Migrante muerto en el Bidasoa
«Abdourramane solo quería una vida mejor»
Nacido en el seno de una familia «muy pobre», el joven de Guinea Conakry ahogado en el Bidasoa vendió su mototaxi para cruzar a Canarias. «Estamos muy tristes», dice su tío
Diario Vasco, , 24-06-2022Cuando Abdourramane Bah, el último migrante ahogado en el Bidasoa, partió de Guinea Conakry allá por 2019 «no avisó a nadie». Ni a sus padres, ni a su hermano menor, ni a ningún otro familiar. De la noche a la mañana cogió su mototaxi y la vendió. «Luego desapareció», recuerda su tío, Mamadou, mientras pasea por la orilla del río a su paso por Irun, adonde ha viajado desde Barcelona –donde vive– para identificar el cuerpo del joven que apareció ahogado el sábado en aguas fronterizas, cerca del puente de Behobia. Hacía tres años que no le veía, el tiempo que ha pasado desde que Abdourramane inició su travesía hacia Europa, pero el pasado martes día 14 recibió una llamada de que estaba bien. Esa noche durmió en el recurso de Hilanderas, donde pernoctaron catorce personas en total. Al día siguiente es cuando se le pierde la pista.
Para Mamadou, Abdourramane era como su «hermano pequeño». Cuando el joven fallecido apenas tenía tres años, la familia de Mamadou le acogió con la intención de darle un futuro mejor. Los padres de Abdourramane «no tenían muchos recursos, por lo que nosotros nos hicimos cargo de él», recuerda aún sin lograr asimilar del todo lo ocurrido. Compartieron hogar durante más de una década. Después, Abdourramane, que «era un chico muy tímido», volvió con sus padres y su hermano. Y entonces llegó el momento de «buscarse la vida» en un país en el que «si eres pobre, mueres pobre».
Como la mayoría de jóvenes de Guinea Conakry, Abdourramane, que «casi no tenía estudios», decidió comprarse una mototaxi y transportar a gente de un lado para otro a cambio de dinero. Pero esa vida no le satisfacía. «Él quería una vida mejor. Quería ayudar a su familia, poder aportar económicamente en casa». Por eso abandonó su país. «Porque los jóvenes no tienen futuro allí. La situación política solo favorece a los ricos», se lamenta Mamadou, que culpa a las autoridades guineanas de las dificultades a las que todavía se enfrentan miles de personas cada día en su país natal.
LAS CLAVES
Objetivo «Llevaba tres años de ruta. En mayo llegó a Canarias y su meta era Francia, donde tenía un amigo»
Infancia «Durante más de una década, Abdourramane vivió con mi familia. Era un chico muy tímido»
Situación familiar «Quería ayudar a su familia. Los jóvenes no tienen futuro allí. Sus padres están destrozados»
La desaparición de Abdourramane en 2019 les sorprendió. No esperaban que fuera a abandonar a su familia sin previo aviso. «Todos nos asustamos mucho». Después de dos meses sin noticias, a través de un amigo supieron que estaba en Marruecos y, al tiempo, en las islas Canarias. «Fue una celebración. Que Abdourramane llegara sano y salvo en patera hizo muy feliz a su familia, que había vivido durante años angustiada».
En las islas apenas estuvo un par de semanas. Su tío le recomendó una y otra vez que se quedara allí, «donde tenía comida y un techo bajo el que dormir, pero él quería llegar a Francia». Tenía contacto con un joven de su edad (25 años) en el país galo, y «estaba empeñado en cruzar para, después de tres años sin conseguir ingresos, poder trabajar en algo y poder enviar dinero a casa».
Pero el río Bidasoa truncó sus planes. Mamadou creía que su sobrino «seguía en Canarias. Me había hablado de sus intenciones de ir a Francia pero pensé que, en caso de hacerlo, pasaría antes por Barcelona, donde yo vivo. Ahí haríamos todo lo que estuviera en nuestras manos para que cruzara de forma segura». El verdadero drama llegó cuando Mamadou recibió la llamada de su hijo desde África. «Había visto en Facebook que Abdourramane había fallecido. No nos lo podíamos creer», rememora mientras toma un trago de agua. Entonces empezaron los trámites para confirmar que se trataba de él.
A través del Gobierno Vasco, Mamadou pudo viajar a Irun el martes, de donde se fue ayer tras finalizar todos los trámites. Un error ortográfico en la documentación que le entregaron cuando llegó a España ha provocado que la prueba ordinaria de identificación no sea aceptada. En vez de ‘Bah’, su apellido estaba escrito como ‘Bas’. De ahí que Mamadou haya tenido que realizarse una prueba de ADN para reconocer de forma oficial el cuerpo y que la jueza pueda firmar el reconocimiento. Solo así se podrá llevar a cabo con garantía la repatriación del cuerpo.
Llamada desde Francia
Precisamente el propio director de Migración y Asilo del Gobierno Vasco, Xabier Legarreta, con un poder de Mamadou, ha solicitado hacer los trámites correspondientes para la repatriación. «Estoy muy agradecido», admite el tío de Abdourramane, que asegura que «la Policía francesa quería que mi sobrino muriera».
Al parecer, un amigo de Abdourramane recibió una llamada del fallecido desde Francia. «Me dijo que cuando habló con él estaba buscando la Cruz Roja francesa. Por eso le sorprendió cuando se enteró de su muerte en el río. ¿Cómo era posible si ya había conseguido cruzar? La única explicación es que le devolvieran a Irun y se viera obligado a cruzar el río», reflexiona Mamadou, que mantiene contacto diario con la madre de Abdourramane vía telefónica. «Están destrozados. Han pasado de saber que su hijo estaba bien en España a que les digan que está muerto. Es increíble el ‘shock’ que eso supone. Están muy tristes». Con su padre evita hablar. Las pocas veces que han intercambiado alguna palabra ha notado cómo «se ha puesto peor al conocer novedades. Es una pena todo».
Después de todo lo sufrido, ahora el «miedo» que tiene Mamadou es no conseguir que den a Abdourramane por identificado. «Es él. Enseguida lo supe. En cuanto me dijeron el problema que hubo con los fallos ortográficos. El propio Abdourramane me lo dijo cuando llegó a España. Habían escrito su apellido con ‘s’. También lo he sabido nada más verle. He vivido mucho tiempo con él. Le reconocería de todas todas». Tanto Mamadou como el resto de la familia cuentan los días para poder repatriar el cuerpo, aunque necesitarán ayuda. Abdourramane venía de una familia muy humilde de África.
166 migrantes hicieron noche en Hilanderas la última semana
166 migrantes en tránsito pernoctaron en el centro de Hilanderas de Irun del Gobierno Vasco y gestionado por Cruz Roja la última semana. De ellas, doce eran menores, según datos del departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, que junto al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco agilizará el protocolo para la identificación de los fallecidos en la ruta migratoria. La semana anterior el número de pernoctaciones fue de 157. El director de Migración y Asilo vasco, Xabier Legarreta, ha insistido recientemente en una entrevista en este periódico que «la mayor dificultad para gestionar el fenómeno migratorio en tránsito es el control selectivo y racista que lleva a cabo la Policía francesa, no la capacidad de Hilanderas para acoger».
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