Una nueva ley abre la puerta a hijos y nietos de emigrantes vascos para su nacionalización

La recién aprobada norma de Memoria Democrática provoca un gran aumento de consultas en los bufetes de abogados de Gipuzkoa

Diario Vasco, Javier Guillenea JAVIER GUILLENEA, 31-10-2022

Consulados, bufetes de abogados y registros civiles se preparan estos días para hacer frente a una avalancha de consultas de personas que preguntan por los trámites necesarios para obtener la nacionalidad española, una posibilidad que ha quedado abierta tras la aprobación de la Ley de Memoria Democrática, más conocida en Sudamérica como la ‘ley de nietos’. El texto, que entró en vigor el pasado día 21, permite adquirir la nacionalidad española a todos aquellos nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela que hubieran sido originariamente españoles, aunque para ello deben cumplir una serie de requisitos.

En su disposición octava, la ley dice que podrán obtener la nacionalidad española «los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles, y que, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española». Es un párrafo situado al final, ni siquiera es un artículo sino un añadido, pero no hace falta más. Es lo suficiente como para que en los bufetes de abogados especializados en extranjería de Gipuzkoa se hayan disparado las consultas de personas deseosas de saber si pueden nacionalizarse y qué hay que hacer para lograrlo.

«Habría una avalancha si se tratara de una nacionalización abierta y libre, pero está muy condicionada»
GORKA ÁLVAREZ

Gobierno Vasco

«Es algo muy esperado desde hace mucho tiempo. Solo es una disposición que no dice demasiado, pero sí es lo que la gente quería escuchar», afirma Gorka Juárez, socio de Pizarro Abogados, que ha registrado un gran aumento de consultas. «La gente aún está confusa y dubitativa, no sabe cómo solicitar la nacionalidad. Estamos recibiendo muchas preguntas a través de nuestra página web, sobre todo de Argentina», añade. Ariadna Arbulu, abogada del bufete especializado en extranjería Legalextran, recuerda que «durante mucho tiempo en todo el colectivo extranjero había muchísimas especulaciones y rumores sobre lo que iba a aprobarse». «Hemos notado un importante aumento de consultas», dice. La mayor parte de ellas son de personas que residen en el extranjero. «Mayoritariamente son ciudadanos iberoamericanos, descendientes de gente que en la guerra tuvo que exiliarse y que con los años perdió su nacionalidad española», explica Arbulu.

Los miembros de la diáspora vasca se hallan a la expectativa. «Hace poco hablé con representantes de los 55 centros vascos en Argentina y la inquietud estaba ahí. La ley ha sido recibida con curiosidad y expectación, y la gente está a la espera de ver cómo se desarrolla», dice Gorka Álvarez, director para la Comunidad Vasca en el Exterior. En Argentina, el país que cuenta con más descendientes de vascos, un 10% de la población, la inquietud es la justa porque, como dice Arantxa Anitua, presidenta de la Federación de Entidades Vasco Argentinas (FEVA), en Buenos Aires, «la mayoría tenemos la doble nacionalidad, que ha ido pasando de padres a hijos». Quienes no se han nacionalizado «son descendientes de los que emigraron de Euskadi antes de la Guerra Civil». Son ellos los que están mirando con lupa la nueva ley por si deja alguna puerta abierta para que se puedan nacionalizar.

Un mar de dudas
La publicación de la nueva normativa en el BOE hace poco más de una semana generó un mar de dudas que puso a prueba los nervios de los consulados y que se resolvieron a medias el pasado día 26 con una instrucción publicada en el BOE. En ella se detallan los documentos necesarios para poder presentar una solicitud de nacionalización. La instrucción contiene, además, una frase reveladora. «Es posible encontrar una interpretación más acorde con la verdadera voluntad del legislador y el espíritu de la ley». Puede ser la puerta que muchos buscan.

Comunidad vasca en Argentina

Gorka Álvarez no cree que muchas personas vayan acceder a la nacionalidad española. «Si cogemos el texto de forma literal se ve que está muy condicionado. Habría una avalancha si fuera una nacionalización abierta y libre, pero estamos hablando de nietos de exiliados, por lo que se reduce mucho el número de personas implicadas», dice.

En el caso de los residentes fuera de España, que son la gran mayoría, los encargados de tramitar las solicitudes serán los consulados, algo que no convence a Viviana Echeverria, directora general de Echeverria Abogados. «Solo se pueden presentar por medio del consulado y bastante saturados están. Es una vergüenza que no exista la opción ‘online’, como la que funciona con las nacionalizaciones por residencia», se queja. En su bufete también se ha producido un fuerte incremento de consultas, que ha llegado a registrar un incremento «del 100%». «Casi todos los que preguntan son del continente americano», señala.

Abogada

«¿Cómo tener todos estos documentos cuando la gente fue expulsada con lo puesto? Caraduras, solo el apellido hispano debería darnos la nacionalidad», se queja un descendiente de españoles en las redes sociales de un consulado. «El que lo consiga se ha sacado una carrera», ironiza la abogada donostiarra experta en extranjería Sybila Amunarriz. «Hoy ha venido a mi despacho el hijo de un antiguo soldado del Sáhara Occidental y le he dicho que no tenía nada que hacer. Más allá de los hijos mayores de edad de las personas que se nacionalizaron con 2007 con la Ley de Memoria Histórica, el alcance de la nueva ley es bastante limitado».

El laberinto
En las instancias burocráticas aguarda un intrincado laberinto a las personas que buscan los documentos necesarios para nacionalizarse. «No es fácil hacerse con la documentación para acreditar que se es descendiente de un español de origen que se exilió», dice Amunarriz. Para obtener los papeles necesarios se puede acudir a la oficina internacional de refugiados de la ONU, aunque también se puede acreditar la recepción de reparaciones económicas de España por el exilio o presentar informes expedidos por partidos o sindicatos españoles o del país de acogida.

«No es fácil. Cuando hay que adquirir una partida de bautismo de hace años, muchísimas veces los registros te dicen que está quemada. No va a ser una adquisición de nacionalidad fácil a pesar de que mucha gente piensa que sí. Es verdad que la ley tiene un supuesto que dice que si el antepasado salió de España entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955 se presume el exilio, pero habrá que ver cómo interpretan eso los encargados de los registros civiles». Quienes no lo van a tener fácil son los descendientes de los que salieron del país entre el 1 de enero de 1956 y el 28 de diciembre de 1978. «El problema es acreditar la documentación. Muchas veces es difícil demostrar que tu antepasado es un exiliado político», sostiene Aitor Hervás, de Bergara Abogados.

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