¿Quién vota a la extrema derecha?

Público, , 15-05-2023

A la extrema derecha le votan, de suyo, ricos, aristócratas, altos funcionarios, oficiales del Ejército y de la Policía (por lo general educados en las academias en un discurso nacional falso y desafecto a los derechos humanos); les vota gente educada en el odio, sea de clase, de género, de raza, de estatus o de cualquier otro tipo; también los patrioteros excluyentes, terratenientes, muchos corruptos, gente que quiere impunidad y cree que ahí la va a encontrar, pequeños propietarios atemorizados y gente egoísta, con la empatía de una zanahoria a la que sólo le interesa su bienestar. También gente asustada, que construye una tormenta en un vaso de agua por culpa de algún cambio que les atemoriza. Y gente frustrada. El verdadero problema es cuando a la extrema derecha les vota la gente frustrada en un momento de crisis. Porque así es como suman mayorías.

Votas a la extrema derecha cuando te convences de que estás en un callejón sin salida y estás dispuesto a convertirte en un canalla porque crees y te lo repites todos los días que no te han dejado otra oportunidad.

Votas a la extrema derecha cuando te ha invadido la frustración, pero no tienes herramientas para endosar tu decepción a los responsables reales de que no tengas una vivienda digna, un trabajo que te permita sentir que estás viviendo, cuando no identificas con claridad quién te hace vivir con miedo y con angustia.
Votas a la extrema derecha cuando has llegado a la conclusión de que no quieres hacerte más preguntas, de que vas a empezar a aceptar explicaciones sencillas, cuando vas a abrazar cualquier argumento que aleje de ti las culpas y la responsabilidad y estás dispuesto a aceptar cualquier simpleza porque te vas a rodear de otros que repiten las mismas simplezas que tú y así, juntos, os justificáis ante el espejo.

Votas a la extrema derecha cuando te bombardean con alarmas sobre la falta de “orden público” para que no te des cuenta de que lo que no hay es “orden social”

Votas a la extrema derecha cuando te bombardean con alarmas sobre la falta de “orden público” para que no te des cuenta de que lo que no hay es “orden social”, cuando te han convencido de que es peor para ti un contenedor ardiendo, un escaparate roto o el piso de un banco ocupado antes que vivir en una sociedad donde alguien se lanza por la ventana al vacío cuando la van a desahuciar y prefiere quitarse la vida a vivir miserablemente.

Votas a la derecha cuando eres un anciano y ves que tu mundo cambiar alrededor y te han atemorizado en las televisiones, las radios, los periódicos y las redes con que tu país se va a romper, con que va a ser legal atacarte y nadie va a defenderte, con que van a ocuparte la casa, con que te van a bajar la pensión los que no han hecho otra cosa que subírtela, con que van a sacar los fetos vivos de los vientres de las madres o te van a obligar a cambiar de religión o de opciones sexuales.

Votas a la extrema derecha igual que te haces pistolero, te metes en una banda o cambias de equipo harto de perder, cuando rompes con lo más digno de tu pasado, cuando te repites hasta que te lo crees que todo el mundo es malo y tú no vas a hacer más el imbécil.

Votas a la extrema derecha cuando te engañas para justificar que vas a empezar a odiar a los que antes no odiabas, que vas a perder los matices, que vas a olvidar de dónde vienes y de dónde venimos.

Votas a la extrema derecha cuando quieres líderes políticos que te autoricen a ser un canalla, cuando quieres dirigentes que legitimen tu egoísmo, cuando prefieres no estudiar los problemas, cuando consideras que es aceptable no saber nada de las complicaciones de los demás, que tienes derecho a no saber, a mentir y a solventar todos los asuntos con ataques a chivos expiatorios.

Votas a la extrema derecha cuando escoges, para sentirte de tu tierra, señalar a los que no son de tu tierra o a esos que son de tu tierra pero lo son de manera diferente, y esa manera diferente, te dices, es propia de malos patriotas y te crees que son mala hierba a la que hay que extirpar.

Votas a la extrema derecha cuando quieres sentir que estás en un club de vencedores, formar parte de “los que saben”, aunque seas el portero, el que limpia, el chófer o el que pone las copas, cuando te sientes parte de un grupo que no hace ascos a la violencia, que solo te pide para darte el carnet de admisión que odies a los que les hacen reforzar su condición de grupo y repitas sus consignas aunque no termines de creértelas.

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