Editorial DV

Explicación pendiente

El partido de Carles Puigdemont convertirá cada frustración independentista en un argumento para apretar más al Gobierno

Diario Vasco, , 12-01-2024

a apurada convalidación de dos decretos leyes y el decaimiento de un tercero con los que el Gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar trataba de inaugurar la legislatura ha marcado el paso del nuevo mandato de Pedro Sánchez. Una gobernación sujeta a las reivindicaciones de Carles Puigdemont y a los movimientos de Podemos en su pugna con Sumar. No hay constancia de un acuerdo suscrito entre el Ejecutivo que dictó las dos disposiciones aprobadas y los responsables de Junts. Pero parece lógico pensar que las cesiones de último momento a las que ayer se refirió Jordi Turull versan sobre temas de los que ambas partes venían conversando con anterioridad. Faltan más explicaciones para despejar cualquier duda sobre la existencia o no de una agenda paralela.

El Gobierno ha de aclarar a la mayor brevedad el alcance exacto de los compromisos contraídos con los exconvergentes catalanes. La vicepresidenta María Jesús Montero y el ministro Félix Bolaños confirmaron ayer su intención de promover una ley orgánica para delegar a las autonomías competencias en materia de migración en virtud del artículo 150.2 de la Constitución. Aunque ello difícilmente satisfará las expectativas de Junts sobre el control de los flujos por parte de la Generalitat y la expulsión de los migrantes que considere multireincidentes. Lo mismo ocurrirá con el resto de los acuerdos alcanzados al borde de las votaciones del miércoles. El Ejecutivo trató de rebajar ayer el alcance de sus concesiones al asegurar que no hará públicas las balanzas fiscales porque hay discrepancias técnicas al respecto, recordar que la Justicia española podrán elevar cuestiones prejudiciales al Tribunal de la UE suspendiendo la aplicación de la amnistía y generalizar las otras medidas apalabradas en el último minuto, de modo que Cataluña no aparezca como única beneficiada. Solo que el partido de Puigdemont convertirá cada frustración independentista en argumento para apretar aún más al Gobierno. Una actitud que los otros aliados de la investidura podrían emular.

De entrada, los próximos Presupuestos quedarán sujetos a esta estrategia tan volátil y, a la vez, tan desordenada. La discusión se limitará en la práctica a los juegos que se traen las fuerzas de la inestable mayoría en el poder; sobre todo, a los de Junts y ERC en su particular rivalidad por las esencias del secesionismo. Y, ahora, el traumático divorcio entre Podemos y Sumar añade un nuevo frente de inestabilidad para el Ejecutivo central de consecuencias aún imprevisibles

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)