análisis de Vivienda eleva ese porcentaje de recursos destinados al alquiler hasta el 37,9% de media. Ello supone que, a diferencia de épocas pasadas, las posibilidades de una familia que vive de alquiler de ir ahorrando para poder pagar en pocos años la entrada de un piso sean muy reducidas, o mínimas.

De hecho, el 60% de los arrendatarios vascos destina más del 30% de sus ingresos a hacer frente al alquiler, destacando un 24,7% que se ven forzados a dedicar más de la mitad de sus recursos económicos al pago de la renta.

Sin apenas opciones de ahorro y, por tanto, de optar a comprar un piso, la condición de arrendatario se eterniza para una mayoría de inquilinos.

Dos de cada tres (66,3%) llevan diez o más años de alquiler, y otro 20,5% (uno de cada cinco), entre cinco y nueve años. Visto en sentido inverso, apenas un 13,2% (uno de cada siete) lleva de alquiler cuatro años o menos.

Y no es que el alquiler sea una opción de vida adoptada de manera voluntaria. Tres de cada cuatro inquilinos (72,6%) admiten que viven de alquiler porque no les queda otra alternativa, ya que no disponen de recursos suficientes para poder afrontar la compra de una vivienda.

Los que sí viven de alquiler por decisión propia son minoría, apenas un 22,9%. Entre estos, un 8,4% confía en que sea una solución temporal hasta poder comprar su propia vivienda; un 5,3% lo hace para evitar hipotecarse; un 3,5% porque valora la mayor flexibilidad y movilidad que ofrece el alquiler frente a la compra; otro 3,5% por motivos laborales o de estudio; y un 2,2% porque entiende que las condiciones que tiene representan una oportunidad.

Así las cosas. las expectativas de los inquilinos tampoco son muy optimistas. Solo un 13,2% cree que tendrá posibilidades de encontrar más adelante una vivienda en alquiler libre que responda a sus necesidades y a un precio asequible. El resto se distribuyen a partes iguales entre los que lo ven poco probable (43,7%) y los que lo prevén nada probable (43,1%).

Arrendatarios
El estudio del Gobierno Vasco también analiza los perfiles de los propietarios. A diferencia de otras comunidades, la amplia mayoría de arrendadores en Euskadi son personas particulares (71,5%) cuya principal motivación es obtener una rentabilidad (26,5%), no tener el piso vacío (24,2%) o pagar la hipoteca (14,1%).

El segundo gran alquilador vasco es el sector público, dueño del 17,8% de los pisos alquilados, y apenas un 6,4% están gestionados por empresas especializadas, entre las que se encontrarían los fondos de inversión inmobiliaria.

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