César San Juan | Profesor de Psicología Jurídica y Criminal en la UPV/EHU
«El pandillero busca en la banda la identidad que no encuentra en la familia»
Anima a las instituciones a idear fórmulas de orientación que ayuden a los padres y madres a gestionar la adolescencia de los hijos y reducir el riesgo de que delincan
Diario Vasco, , 27-07-2023¿Qué lleva a un joven a integrarse en una banda que comete actos delictivos? Más allá de los pandilleros ¿qué factores impulsan a un menor a delinquir, ya sea de forma colectiva o individual? César San Juan, profesor de Psicología Jurídica y Criminal en la UPV/EHU y miembro del Instituto Vasco de Criminología (IVC), trató de responder a estas cuestiones este miércoles durante su intervención en el curso de verano de la universidad pública vasca ‘Delincuencia Juvenil: Investigación Evaluativa y Retos Futuros’, que él mismo organiza junto a la investigadora del IVC Estefanía Ocariz.
– Recurriendo al título de su ponencia, ¿cuáles son los principales factores de riesgo de la delincuencia juvenil?
– Son varias las circunstancias que pueden impulsar a un joven a cometer un delito, sin que se pueda hablar de un único elemento preponderante, sino que se trata de una combinación de ellos. El primer factor de riesgo es la edad, e influyen también los elementos socioculturales, económicos y biológicos.
– ¿Biológicos? ¿Existe el llamado ‘gen de la delincuencia’ que predispone a la violencia?
– Hay evidencias científicas de que puede existir herencia genética en algunos casos. Se habla de funcionamientos anómalos del área prefrontal del lóbulo central del cerebro, responsable del control de impulsos, el procesamiento emocional y la cognición social. Pero incluso los autores que defienden ese elemento fisiológico que puede predisponer a cometer actos violentos, rechazan hablar de un ‘gen de la delincuencia’ como tal. Incluso uno de los genetistas de esta línea defiende que ‘puede haber una predisposición genética hacia la delincuencia, pero basta con que ese menor cene todos los días en familia y sus padres le pregunten qué tal le ha ido en el cole, para neutralizar ese factor genético’. Obviamente, es una manera sencilla de hacer ver que una educación y entorno social adecuados contrarrestan cualquier elemento biológico.
Delincuencia juvenil
«La edad, factores biológicos y socioculturales están detrás del impulso de los jóvenes a cometer delitos»
– O sea que el delincuente no nace… Se hace.
– El funcionamiento anómalo del sistema nervioso central como factor de riesgo no se da solo por razones genéticas. La formación y educación condicionan sustantivamente el desarrollo del cerebro, haciendo que una persona tenga más o menos autocontrol, sea más o menos empática, etc. Por ello un proceso de socialización fallido fruto de un comportamiento negligente de los padres, educadores o la sociedad condiciona posibles comportamientos violentos futuros.
– ¿Tiene mucha más incidencia el contexto sociocultural y económico?
– El elemento más directo y fácilmente entendible que explica que un joven delinca es la edad. Hasta los 25 años nuestro cerebro no adquiere todas sus competencias ejecutivas, encargadas de tomar decisiones adaptadas al contexto. Por ello no hay que alarmarse por que un joven cometa un delito menor, como un hurto, una pelea… En la mayoría de casos solo hay que esperar a que madure. Entre el 80% y el 90% de los que cometen un delito no vuelven a hacerlo en su vida.
– Cierto, el problema y el sentido de la pregunta iba más por los delitos más graves…
– El espacio es un factor principal de riesgo. A lo largo de ciudades de todo el mundo, el 50% de las incidencias policiales se concentran en entre el 3% y el 5% de sus calles. En Bilbao, por ejemplo, el 50% de los delitos se producen en el 1,8% de las secciones censales de la ciudad. En general, es cierto que la delincuencia juvenil está altamente concentrada en lugares concretos.
Delitos leves
«No hay que alarmarse por un hurto o una pelea. Entre el 80% y el 90% de los jóvenes no delinque una segunda vez»
– Por lo que dice, importa más el código postal que el código genético…
– Así es. Si un individuo nace en un barrio determinado tiene más posibilidades de cometer un delito que si nace en otro.
– ¿Y la familia?
– La socialización familiar y el entorno afectivo son, obviamente, muy importantes. Pero no hay que caer en el error de culpabilizar a la familia. Muchos padres y madres están muy implicados en la educación de sus hijos y lo hacen lo mejor que saben, y a pesar de ello sus hijos tienen conductas disruptivas. La adolescencia es una etapa muy complicada y muchas veces a los padres les es muy difícil gestionar esa etapa en sus hijos. Porque aunque estén motivados, no tienen herramientas y sus actuaciones pivotan sobre la intuición.
Entorno social
«Si un individuo nace en un barrio determinado tiene más posibilidades de cometer un delito que si nace en otro»
– ¿Cómo se les puede ayudar?
– Sería muy importante que como sociedad encontráramos contextos educativos en los que trabajar con las familias, de modo que puedan recibir orientación y apoyo. Tanto a nivel educativo como sanitario, por ejemplo, para prevenir o gestionar situaciones de enfermedades de salud mental, como depresiones, trastornos…
– Y prevenir, por ejemplo, que se integren en una banda violenta…
– Así es. Entre las complejidades de la adolescencia está que es la etapa en la que la persona está estructurando su identidad. En ese proceso en el que puede haber crisis de identidad y un contexto familiar que no le ofrece esa cobertura, el adolescente puede encontrar ese sentimiento de pertenencia e identidad en el grupo. Eso en sí no es malo. El problema es cuando el comportamiento de ese grupo es agresivo y violento, porque empuja al individuo, teniendo en cuenta que los comportamientos grupales son generalmente más violentos que los particulares, ya que se retroalimentan.
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