La Diócesis vendió fincas y casas por 1,5 millones por la subida de gastos

Tuvo que atender en el 2021 a más personas sin recursos y rehabilitó edificios

La Voz de Galicia, SUSO VARELA, 05-11-2022

La Diócesis de Lugo vendió en el 2021 propiedades (fincas y rectorales sin uso) por valor de 1,49 millones de euros para hacer frente al incremento de los gastos sociales, derivados de la pandemia, y para atender reformas de edificios de la Iglesia y el incremento de los gastos derivados de la subida de los precios de la energía. La Diócesis, que acaba de publicar sus cuentas del 2021, tuvo un balance de ingresos y de gastos de 9 millones, lo que supone 1,4 más que en el 2019. Esa diferencia se debe al capítulo de ingresos extraordinarios que tuvo la Diócesis, a través de la venta de patrimonio: 1,49 millones de ingresos en la arcas del Obispado cuando en el 2019 habían sido apenas 232.627 euros.

La política de poner a la venta bienes inmuebles se tomó hace un par de años para atender el incremento de las demandas sociales y atajar problemas en los inmuebles de la diócesis, que podrían rondar los 5.000. Hace unos meses, desde el Obispado señalaron que a las casas rectorales intentan buscarle salida ya sea vendiéndolas o rehabilitándolas para alquiler. El problema de esta segunda opción es que requieren grandes inversiones. Y con las ventas hay un problema añadido, muchas ya están deterioradas o en estado ruinoso, por lo que es complicado venderlas.

Otros ingresos fueron las colectas, por importe de 2 millones. Esta cifra es relevante ya que durante parte del 2021 aún hubo restricciones por culpa del covid, tanto de aforos como de movilidad entre concellos. Esa caída en los ingresos de los cepillos se pudo compensar con el incremento de la asignación tributaria, que pasó de los 3,3 millones a los 3,68 del pasado ejercicio. Este dinero forma parte del Fondo Común Interdiocesano que traslada la Iglesia a los obispados.

Ingresos patrimoniales

Los ingresos por el patrimonio fueron de 1,3 millones, cien mil más que con respecto al 2019. Se trata del alquiler de inmuebles (186.838 euros), ingresos financieros (152.000 euros) y por actividades económicas (960.712 euros). Por ejemplo, la Iglesia gestiona el aparcamiento del Seminario. Desde la Diócesis señalan que el incremento de atención de determinados colectivos les ha obligado a tener que echar mano de ingresos extras. Así, las acciones para actividades pastorales y asistenciales se incrementaron en 200.000 euros, con un millón de aportación a Cáritas.

La pandemia ha sacado a la luz problemas sociales que estaban más o menos atenuados u ocultos, señalan desde Obispado, apuntando que había muchos lucenses que vivían con ayudas, encargos y trabajos esporádicos, en una especie de economía sumergida, pero que cuando estalló la pandemia y comenzó la crisis, estas personas se quedaron sin ingresos y acabaron en entidades de ayuda social, como Cáritas.

En el capítulo de gastos, los sueldos del clero (1,7 millones) y del personal seglar (1 millón) se mantuvieron con respecto al 2019, pero hubo otros dos factores que dispararon las cuentas de la Diócesis. Se duplicaron los gastos en los centros de formación, pasando a un millón, la mayoría para el Seminario. Y otra partida que aumentó fue la de conservación de edificios y funcionamiento, pasando de los 491.572 a los 731.510 euros, debido al incremento de la luz, calefacción y materiales en las obras.

La Diócesis lucense es la que tiene más parroquias de España: 1.139 en tres provincias: Lugo (centro, sur y montaña), A Coruña (hasta Arzúa) y Pontevedra (Deza). La asistencia social fue de 13.592 personas, atendidas en 35 centros. Los mayores incrementos se produjeron por las necesidades tras el covid. En los 18 centros para mitigar la pobreza se pasaron de atender 8.974 personas en el 2019 a 10.996 el pasado año. El centro de asistencia a emigrantes y refugiados atendió 579 personas, frente a 512. Y el centro para la promoción de la mujer y víctima de violencia pasó de atender 59 mujeres a 217.

Bajan a la mitad los bautizos, las primeras comuniones y los matrimonios
El covid redujo celebraciones sociales y festivas, que o tuvieron que ser canceladas o realizadas en condiciones más modestas. Los concellos, durante el 2021, anularon o celebraron bajo mínimos ferias, fiestas, grandes festivales o encuentros deportivos. Lo mismo ha ocurrido en las ceremonias de tipo religioso.

Más allá de que en la última década han ido cayendo en la Diócesis de Lugo ceremonias como bautizos, comuniones, confirmaciones y matrimonios por diversos factores (bajada de natalidad, menos fieles, incertezas económicas, aumento de la edad de las madres…), el paso del covid ha sido definitivo para que se diesen el pasado año cifras muy escasas, lo cual también ha redundado en los ingresos del Obispado.

Por este motivo son muy relevantes las cifras de como en dos años han caído a la mitad ceremonias como bautizos (494 en el 2021 frente a 1.002 del 2019), confirmaciones (249, frente a 512), primeras comuniones (460, frente a 793) y matrimonios (132, frente a 227).

Desde el Obispado señalan que en este 2022 se están recuperando las cifras de ceremonias tan bajas. Indican que hay familias que han tenido que esperar varios meses, hasta que las condiciones sanitarias lo han permitido, para oficiar bautizos y matrimonios, eventos que en algunos casos se tuvieron que aplazar por la incidencia del coronavirus.

Bajaron los ingresos por los servicios (la caída de bautizos, comuniones y matrimonios ha influido), quedando la cifra en 120.632 euros, y también cayeron la entrada de fondos de subvenciones públicas, que en el 2021 fueron 392.894 euros, mientras que en el 2019 habían sido 455.000 euros.

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