'Vacaciones en paz' para un niño y una niña saharauis
Hasta septiembre. · Estarán en la ciudad compartiendo experiencias con dos familias mirandeses de acogida
El Correo, , 19-07-2023El programa ‘vacaciones en paz’ que organiza la Asociación Burgalesa de Amig@s del Pueblo Saharaui lleva en marcha más de dos décadas y este año el número de niños y niñas que han llegado a la provincia ha sido de diecisiete, de los que dos van a pasar lo que queda de julio y todo el mes de agosto con otras tantas familias mirandesas de acogida, la de Marian Rocandio que es ya veterana en estas lides y tendrá en su casa a Gali, un niño de ocho años que ya estuvo el pasado año en Miranda, y la de Laura Berrio, que se estrena en esta experiencia. Ella se encargará de facilitar que pase un buen verano en la ciudad Fatumetu, una niña que acaba de cumplir nueve años y que el pasado año paso sus vacaciones en la capital burgalesa.
Llegaron el domingo después de realizar un viaje que fue bastante azaroso y acabó concluyendo en Burgos con más de nueve horas de retraso. Fue esa una contingencia, pero quedó claro que desde el mismo momento de la llegada todos los críos se hicieron enseguida a su nueva situación.
Tanto Gali como Fatumetu habían experimentado en años anteriores unas vacaciones alejados de los conflictos y de las elevadísimas temperaturas diurnas en el campamento de refugiados, así que volvían a reencontrarse con una realidad diferente y que les sirve para «disfrutar, como niños que son, de lo que aquí podemos ofrecerles aunque sea durante un corto espacio de tiempo», apuntaba Marian Rocandio que, además de acoger en su familia a uno de los niños, es la responsable de la asociación en Miranda.
Ella lleva mucho años participando del programa y por lo tanto conoce bien a qué se va a enfrentar y cuáles son las obligaciones que tendrá a lo largo de este verano. Por contra para Laura Berrio «todo va a ser una novedad y, tendremos que ir viendo cómo son las cosas a medida que pasen los días». Lo sabe, pero está dispuesta a asumir el reto que acepta, por así decirlo después de «haberlo pensado mucho. Ya teníamos la intención de haber participado en el programa el año pasado, pero legamos tarde a la hora de hacer la solicitud».
Ella tiene una hija también de nueve año y cree que «Fatumetu tendrá en ella una buena compañera de juegos y, como las dos tienen la misma edad, creo que se entenderán perfectamente y pasarán un buen verano».
Entiende que apostar por ofrecer esta posibilidad a niños saharauis es «algo que a nosotros nos cuesta muy poco y para ellos es algo que les vendrá muy bien». Ayer reconocía que aún están todos en «período de adaptación», pero que «seguro que es corto».
Es fácil considerar que así será porque no hacía falta nada más que ver cómo disfrutaban los dos pequeños ayer en el Antonio Machado.
Con cierta timidez y el castellano un poco olvidado después de todo un año sin practicarlo, los dos aseguraban que en Miranda estaban «muy contentos» y que tenían muchas ganas «de ir a la piscina» y de «hacer muchas cosas divertidas», como ya habían hecho en las vacaciones de años anteriores.
Cada vez menos tiempo
‘Vacaciones en paz’ es «un programa humanitario y político que busca dar a conocer y denunciar la injusta situación que vive este pueblo, intentando forzar a los diferentes gobiernos de todas las instituciones y en especial al Gobierno de España a asumir su responsabilidad en la solución a este conflicto que dura demasiados años», recuerda Marian Rocandio, que apunta también que durante el tiempo que estarán estos niños y niñas aquí, «cada vez menos, por cierto», además de disfrutar de las comodidades que para ellos son un auténtico lujo, tendrán la oportunidad de someterse a revisiones médicas, «auditivas y oftalmológicas principalmente».
En ediciones anteriores llegaban a finales de junio y se marchaban bien entrado septiembre, pero este año el período vacacional para estos «pequeños embajadores de la situación del Sahara», empezó el día 16 de julio y terminará en los primeros días de septiembre. En las próximas jornadas todos los que han llegado a la provincia de Burgos tendrán un encuentro en Piedrahita y «aquí en el Ayuntamiento de Miranda, veremos a ver cuando nos reciben».
Este año sólo han sido dos las familias de acogida y dice Marian Rocandio que espera «que esto sea puntual y que para el futuro recuperemos ese espíritu solidario mirandés. Acoger a estos niños y niñas es una experiencia extraordinaria para todos, sobre todo para las familias que tienen niños porque convivir con quienes vienen de los campamentos les hace ver lo afortunados que son».
La llamada queda hecha ya para el próximo año, en éste lo que se espera es que en Miranda, tanto Gali como Fatumetu disfruten; son niños y merecen poder hacerlo.
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