Exclusión social Una ruta por los asentamientos de los 'sintecho' en San Sebastián

Un servicio de la Guardia Municipal de Donostia controla las zonas de acampada irregular para ayudar a las personas en riesgo de exclusión social

Diario Vasco, Iñigo Villamía San Sebastián, 02-05-2023

Son las 9.35 de la mañana y entre el ruido de los coches que suben la cuesta que dirige al Hospital Donostia y el que producen los ventiladores de la parte trasera del Palacio de Hielo Txuri Urdin, se asoman tres tiendas de campaña. Las dos primeras pertenecen a un hombre de origen marroquí que llegó a Donostia en agosto de 2022. Aunque por motivos de seguridad prefiere no desvelar su identidad, este varón de 32 años reconoce que se marchó de su país para mejorar su calidad de vida y huir del conflicto. «En Marruecos era profesor de Matemáticas y de Física y tengo un máster en energías renovables», cuenta mientras la Guardia Municipal de San Sebastián procede a su identificación. «Pero allí no era feliz», añade con ojos de haber descansado poco y algo nervioso por la situación.

Esta es una de las historias que, de forma periódica, la Guardia Municipal donostiarra descubre dentro del denominado «servicio de asentamientos», un trabajo que consiste en hacer una ruta por diferentes puntos señalados de la ciudad con objeto de controlar y dar parte de las zonas de acampada de manera irregular por parte de la gente sin techo. Este servicio asistencial, desarrollado en colaboración con el departamento de Acción Social del Ayuntamiento, tiene como fin ayudar a este grupo de personas –nacionales y extranjeras– en riesgo de exclusión social, a quienes se les proporciona la información básica necesaria para obtener las diferentes ayudas sociales.

Este periódico ha acompañado a dos patrullas encargadas de esta labor. Una va en coche con el oficial de la unidad al mando, y la otra, en moto con otros dos agentes. «Acudimos a lugares de acampada ilegal en vía pública que, o bien detectamos nosotros mismos durante nuestras jornadas laborales, o bien nos los proporcionan los ciudadanos», declara el oficial. Es el caso de nuestro protagonista, que hace ocho meses cogió un avión desde Tánger hasta Bilbao para finalmente recalar en la capital guipuzcoana, donde hace todo lo posible por regularizar sus papeles para así encontrar un trabajo digno que le permita acceder a un hogar, su bien más deseado. «Estoy aprendiendo castellano mientras hago un curso de especialización web en Cebanc», destaca, «pero también saco tiempo para ir al gimnasio, a la piscina o jugar a fútbol en un equipo de Gros para desconectar de todo», asegura.

«Nuestro objetivo es enseñarles cómo recibir las ayudas sociales y así mejorar sus vidas», explican los guardias
A su lado, separadas por escasos 20 metros, se encuentra la segunda chabola, donde conviven tres varones de nacionalidad también magrebí que, sin embargo, prefieren no hacer ningún tipo de declaración. «Lo que hacemos en estos casos es identificar a las cuatro personas para posteriormente elaborar un informe que enviamos a Asuntos Sociales, que son los que se encargan del cuidado de estas personas», cuentan los policías. Ese es el procedimiento a seguir cuando se les detecta por primera vez, porque la segunda, «si no se han marchado», se procede a sancionarles administrativamente, lo que supone retirarles por parte de los operarios de FCC todos sus enseres a expceción de la documentación y algunos bienes de primera necesidad para «salvaguardar su integridad». Según los agentes, en la mayoría de los casos es gente «que no molesta a nadie y que se deja ayudar», aunque también los hay que se sienten «más cómodos con la vida que tienen y no quieren saber nada más».

Imagen principal – Agentes municipales inspeccionan zonas de asentamiento ilegal en Donostia.Imagen secundaria 1 – Agentes municipales inspeccionan zonas de asentamiento ilegal en Donostia.Imagen secundaria 2 – Agentes municipales inspeccionan zonas de asentamiento ilegal en Donostia.
Agentes municipales inspeccionan zonas de asentamiento ilegal en Donostia.
10 euros en el colchón
Fiel lector de nuestro periódico cuando las nuevas tecnologías se lo permiten –durante la conversación demuestra estar atento a la actualidad–, este exdocente de ciencias en Marruecos acude a diario a los diferentes puntos que pone a su disposición el Ayuntamiento para recibir ayudas sociales. «Por las mañanas me acerco a la Cruz Roja a desayunar y a coger los tres tickets semanales que nos dan para poder ducharnos en sus instalaciones, aunque en mi caso, como tengo la tarjeta del polideportivo, puedo hacerlo cuando quiera», confirma. Con un simple colchón tirado en el suelo dentro de su tienda de campaña y un palet para guardar los diferentes alimentos (agua, café, aceite…), este marroquí da las gracias a quien, el pasado lunes, «me dejó 10 euros en mi cama. No sé quién es, pero demuestra que hay gente muy buena».

Con él concluye la revisión del primer asentamiento. El único de los cuatro realizados esa mañana en el que había gente en el momento de la visita. Son las 10.10 de la mañana y toca ir al segundo punto: un asentamiento rumano de entre 7 y 12 personas debajo de la variante del Paseo Zorroaga, muy próximo al colegio La Salle. Rodeado de varias villas, este grupo que vive al aire libre, sin ningún tipo de cubierta, ya se ha marchado para cuando llegamos. Hay 10 colchones tirados por el suelo en uno de los márgenes y una especie de sofá-cama en otro. «Estos por ejemplo no quieren saber nada de las ayudas y hay quejas por parte de los vecinos», reconoce el oficial de la unidad. «El problema con ellos es que cuando procedemos a limpiar la zona y a retirar todo, no tardan nada en volver». En este caso, junto a los colchones se pueden apreciar sacos de dormir, mantas, alfombras o plumíferos, además de varios alimentos. La visita dura 10 minutos.

Actualmente, la Guardia Municipal es conocedora de 4 asentamientos en Donostia, todos de rumanos y marroquíes
La tercera parada, a eso de las 10.30, tiene como destino Riberas de Loiola, concretamente debajo de la incorporación a la GI-20 dirección Irun. En este caso el acceso es peligroso, ya que obliga a cruzar la carretera sin ningún paso de peatones cerca. En un habitáculo hecho con cartones en el que hay un somier y un colchón, tampoco hay nadie. «Aquí la situación de insalubridad es palpable, así que sacaremos fotografías y comunicaremos la incidencia para que procedan a su limpieza», expresa otro de los guardias, quien asegura irse «triste» muchas veces a casa por todo lo que ve, pero con la sensación del trabajo «bien hecho. Hago hincapié en las ayudas, porque estamos para empatizar con ellos y darles ideas de cómo mejorar su calidad de vida».

Durante esta conversación, los otros tres policías aprovechan para dar una vuelta por la zona y descubren una chabola. Es similar a la anterior. Son las 10.40 y nos dirigimos hacia el último destino: el puente de Garro, en Intxaurrondo. Accediendo desde el parque de Txaparrene, encontramos una cuesta empinada y llena de barro prácticamente intransitable. Sin embargo, arriba del todo, cubierto por árboles y un campo de ortigas, hay otro asentamiento. «Algún día se van a matar», relatan los vecinos. En este caso, solo vive una persona y lo hace a resguardo. Son las 11.00 y se da por finalizado el servicio. Es momento de montarnos en el coche patrulla y regresar a la comisaría de Morlans. Así concluye una mañana en la que la Guardia Municipal ha acudido a los lugares en los que sabe que suelen producirse acampadas ilegales. Tras avisar e identificar a cuatro personas en el primer asentamiento, realiza un informe con los otros tres, adonde volverán en los próximos días para comprobar su estado.

Más de doscientas personas duermen en la calle en Donostia
Más de doscientas personas sin hogar viven en Donostia. Son, según el último recuento realizado en 23 de los principales municipios vascos, uno de cada tres de los ‘sintecho’ que hay en todo Euskadi. Si en la totalidad del País Vasco se computaron 661 personas que duermen en la calle, en San Sebastián fueron 220, lo que supone 31 menos que los detectados en Bilbao (251). Lógicamente, las tres capitales concentran los datos más elevados, aunque Vitoria queda más alejada con 41. En Donostia son varios los sitios en los que a este grupo se le facilita un techo en el que dormir, comida, ropa e incluso talleres ocupacionales, como es el caso de Hestia, un centro de día situado en la calle San Bartolomé 27. También pueden acudir al servicio de acogida nocturna ‘Gaueko Aterpea’, al albergue municipal del Paseo de Mons 3 (aquí hay personas que viven de forma continua y otras a las que se les deja ir tres días al mes) o a Hotzaldi, que lo gestiona Cáritas, así como a la Cruz Roja o a SOS Racismo.

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