Ridvan, Joaquín y Rosa, los nuevos 'sintecho' de Cáritas Toledo

Este domingo se celebra el Día de las Personas sin Hogar, bajo el lema de la campaña 'Fuera de Cobertura' con una misa en la catedral de Toledo. La organización de la Iglesia atendió un 77% más de 'sintecho' en el primer semestre del año

ABC, Elisabeth Bustos, 29-10-2022

Ridvan cuenta los días para poder celebrar su bautizo católico. Un sacramento para el que este rumano de 63 años se está preparando leyendo la Biblia. «He conocido muchas religiones durante mi vida», admite, «pero no me ha convencido ninguna, solo la católica». Se llamará Valentín, nombre de origen latino que significa ‘valiente, sano y fuerte’, pero para él tendrá una connotación aún mayor: supondrá el inicio de una nueva vida.

Su objetivo es dar carpetazo a sus anteriores recuerdos tras los «duros y tristes» episodios vividos con la separación de su mujer, toledana. El divorcio le dejó en la calle, sin nada. «Me quedé solo en este mundo», afirma este capitán de barco, cuya única tabla de salvación «fue Dios».

Pero el destino le deparaba un nuevo hogar, no muy lejos del anterior. El centro Cardenal González Martín, albergue que Cáritas tiene para las personas sin hogar en el Casco Histórico de Toledo, sería su puerto al que amarrar. «Aquí te sientes como en una segunda casa, tienes una segunda familia y comes mejor que en casa, gracias a personas como Virginia, Diego, Luciana y Cruz, que hace una comida maravillosa», elogia Ridvan.

«Cáritas está abrazando a todo el mundo, al lado de los pequeños, las mujeres y los ancianos», dice este usuario. Lleva ocho meses viviendo en el albergue toledano y ahora tiene dos objetivos: que le llegue al Ingreso Mínimo Vital, «para poder ponerme en pie y hacer mi vida», y el día de su bautizo.

Ridvan es solo uno de los 142 usuarios «sin cobertura» que, durante el primer semestre del año, se han atendido en los nueve centros que Cáritas Diocesana tiene en la provincia. En 2021 la organización de la Iglesia atendió a 539 personas sin hogar en la Archidiócesis de Toledo. En relación con 2022, las previsiones son que se incrementarán. A fecha 30 de junio, sólo entre Toledo y Talavera se ha producido una subida del 77% de usuarios en alojamientos con respecto a todos los que se atendieron el pasado año (80 personas).

‘Fuera de cobertura’
Este domingo, se celebrará el Día de las Personas sin Hogar con una misa a las 12 horas en la catedral de Toledo. El objetivo de la campaña ‘Fuera de cobertura’, que cumple treinta años, lo explica la secretaria general de Cáritas Diocesana, Mónica Moreno: «Hacer visible la realidad de vulnerabilidad extrema que viven las personas que van quedando al margen de las relaciones sociales, del espacio público normalizado, del acceso a su derecho de vivienda, empleo y protección social».

Una situación a la que este año, añade Moreno, «se suman los efectos no superados de la pandemia, así como el agravamiento de la crisis que provoca la guerra de Ucrania y que ahondará en la vulnerabilidad y la exclusión». Por eso quieren desde Cáritas que la campaña «sirva para hacer visible que miles de personas y familias sufren la vulneración de sus derechos, sin que exista una apuesta rotunda por parte de la sociedad y de las políticas públicas» para cambiarlo.

Insiste en que «no tenemos que dejar que las personas sin hogar se queden fuera de cobertura, desconectadas y desvinculadas de protección», porque «son personas como tú y como yo», cuenta a ‘ABC’.

La coordinadora del Área de Personas sin Hogar de Cáritas, Virginia Rodríguez, explica que en los últimos años los centros, servicios y programas se han ido adaptando a «las nuevas realidades y a las necesidades de las personas que acuden a ellos, intentando dar una respuesta integral y acompañándolos en su proceso de inclusión social». Por ello los horarios y servicios se han ido ampliando para poder ofrecer periodos adecuados de residencia a personas en situación de grave exclusión social.

El proyecto del Centro de Personas sin Hogar de Toledo se «ha ido redefiniendo» para dar atención a dos grupos de personas. Por un lado, las que demandan alojamiento de dos o tres noches –transeúntes-; y, por otro, personas con diferentes perfiles que manifiestan su interés por ser acompañados en un proceso de inclusión social. Éstas quieren dejar la calle, demandan apoyo y una residencia hasta que ingresen en otros «recursos específicos» o consigan autonomía y se incorporen al ritmo que marca la sociedad.

Exclusión social más feminizada
El número de mujeres en situación de exclusión social también ha aumentado en los últimos años. Las razones son muy diversas: desde desahucios a separaciones o, incluso, pérdidas de ingresos. «Suelen ser mayores de 50 años y su acceso al mercado laboral es muy complicado. Además de haber agotado todo tipo de prestación económica», razona Rodríguez. Por esos motivos, desde el centro gestionan el Ingreso Mínimo Vital para que «puedan acceder a una habitación de un piso compartido y tener alimento».

Ante esta demanda, el albergue se ha visto obligado a ampliar de 2 a 9 el número de plazas para féminas, adaptando la primera planta con habitaciones individuales. Es el caso de Rosa. Desde mediados de julio, vive junto con su hijo Eduardo en el albergue toledano.

La situación política de su país, Venezuela, hizo que sus cuatro hijos perdieran el empleo, aunque lo peor para ellos fue la falta de comida y medicamentos. Tres de sus vástagos vinieron a España en busca de oportunidades y uno de ellos, Eduardo, la trajo a Toledo. «Él es conductor de autobuses y camiones, y sabe que habría encontrado trabajo mejor en Canadá, pero el idioma hizo que se decantara por España», cuenta su madre.

Cáritas consiguió una primera entrevista de trabajo para Eduardo. Pero se encontró con dos obstáculos: «Necesita papeles» y la cita para el NIE «no será hasta el 12 de diciembre de 2023». Tendrá que esperar seis meses más para poder trabajar, como aguardan su hermano Daniel y su sobrino Samuel. «Solo pido que se aceleren los trámites administrativos para que los inmigrantes podamos trabajar, pagar nuestro alquiler y estar como queremos estar, trabajando», anhela Rosa mientras se le dibuja una sonrisa en su rostro.

El perfil de las personas que en los últimos años pasan por el centro ha cambiado bastante. «Antes de la pandemia, cada año descendía notablemente el número de personas de paso. Pero desde el Covid se ha notado que casi no llegan transeúntes al centro, lo que nos ha hecho plantearnos que todas las plazas del centro de Toledo pasen a ser residenciales. Así damos una respuesta de acompañamiento a personas que se encuentran en situación de emergencia en exclusión residencial», reconoce Virginia Rodríguez.

Quien también está a la espera de obtener su Ingreso Mínimo Vital es Joaquín. «Para solucionar mi vida y salir de aquí», dice. Él vivía en Novés (Toledo) con su madre hasta que ella falleció en agosto. Su cuidado le impedía trabajar y, sin la pensión de su progenitora, se quedó en la calle, sin nada. Joaquín solo espera volver a encontrar trabajo en la jardinería o como vigilante, lo que más le apasiona en la vida.

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