Voluntarios, scouts, catequesis, residencia… Las otras actividades de la iglesia San Nicolás

Más de 200 personas utilizan la polémica casa cural de la que se «desaloja» al coro Biotz Alai tras más de cinco décadas

El Correo, , 27-10-2022

El sacerdote de la iglesia de San Nicolás, Javier Garay, está dispuesto a recuperar los bajos de la casa cural, donde actualmente ensaya la coral Biotz Alai, porque actualmente «carece de espacio para desarrollar actividades pastorales, sociales y culturales en las que hay involucradas más de 200 personas». Desde el coro protestan por lo que consideran un «desalojo» que ha generado polémica en Getxo al tener que abandonar las instalaciones el próximo mes de abril después más de cinco décadas de uso exclusivo. El propio enclave de este edificio que cedió a la parroquia la familia Basagoiti hacia 1.900 es goloso. 150 metros cuadrados situados a pie de calle, en el mismo corazón urbano de Algorta, donde la coral puede ensayar, guardar con seguridad su archivo e instrumentos, y celebrar encuentros en el txoko de que dispone.

La casa de cuatro plantas ofrece los bajos de exclusivo uso para la decana agrupación de voces graves, pero el cura, con el apoyo del Consejo Parroquial, pretende darle usos sociales, principalmente. El primer piso tiene cuatro aulas y un despacho. En esos espacios imparten clases de castellano una treintena de inmigrantes procedentes de varios países: Túnez, Marruecos, Ucrania, Pakistán… Uno de ellos es Lakhdar, tunecino de 22 años. «Vengo a clases de español porque quiero conseguir trabajo y la residencia. Ahora duermo en un parque de Algorta», confiesa.

En este primer piso es donde se ofrece apoyo escolar a ocho alumnos de ESO y Formación Profesional; donde se celebran también las reuniones de los más de 100 scouts de Eskubeltz; donde ensayan las nueve mujeres del coro femenino parroquial, y donde acuden los 25 integrantes de los grupos pastorales y se imparte la catequesis a una veintena de niños.

La segunda planta es de carácter residencial. Allí viven ocho personas, incluido el sacerdote de 48 años, natural de Barakaldo y que, antes de oficiar misas en Algorta, estuvo de párroco en Galdakao. Y el tercer piso tiene capacidad para alojar a 11 personas, aunque actualmente solo residen tres.

«Como Iglesia hay que dar un testimonio y volcarse con los últimos, con los excluidos», lanza el sacerdote, al que le acusan algunos vecinos y feligreses de moverse por interés económico. Le critican porque dicen que cobra la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) de los extranjeros que allí residen, algo que niega por completo.

La versión de Garay es que el impulso de los proyectos sociales se ha incrementado en los últimos años agravado por episodios como el de la pandemia o la guerra de Ucrania y se precisa ese espacio que tendrá que abandonar la coral en abril, tras la prórroga que le han concedido este mes. «La iglesia tiene mucho patrimonio y es su responsabilidad ponerlo al servicio de los proyectos sociales», subraya. E incide en que «ofrecimos al Biotz Alai el local solo para ensayos, pero pusieron la condición de que lo querían todo, incluido el txoko».

La casa parroquial tiene además una zona adosada en la que hay dos habitaciones, dos baños y una cocina comedor. Ahí duerme entre otros Omar, de 23 años, natural de Casablanca (Marruecos). «Vine hace un año en patera y llevo ocho meses aquí. Estudio para aprender castellano y hacer la ESO. Aquí he hecho muchos amigos y estoy mucho mejor que en la calle, porque estaba muy mal. Es muy duro».

En esa zona anexa a la casa cural se mueven 75 voluntarios que recorren los hipermercados de Uribe Kosta para dar alimentos a unas 200 familias. La mayoría de los beneficiarios son de Getxo, pero además se ayuda a residentes en Berango y a alguno de Sopela, según precisa el párroco. En las cámaras frigoríficas se guardan los alimentos que ya no se pueden vender al cliente para que las familias con escasos recursos cojan lo que necesiten. Y la idea es ampliar el servicio.

«Cuando dicen que eres de aquí, siempre te responden que vives en ‘Costa Rica’ (un dicho popular utilizado con ironía por el nivel de renta del municipio). Pero Getxo también tiene sus necesidades y sus problemas, como el resto». Lo comenta la presidenta de la asociación ‘San Nikolas Zabalik’, Aintzane Monteverde. Esta pensionista de 66 años, cuya vida laboral ha estado ligada a la enseñanza compaginada con el voluntariado scout, afirma que se emplean «cerca de 100.000 euros anuales para que funcionen todos los proyectos».

En la «necesidad» de usar esos bajos del edificio cural que actualmente emplea el coro no está solo el cura. Le respaldan sin fisuras las 15 personas que constituyen el Consejo Parroquial. «Entendemos el quebranto que supone para una institución (Biotz Alai) tan arraigada en el pueblo y gestada en la parroquia tener que salir de un espacio que ha estado utilizando durante tantos años. Pero, ante las necesidades actuales, debemos priorizar el desarrollo de las actividades de los grupos parroquiales». Destacan desde este colectivo que «los locales (de 150 metros cuadrados) se usarán para actividades sin ánimo de lucro». Perderán los 250 euros de renta al mes que les abonan ahora, como indica Garay, porque los utilizarán exclusivamente para fines de sus proyectos parroquiales.

«La Diócesis pone en valor y agradece la labor social que realizan miles de personas voluntarias en las parroquias». Desde el Obispado resaltan la importancia de esa ayuda. «El día de la iglesia diocesana (6 de noviembre) el obispo publica una carta agradeciendo esta labor», apuntan

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