Críticas dentro y fuera del Reino Unido por su norma contra la inmigración irregular

«Detener los botes no es solo mi prioridad, es la prioridad del pueblo británico», declaró el primer ministro británico, Rishi Sunak

La Voz de Galicia, JUAN FRANCISCO ALONSO, 09-03-2023

Las personas que lleguen ilegalmente al Reino Unido serán expulsadas y perderán el derecho de regresar y de solicitar la ciudadanía británica en el futuro. Así mismo serán detenidas y podrán permanecer tras las rejas hasta 28 días sin poder salir bajo fianza ni apelar su encarcelamiento. Estas son algunas de las controvertidas medidas con las que el Gobierno británico espera frenar la inmigración irregular y que le han valido críticas dentro y fuera del país.

«Detener los botes no es solo mi prioridad, es la prioridad del pueblo británico». Con estas palabras el primer ministro, Rishi Sunak, defendió este miércoles en el Parlamento el polémico proyecto de Ley contra la Inmigración Ilegal que un día antes presentó su ministra del Interior, Suella Braverman.

El contenido del texto ha desatado una tormenta política. El líder laborista Keir Starmer denunció que el nuevo instrumento no servirá para combatir las mafias que trafican con personas ni ayudará a reparar el sistema de asilo, que calificó de «roto». «Después de 13 años el número de botes que cruzan el canal [de la Mancha], de solicitudes de asilo no procesadas y de personas en hoteles es más alto que nunca. Este es el quinto primer ministro conservador, su sexto plan contra la inmigración y su séptimo ministro del Interior y lo único que ofrecen son las mismas promesas vacías», denunció Starmer.

La respuesta de Sunak no se hizo esperar y, tras acusar a su adversario de querer favorecer una política de puertas abiertas, lo calificó de «abogado de izquierdas que se interpone en nuestro camino».

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) también expresó su preocupación. «Creemos que [este proyecto de ley] es una clara violación de la Convención sobre los Refugiados», dijo un portavoz a la BBC.

La ministra Braverman, por su parte, indicó que la medida es necesaria para frenar la inmigración ilegal, aunque admitió que sus resultados tardarán en verse y que este año hasta 80.000 personas podrían llegar irregularmente a las costas británicas.

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