La peruana que habla más en euskera en casa que muchos vascos
Lucía Castro, de 42 años, vive en Bilbao desde hace más de 20. Durante este tiempo ha construido una familia junto a su esposo vasco y sus tres hijos. Su núcleo familiar refleja la fusión de dos identidades culturales. Esta es su historia.
El Correo, , 30-01-2024Bilbao se ha convertido en el hogar de Lucía Castro durante más de dos décadas. A sus 42 años, esta peruana ha construido una vida en esta tierra, junto a su esposo vasco y sus tres hijos, cuya experiencia de crecer entre dos culturas ha sido tan rica como desafiante.
La vida de Lucía es una fusión de identidades, un puente entre el Perú que lleva en su corazón y el País Vasco que ahora llama hogar. Con tres hijos de edades distintas (21, 16 y 11 meses), Lucía ha sentido desde siempre la responsabilidad de transmitir la riqueza cultural de su país natal. «Comencé enseñándoles sobre nuestra comida, nuestras tradiciones. La mesa se convirtió en un pedazo de Perú en Bilbao», cuenta. Pero su compromiso no se quedó ahí; viajar se volvió una parte fundamental para que sus hijos conocieran las raíces de su madre.
La convivencia lingüística en su familia es una muestra de la diversidad que abraza su hogar. Mientras en casa predomina el castellano y algunas palabras en euskera, la escuela se convierte en un espacio donde el euskera cobra mayor relevancia. «Casi el 20% de las conversaciones que tenemos en casa es en euskera, el resto en castellano. Aunque mis hijos sí que hablan euskera fluidamente con su padre», relata.
«Para mi hijo mayor, que ahora tiene 21 años, aprender un nuevo idioma fue un desafío, pero para mi hija de 16 años fue más sencillo», menciona. Con internet como aliado, la tarea de aprender y enseñar se ha facilitado, aunque recuerda cómo al principio, sin acceso a la red, la colaboración de su esposo fue un gran soporte para hacer los deberes. «Antes investigaba sobre las palabras o buscaba una traducción para entender el idioma. Ahora todo parece más fácil», explica.
«Cuando los voy a buscar al colegio, a veces siento que me ven como ‘la peruana’, una etiqueta que no le colocan a su padre. Les preguntan ‘de dónde es tu madre’», confiesa. Aunque esto antes le incomodaba, ha aprendido a sobrellevarlo sin que le afecte. Sí que ha representado desafíos, pero asegura que su familia está comprometida con mantener sus raíces y construir puentes entre dos culturas.
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