«Se trata de, siendo diferentes, generar las condiciones para vivir en igualdad»
César Zuñiga, de la cooperativa Elkarrekin, ofreció en Dunboa una charla sobre el racismo que persiste en la sociedad y en las escuelas
Diario Vasco, , 27-03-2023La realidad, por mucho que nos arroguemos la conquista de una sociedad igualitaria, es que «el racismo no se elimina; se va sofisticando». Es similar a lo que ocurre con la violencia machista: «la gente que no lo ha sufrido puede creer que no existe». La realidad es otra: hoy en día, en esta ciudad, hay niños que al volver a casa les dicen a sus padres que quieren aclarar su tono de piel, alisarse el pelo o tener los ojos más grandes, porque han percibido que esos rasgos físicos generan rechazo en sus iguales. Esa realidad y el deseo de cambiarla motivó la organización de la charla ‘El racismo en las escuelas’ que esta semana ofreció la cooperativa Elkarrekin en el colegio Dunboa. El ponente, César Zuñiga, contaba que ha sido «mi experiencia personal, mi historia» la que le ha llevado a estudiar «las muchas maneras en las que el racismo opera y se ejerce».
Los niños pequeños perciben perfectamente una mala cara, un gesto de desdén o el rechazo en el tono de voz; pero no comprenden el concepto de racismo. «Cuando alguien les hace sentir mal, creen que han hecho algo malo. No saben que el racismo es una construcción social». Ese racismo «invisible, sofisticado» está en «el tono de voz, la mirada, la postura del cuerpo. Se han construido unas fronteras que la gente que no lo ha sufrido niega». Un ejemplo: el tono de voz o el acento percibidos en una llamada de teléfono determinan las posibilidades de que una persona acceda a un piso de alquiler. «Desde el momento en que saben que eres extranjero es más complicado».
Otro ejemplo es lo que ocurre si, en un buscador deimágenes como el de Google, introducimos las palabras ‘niña bonita’ o ‘niña lista’. El resultado es una definición muy gráfica de ese racismo sutil y escondido: una abrumadora mayoría de las imágenes corresponden a niñas de piel clara, muchas de ellas rubias, muchas con ojos claros. «A niños y niñas se les está enviando ese mensaje permanentemente», en otros tantos contextos. «Hay una infinidad de códigos que nos hacen creer que somos inferiores», lamentaba Zuñiga.
La importancia de hablarlo
El ponente afirmó que «es importantísimo hablar con los niños de este tema». Padecer racismo «determina su autoestima, su percepción de sí mismos, su seguridad…». Es importante, también, saber distinguir el racismo del bullying. En este último caso, siendo «un conflicto entre iguales, tiene más posibilidades de arreglo». La mayoría de los conflictos relacionados con «el racismo y la discriminación tienen que ver, fundamentalmente, con la falta de convivencia».
«El racismo se cura conviviendo, no desde la intelectualidad o desde el ámbito académico»
Desde la cooperativa Elkarrekin «intentamos construir espacios más diversos. El racismo se cura conviviendo, no desde la intelectualidad o desde el ámbito académico. Se sana interactuando, desde terrenos más lúdicos, compartiendo espacios, juegos… Desde las cosas más cotidianas es como uno puede dejar de lado esas contrucciones que se ha hecho», basadas en «estereotipos, rumores, prejuicios…».
«No se trata de criminalizar»
Hay que aceptar que, habiendo nacido en una sociedad en la que el racismo perdura, «racistas somos todos; la diferencia son el grado y la intencionalidad». César Zuñiga subrayaba que «no se trata de criminalizar a nadie», pero sí de «denunciar la superioridad». El ponente abogó por «romper» con esa idea de que «todos somos iguales. La realidad es que todos somos diferentes, y eso está bien. Se trata de, siendo diferentes, generar las condiciones para vivir en igualdad».
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