Xavier Mas de Xaxàs

Macron y Scholz, ¿qué hacéis?

La Vanguardia, , 13-02-2023

Macron y Scholz deberían liderar. Es su obligación, pero no lo hacen. No saben cómo. El presidente francés habla mucho de la autonomía estratégica de Europa, pero es imposible sin una política exterior común y sin saber qué será de Rusia. Es pura entelequia y, además, los países del Este prefieren depender de Estados Unidos. La retórica europea de Macron no lleva a ninguna parte.

El canciller alemán también habla de cambios radicales, teoriza sobre el Zeitenwende, el periodo de transición a un nuevo orden, pero tampoco hace nada práctico. Filosofa y duda. No actúa.

Los Leopard para Ucrania son un buen ejemplo. No por la comprensible reticencia a que hayan carros de combate alemanes en las llanuras ucranianas 77 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, sino porque Rheinmetall, la empresa que los fabrica, dice que necesitará un año para acondicionar los 200 que tiene en stock. Hace un año que Scholz podría haber ordenado la puesta a punto de estos carros, pero tenía una ministra de Defensa muy incompetente. Podría haberla cesado, pero esperó a que dimitiera, algo que no hizo hasta hace un mes.

Scholz no toma decisiones. Es un lastre como también lo fue Merkel. No es bueno para Europa que Zelenski haya estado esta semana en Londres, París y Bruselas, pero no en Berlín.

Alemania es un problema por su falta de liderazgo. Los esfuerzos encomiables para sobreponerse a los estragos del Tercer Reich parece que no han sido suficientes. Un 15% del electorado apoya al neofascismo de Alternativa por Alemania. Hay grupos antidemócratas de extrema derecha que conspiran para destruir al Estado. Reichsbürger es un movimiento nazi y antisemita, que la policía desmanteló el pasado diciembre. Hubo 25 detenidos en todo el país. Tenían armas y pensaban asaltar el Reichstag, pero ya no se habla de ello. Como si no hubiera pasado. Un país que durante décadas se ha preguntado como superar el nazismo, motor de Europa y de sus principios liberales, ahora no se mira en el espejo.

Este déficit de honestidad agrava aún más la debilidad del liderazgo.

Macron también lo sufre. Dos tercios de los franceses se oponen a la reforma que ha propuesto de las pensiones. Consideran que retrasar la edad de jubilación de los 62 a los 64 años es una pérdida de derechos, la erosión del sistema de protección social que se levantó después de la Segunda Guerra Mundial.

Macron argumenta que no hay más remedio por el declive demográfico y la falta de recursos financieros. Al mismo tiempo, sin embargo, anuncia el desembolso de 100.000 millones de euros en siete años para las Fuerzas Armadas, más de lo que se necesita para garantizar las pensiones. Dice que es necesario para la autonomía estratégica, un concepto abstracto que la ciudadanía no entiende. Las protestas son masivas y violentas.

El Estado que no prioriza la dignidad de las personas corrientes pierde su razón democrática. Es lo único que importa. Sin esta dignidad no hay virtud cívica y sin virtud cívica no hay progreso social. Este es el modelo que Europa ha regalado al mundo y que la misma Europa ha puesto en peligro. Un año de guerra en Ucrania lo ha dejado muy claro.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)