«Pienso en el cuchillo y no sé cómo estoy vivo»

Dos detenidos por rociar con gas pimienta y agredir con arma blanca a un hombre que dormía en una chabola del barrio donostiarra de Martutene pero pudo defenderse

Diario Vasco, Oskar Ortiz de Guinea San Sebastián, 19-06-2023

Eran las 11 de la noche del sábado. Samir se echó a dormir en la chabola donde llevaba menos de una semana instalado a las afueras del barrio donostiarra de Martutene. En un habitáculo sin ventanas ni luz eléctrica la oscuridad era absoluta. De pronto alguien abrió la puerta de madera, el hombre que dormía se despertó, fue a echar mano del móvil para tratar de alumbrar la negrura, cuando fue agredido con una arma blanca mientras un tercero le rociaba con gas pimienta. «Pensé que me iban a matar. Cuando estaba en el hospital, me venía la imagen del cuchillo y me decía que no sé ni cómo estoy vivo», relataba ayer este argelino de 41 años junto a la chabola, situada cerca del paseo Barkaiztegi junto a otras tres cabañuelas pobremente construidas con retales de madera, aglomerado y lonas.

Una de las barracas está habitada por una familia procedente del este de Europa, que también resultó afectada por los efectos del espray y recibió asistencia sanitaria. En las otras tres se alojan personas de origen magrebí. En una de ellas lo hacían los dos supuestos asaltantes. Son dos jóvenes de nacionalidad marroquí de 28 y 23 años. Fueron detenidos por los agentes de la Ertzaintza desplazados al lugar, que los localizó en las inmediaciones. Ambos declararon en comisaría antes de ser puestos a disposición judicial durante las últimas horas de ayer o a lo largo del día de hoy.

La herida con puntos de sutura.
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La herida con puntos de sutura.
Según informó la Ertzaintza, pasadas las once de la noche fue requerida presencia policial y sanitaria en Martutene porque se estaba produciendo una pelea con armas blancas. Cuando la patrulla de protección ciudadana llegó, se encontraron con «un hombre que presentaba cortes sangrantes, principalmente en las manos».

La agresión tuvo lugar en un área de infraviviendas del que tienen constancia en las comisarías y en los servicios sociales
«Los cortes me los hice al tratar de defenderme», explica la víctima, que muestra una herida en la palma derecha y varias en los dedos de la izquierda. «Fue todo muy rápido pero pude huir. Me fui hacia las vías, y crucé justo entre dos trenes que pasaron. Llamé a un amigo para decirme lo que había pasado. Volví a la chabola, y enseguida llegó la Ertzaintza».

Según relataban ayer en esta diminuta aldea de infraviviendas, tras el ataque, el agresor clavó el cuchillo en el barro y lo sumergió en un bidón de agua para limpiar los restos de sangre y lo lanzó sobre la techumbre de una cabaña. Los ertzainas se hicieron con él.

La víctima es un argelino de 41 años que lleva en Euskadi más de una década, tras salir de Argelia en una patera. «Nunca me había pasado algo así, pero hace dos meses me robaron bolsas con comida en el apeadero de Gros, y ahora esto», que le preocupa más. «Buscaré otro sitio donde dormir, porque aquí ya no estoy seguro».

Los vecinos del barrio recuerdan que dos de las chabolas ardieron el pasado septiembre, pero han sido reconstruidas
La existencia de estas chabolas es conocida en las comisarías, en los servicios sociales y en distintos organismos. En un terreno contiguo está el antiguo colegio que pertenece al Gobierno Vasco donde habita medio centenar de sin techo, al que vecinos de Martutene atribuyeb los robos y agresiones que se han venido sucediendo últimamente. «Ya nos hemos manifestado dos veces, y lo seguiremos haciendo», afirman desde la asociación vecinal del barrio.

Dos de estas chabolas ardieron en septiembre, pero han sido reconstruidas. Sus inquilinos rotan cada pocos días. Samir había conocido a sus agresores esa semana, y les llegó a ofrecer comida. «Creo que me confundieron con otra persona», desliza. Durante la tarde hubo una discusión por un hipotético robo entre ellos, y al caer la noche, se registró la agresión.

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