«Argentina va a salir campeón. ¿Lo dudás?»

La albiceleste vence a Polonia y está en octavos tras un partido vivido con enorme pasión por un centenar de argentinos en el bar 695 de Gros

Diario Vasco, BRUNO PARCERO, 01-12-2022

El sueño de Leo Messi y de toda Argentina de levantar la tercera Copa del Mundo sigue vigente después de que la albiceleste solucionara este miércoles con su triunfo ante Polonia el tremendo quilombo que generó con su derrota en la jornada inaugural ante Arabia Saudí. En un país donde el fútbol es una cuestión de estado, esta clasificación no es un asunto menor como tampoco lo fue este miércoles en el bar 695 de Gros, donde algo más de un centenar de argentinos se citaron para sufrir todos juntos, vibrar todos juntos y celebrar finalmente un triunfo que es mucho más que una victoria.

«Argentina va a salir campeón. ¿Lo dudás?», asegura con un convencimiento que raya el fanatismo Ariel Rodríguez, rosarino como Messi que llegó a San Sebastián hace ocho años y que, enfundado en una elástica albiceleste, refleja en su rostro una felicidad que 90 minutos antes era puro nerviosismo pese a que su, «hoy ganamos seguro. Confío en Leo», pareciera más una encomendación que una aseveración.

Los más de 6.700 kilómetros que separan el Estadio 794 del 695 no fueron distancia para que en este pequeño reducto argentino se viviera el encuentro con la misma pasión que al otro lado del mundo. Las canciones dedicadas al Diego amenizaron la espera y sirvieron para que el personal se desgañitara cantándolas, lo que siempre viene bien para templar los nervios.Pero una vez el colegiado Danny Makkeliedio el pitido inicial, el local se transformó en una grada al estilo de la que uno puede encontrarse en el Estadio Gigante de Arroyito de Rosario, en el Cilindro de Avellaneda o La Bombonera del barrio de La Boca. «¡Soooy argentino, es un sentimiento, no puedo paraaar!», comenzaban a cantar.

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Vídeo. Los argentinos afincado en Donostia lamentan el penalti fallado por Messi. / B. P.

Las llegadas de Messi, De Paul y Julio Álvarez arrancaron los primeros gritos para, poco después, estallar de júblilo cuando Makkelie, tras consultar el VAR, señaló el punto de penalti. Móviles encendidos para inmortalizar el momento, rostros ojipláticos a la espera de que el ‘10’ ejecutara una pena máxima que hizo honor a su nombre porque la parada de Szczęsny provocó que durante unos segundos el silencio se apoderara del 695. Eso sí, ni un reproche a Messi. Faltaría más.

Al descanso, ni los aficionados argentinos ni los guipuzcoanos, que también los había, lo veían claro. «Ese penalti de Messi…», lamentaba el irundarra Aitor Castro, que se acercó hasta Gros para vivir el partido. «Mi compañero de curro es argentino y me he venido con él», explicaba enfundado en una camiseta de Argentina.«¿Miedo? No. ¡Nervios!», aseguraba María, llegada desde Buenos Aires hace seis años y para la que acudir al 695 es «como estar en casa».

«¡El que no salte es un inglés!»
Afortunadamente esos nervios se deshicieron en el primer minuto cuando Mac Allister colocó su suave disparo junto al poste para poner por delante a Argentina. Celebración por todo lo alto antes de entonar el tradicional «¡Y ya lo ve y ya lo ve, el que no salta, es un inglés!», o el también popular «¡Brasil, decime que se siente. Tener en casa a tu papá…», creado por los hinchas de la albiceleste en la cita mundialista de Brasil 2014 pero que adquirió plena vigencia tras la victoria de Argentina ante la canarinha en la final de la Copa América disputada en Maracaná el pasado año.

El dominio argentino en el partido, pero sobre todo ese gol de ventaja, hizo que la clasificación comenzara a ser una posibilidad real, que lo fue plenamente tras el gol de Julio Álvarez que metía a Argentina en octavos salvo hecatombe que no se produciría porque los polacos, con más miedo que vergüenza, especularon hasta con las tarjetas amarillas que por un momento le daban la clasificación sobre México.

Así que los últimos minutos se vivieron en el 695 entre bailes y constantes cánticos de aliento a su selección, que el próximo sábado buscará su pase a los cuartos de final ante Australia, un cruce asequible. A más de 6.700 kilómetros, en San Sebastián, habrá una pequeña colonia argentina bancando a la albiceleste.

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