Cuidadora Candi Rivas
«Los cuidados hay que hacerlos bien y por eso quise formarme»
La cuidadora Candi Rivas ha obtenido el certificado de atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales
Diario Vasco, , 04-11-2022La nicaragüense Candi Rivas llegó hace seis años a Donostia. Tuvo que abandonar su país cuando la ONG en la que trabajaba cerró y desde entonces trabaja como cuidadora de personas dependientes. «A mis 50 años perdí el trabajo, no me salía nada por lo que decidí buscar otras opciones y venirme para acá», cuenta esta nicaragüense, licenciada en Ciencias de la Educación con una especialidad en evaluación y diseño de proyectos sociales. «Me vine sola de Managua. Fue una decisión dura porque cuando uno viaja no sabe lo que le espera», comenta. Pronto encontró trabajo de niñera y después «me salió otro de interna para cuidar a una persona mayor en Andoain», recuerda. «Yo no tenía experiencia en esto, pero necesitaba trabajar en lo que me saliera». Después de aquellos primeros comienzos, «muy duros», empezó a cuidar a una persona mayor en su domicilio en Donostia, con la que lleva cuatro años, trabajando 40 horas semanales de lunes a sábado.
Candi vio que estar con personas mayores era lo que más se asemejaba a lo que había estudiado. «Trabajar con estas personas mayores me hace desarrollar mi lado social, es lo más parecido a lo que he estudiado y, como aquí no puedo dedicarme a lo mío, me esfuerzo por ofrecer la mejor atención posible. Lo que se hace, hay que hacerlo bien».
Por esta misma razón quiso formarse en el sector de los cuidados. «Me apunté para sacarme la acreditación. Empecé el 15 de octubre del año pasado y lo terminé el 15 de octubre de 2022 en la escuela Inmakulada de Tolosa. Lo hice los viernes por la tarde y hablé con la señora para poder ir los sábados también, fueron muy buenos conmigo», comenta esta mujer, que reconoce que el curso le ha valido «de mucho» porque «no es lo mismo trabajar en un domicilio que en una residencia. Estuve un mes de prácticas en Petra Lekuona de Oiartzun y el trabajo es muy diferente. La idea es trabajar en una residencia en un futuro».
Recuerda su primer trabajo como interna con cierto pesar. «Fue muy duro porque apenas puedes descansar, ni siquiera por la noche porque la persona que cuidaba yo necesitaba atención, se angustiaba mucho, había que acompañarle al baño…», rememora.
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