Cuando la muñeca negra da más miedo

Un colegio donostiarra constata con el 'test de las muñecas' que niños menores de 8 años tienen interiorizados mensajes discriminatorios por cuestión de raza

Diario Vasco, Verónica Melo, 19-05-2023

Dos muñecas sobre una mesa, una de color blanco y otra de color negro. Frente a ellas, niños y niñas menores de 8 años que tienen que responder a cuestiones relacionadas con cómo se imaginan que pueden ser, cómo visualizan su futuro o de dónde son. La muñeca blanca se lleva la mejor parte, es más inteligente, será médico o tendrá una casa más grande. La muñeca negra les da más miedo, es más mentirosa y será la que gane menos dinero. Las respuestas infantiles, por sinceras, desarman. Más cuando niños que se identifican con ‘el muñeco negro’ contestan que su futuro será peor y sus intenciones, malas.

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alumnos

de origen extranjero estudiaban en Euskadi en el curso 2020-21, un 15% más que cinco años antes.

El 75% lo hacía en la red pública, una cifra similiar los últimos 10 años, aunque número de jóvenes inmigrantes no ha hecho más que ascender.
Esta secuencia se puede ver en un vídeo que se ha hecho en un colegio donostiarra donde, desde hace dos cursos, trabajan en cuestiones relacionadas con el racismo. Se basa en el experimento que se realizó en los años 30 en Estados Unidos por Kenneth y Clark con idéntico resultado. En el vídeo participan ocho menores como representantes de sus compañeros. Entre ellos hay chicos y chicas, de distintas razas, todos escolarizados en Donostia. Sus respuestas constatan que los más pequeños tienen interiorizados estereotipos por el color de piel pese a convivir en su día a día en un aula con alta presencia de diversidad racial y cultural.

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¿Cuál de las dos muñecas crees que se porta mejor? La blanca, la veo más buena.

¿Cuál piensas que es el más mentiroso? El muñeco negro.

La espontaneidad y rapidez de las respuestas pone de manifiesto lo que los pequeños piensan. Señalan sin dudar al muñeco blanco cuando se les pregunta cuál de los dos se porta mejor: «lo veo un poco más bueno», dice una pequeña. A la afirmación de que el blanco tendrá mejor trabajo y ganará más, otra niña responde que «trabajan más y por eso ganan más dinero». El brazo se dirige hacia el muñeco negro cuando se les cuestiona sobre cuál de ellos se comporta peor: «lo veo un poco raro», razonan; quién será limpiador: «es como si ya hubiera sido barrendero»; o quién será más pobre: «yo vi que en África los morenos eran pobres».

Ninguno identifica al muñeco negro como ‘de aquí’ y en sus respuestas hay razonamientos como «porque tiene la piel de aquí, el otro es extranjero», «por la genética», «los de este pueblo no son tan negros» o porque «en Euskal Herria no hay muchos de estos».

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¿Cuál de las dos crees que es la más inteligente? La blanca.

¿Quién será limpiador? El negro. Es como si hubiera sido ya barrendero.

Ante los resultados de las repuestas, un grupo de madres ha decidido crear un grupo que trabaje el racismo y sus consecuencias en el ámbito escolar. ‘Amak contra el racismo’ quiere exportar la experiencia a otros colegios y facilitar herramientas para tratarlo no solo en las aulas, también en las propias familias. «Somos conscientes de que hemos puesto ‘Amak’ porque somos muchas más madres que padres», comenta Henar Catalán, una de las creadoras de la asociación junto a Monika Acosta y Estefanía Quílez.

A ninguna de las tres les ha sorprendido el resultado del experimento. «Se ve claramente qué impacto tiene el entorno en los pequeños. Por mucho que trabajes el tema en casa hay mensajes que acaban calando en ellos», dice Henar. «No sabemos hasta qué punto tenemos asimilados ciertos prejuicios, y lo vemos a través de la reacción de los pequeños», insiste.

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Cuando se hagan mayores, ¿quién será médico? El blanco.

¿Quién es más pobre? ¿Cuál de los dos gana menos dinero? El negro. Vi que en África los morenos eran pobres.

«Los niños de color se ven en desventaja porque es lo que ven en la sociedad», explica Monika. «Las posiciones sociales relevantes las tienen los blancos, y es lo que perciben. Yo me esperaba sus respuestas. Soy inmigrante y entiendo sus respuestas. Yo vivo el racismo».

«Tenemos la falsa percepción de que en Donostia o en Gipuzkoa no hay racismo. Y lo hay», afirma Estefanía. «A veces está en pequeños comentarios o actitudes de las que no somos conscientes, pero que acaban en la retina de nuestros hijos, que inconscientemente captan el mensaje o que aumentan la mochila de experiencias negativas en otros pequeños».

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¿Quién tendrá mejor trabajo, más dinero y una casa más grande? El blanco, porque trabajan más, y por eso ganan más dinero.

¿Cuál de las dos te da más miedo? La negra.

En este camino se han encontrado con experiencias que les han llegado de familias que les cuentan que en una pelea a una niña boliviana le insultan diciendo que es fea y tiene color de pobre, o que a un niño de dos años no le quieren dar la mano, o que a un niño asiático de cinco años le preguntan si puede leer con los ojos rasgados, u otra pequeña de cuatro que pide a su madre que le limpie bien la piel porque a sus amigos no les gusta, o quien pide a su madre que le deje una parada de autobús antes porque lleva velo. «Cosas que nos creemos que pasan muy lejos pero que ocurren aquí también», indica Monika.

«Si se meten contigo porque eres gordo o llevas gafas pueden pensar que esa situación se puede modificar. El color de tu piel no lo puedes cambiar. Te puedes imaginar la baja autoestima que les puede generar», comenta Henar. «Ves a niños que les ha pasado que no quieren hablar de ello, les duele y se quieren hacer invisibles con todo lo que eso supone».

«Pequeños comentarios o actitudes acaban en la retina de nuestros hijos y aumentan la mochila de los discriminados»
Estefanía Quílez

Ama

Las tres confiesan que resulta «especialmente doloroso» ver cómo niños de color se identifican con la muñeca negra y le asignan las peores actitudes y porvenir. «Es muy duro pensar qué pasa por la cabeza de ese niño que se mira todos los días en el espejo y ha respondido que un muñeco con el que se identifica no es tan bueno como el blanco o va a tener peor trabajo».

A partir de esta experiencia quieren trabajar «en positivo» para poner en «primer plano» que el racismo está «más presente de lo que pensamos». «Somos familias activas en la educación de nuestros hijos en cuanto a la igualdad», señala Estefanía. «Y vemos cómo han respondido nuestros pequeños, lo que demuestra que hay mucha tarea por delante en la coeducación en este sentido». Para Henar lo importante es poner el foco en «el valor de la mulitculuralidad». «No nos gustaría que se quedase todo en un enfoque corrector. Esta es la sociedad que tenemos, diversa en razas y costumbres. El objetivo de ‘Amak contra el racismo’ es generar curiosidad para poder aprender del otro», concluye.

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