Roald Dahl, condenado por su propio museo por «innegable e indeleble» antisemita

La institución ha emitido un comunicado y ha colocado una placa en la fachada de su edificio para pedir disculpas públicamente por las declaraciones contra los judíos que el autor realizó a lo largo de su vida

ABC, ABC, 20-07-2023

Que Timothée Chalamet encarne al más joven Willy Wonka en la precuela de ‘La fábrica de chocolate’ que se estrenará este invierno es una señal inequívoca de que la obra de Roald Dahl aguanta firme el paso del tiempo y de las polémicas. La última no es nueva. El museo que la localidad inglesa de Great Missenden en el condado de Buckinghamshire levantó en su honor ha condenado el antisemitismo del autor de ‘Matilda’.

Y lo ha hecho por partida doble. La institución ha publicado un comunicado en su página web y ha colocado una placa en la fachada para pedir perdón por las posturas de Dahl, que se declaraba abiertamente ‘anti-israelí’, aunque su agente era judío. Algunas de las más controvertidas se publicaron en una entrevista con la revista ‘The New Statesman’ en 1983. Sirvan como ejemplo: «Hay un rasgo en el carácter judío que provoca animosidad, quizá sea una especie de falta de generosidad con los no judíos» o «Siempre hay una razón para que broten los ‘anti-algo’. Hasta un canalla como Hitler no los acosó sin razón».

Hace tres años, fue la propia familia del escritor junto a la compañía que gestiona su patrimonio las que se disculpaban públicamente «por el daño duradero y comprensible que causaron algunas declaraciones de Roald Dahl». El comunicado llegaba tras la primera reunión de sus herederos en varios años, lo que hizo especular a los medios británicos sobre los motivos de su publicación.

Para ‘The Sunday Times’, el antisemitismo de Dahl arrojaba «una sombra» sobre el lucrativo legado que ha dejado su obra: según los últimos datos disponibles, ésta generó 23 millones de libras (25 millones de euros) en el último año. En el mismo sentido apuntaban las voces, entre ellas la de Salman Rusdhie, que se levantaron en contra de la reedición de sus títulos de literatura infantil sin palabras ‘ofensivas’ como «gordo» y «feo».

Mucho antes de estas controversias, entre 1972 y 1973, Dahl y la también autora de libros infantiles Eleanor Cameron se enfrascaron en una discusión sobre los estereotipos racistas de los Oompa-Loompas y en 1998 la periodista canadiense Michele Landsberg opinó sobre la misoginia del también poeta y guionista para quien «las mujeres malvadas, dominantes, apestosas, gordas y feas son sus villanos favoritos».

El museo Roald Dahl, que es una organización benéfica, afirma que su racismo era «innegable e indeleble». También que se trataba de una «persona contradictoria» que protagonizó «incidentes registrados en los que fue muy antipático y cosas peores, como escribir y decir cosas antisemitas sobre los judíos».

La entidad señala que estaba «trabajando para ser más acogedora para todos los que deseen visitarla en persona o en línea». Para conseguirlo, indica que desde 2021 ha colaborado con organizaciones judías, como la Junta de Diputados de los Judíos Británicos, el Consejo de Liderazgo Judío, el Fondo de Seguridad Comunitaria y el Fondo de Política Antisemita.

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