Política migratoria
Londres insiste en su plan de expulsar a Rwanda a solicitantes de asilo
El Gobierno británico se reafirma, pese a las críticas y tras el aval de la Justicia, en su plan de expulsar a Rwanda a solicitantes de asilo, que amenazan con quitarse la vida. El primer vuelo tenía previsto deportar ayer a menos de 10 personas. Boris Johnson, aferrado a esta cuestión para pasar página de la rebelión interna que casi le cuesta el cargo, asegura que no se dejará «intimidar».
Gara, , 15-06-2022ACNUR
El alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Filippo Grandi, afirmó que el plan británico para deportar a Rwanda a solicitantes de asilo hasta que se resuelvan sus solicitudes es «un gran error» y sienta un precedente «catastrófico».
El primer vuelo programado por el Gobierno británico para deportar a solicitantes de asilo a Rwanda estaba programado que partiera ayer con once personas migrantes a bordo, a pesar de las críticas de organizaciones defensoras de los derechos humanos, de la ONU y de la Iglesa anglicana, que calificó de «inmoral» una política migratoria que Londres defiende como una cuestión de principios.
El polémico plan, muy popular entre el electorado conservador y al que el primer ministro, Boris Johnson, se aferra para intentar pasar página a la rebelión en el seno de su partido que casi le cuesta el cargo la semana pasada, logró el lunes el aval de la Justicia. La Corte de Apelaciones descartó frenar las deportaciones al rechazar los recursos presentados por organizaciones humanitarias. Pero la catarata de recursos, ayer se esperaban más, redujo de 130 a 7 u 8, según la BBC, el número de expulsados en el primer vuelo, cuyo despegue estaba previsto para bien entrada la noche.
Algunos de los solicitantes de asilo que podrían ser deportados amenazaron con quitarse la vida si se consuma su expulsión. «No puedo comer, no puedo dormir. ¿Por qué tengo que ir a Rwanda?», se preguntaba Zahir, seudónimo bajo el que se esconde un joven de 25 años que no quiere dar su nombre real por seguridad, y que huyó de Irak hace dos meses porque su vida corría peligro, tal y como informó Sky News.
Menos de un mes después de llegar a Dover tras un periplo de más de un mes para cruzar Turquía y Europa, las las autoridades británicas le comunicaron que estará en el primer avión hacia Rwanda. No será el único deportado. En 2021, 28.526 personas cruzaron el canal de la Mancha en pequeños botes hasta Gran Bretaña, según datos oficiales. En 2020 fueron 8.404.
«Moral y legal»
La ministra británica de Exteriores, Liz Truss, confirmó ayer que Londres seguirá adelante con su plan tras el visto bueno de los tribunales. Avisó de que quienes no estén en el primer avión, fletado, según publicó ayer el diario español «El País», por la compañía española Privilege Style con un coste de cientos de miles de libras, «estarán en el siguiente» y aseguró que el plan Ejecutivo conservador es «completamente moral» y «completamente legal».
«No vamos a dejarnos intimidar ni avergonzar de ninguna manera por algunas críticas», señaló Johnson. El primer ministro mantuvo que deportar a los solicitantes de asilo recién llegados en patera o camión (en un principio, hombres solteros) para que su caso se tramite en Rwanda, donde ya se quedarían, es la única manera de combatir las bandas que organizan las travesías marítimas y romper su «modelo de negocio».
Rwanda, que recibirá a cambio 144 millones de euros, defendió el acuerdo con el Gobierno británico y dijo estar dispuesto a acoger a miles de personas para «ayudarles» con sus solicitudes de asilo y darles una nueva vida en el país.
El año pasado, Londres expresó ante la ONU su preocupación por las «continuadas restricciones a los derechos civiles y políticos y a la libertad de prensa» en Rwanda. Ahora Johnson dice que es uno de los países más seguros del mundo.
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