Regularizar a los migrantes sin papeles frente a la falta de mano de obra en Ibiza: “Estas personas podrían estar cotizando”

El Diario, Esther Cabezas, 07-03-2024

A pesar de que la Delegación del Gobierno en las Pitiüses aumenta el número de regularizaciones de extranjeros exponencialmente desde 2016, una gran parte de los que residen en Eivissa no disponen de NIE, por lo que legalmente no pueden trabajar, aunque los que están empadronados sí pueden acceder a la asistencia sanitaria. Una parte trabaja de manera informal y otra acude a servicios asistenciales de la beneficencia –Caritas, Médicos del Mundo y Cruz Roja– a la espera de poder empadronarse para acceder a la atención sanitaria, paso previo para regularizar su situación en un periplo burocrático que se puede alargar hasta más de tres años. Ni la Conselleria balear de Salud ni el ASEF (Área de Salud de Eivissa y Formentera) han respondido a las peticiones de este medio sobre las cifras de personas que se encuentran en esta situación en las Pitiüses, y en todo el archipiélago, hasta el cierre de esta edición.

La regularización de extranjeros sin papeles que residen en las Islas, además de mejorar la vida de estas personas, podría ser una solución para la falta de mano de obra, sobre todo en las Pitiüses, donde este problema es más acuciante y amenaza con colapsar la economía. Por una parte, si estas personas que ya están trabajando informalmente se pudieran regularizar, su situación se estabilizaría, con el beneficio que esto supondría para ellas y para sus empleadores, que podrían desarrollar su actividad sin riesgo a ser descubiertos por denuncias o por inspecciones. De las personas que se encuentran trabajando algunos no están empadronados, otros, empadronados, tienen que esperar dos años para que sus documentos sean legales en los casos más optimistas “porque entre papeles y más papeles se demora más”, aseguran las personas afectadas. Además, los empleadores que necesitan mano de obra acaban empleando sin contrato a personas sin papeles. La carestía de la vida en Balears, sobre todo en lo que se refiere a la vivienda, ha limitado mucho el número de trabajadores regularizados disponibles para incorporarse al mercado. Los migrantes sin papeles se convierten así en el recurso de muchos empleadores.

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