Gurnah: “Es triste que la hospitalidad europea a los ucranianos no se dé con otros pueblos”

El Nobel tanzano critica la doble vara de medir de muchos países europeos, aunque destaca la buena disposición de Alemania y España

La Vanguardia, XAVI AYÉN, 23-03-2022

El mundo se ha aprendido su nombre. El tanzano Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, 1948), último premio Nobel de Literatura, presentó hoy la reedición de su novela de 2001 A orillas del mar (Salamandra/La Magrana), que narra la llegada a Londres de un refugiado sesentón africano, peripecia inspirada en parte en su propia vida, aunque él llegó a Inglaterra con 18 años, huyendo de la violencia de su país natal. Si, cuando el libro se tradujo por primera vez al castellano en el 2003 –con el título de En la orilla, en la extinta Poliedro– pasó totalmente desapercibido, su autor la ha presentado esta tarde en una rueda de prensa virtual ante más de 150 periodistas de todos los países de habla hispana.

Narrador del desarraigo y la experiencia del refugiado, fue preguntado por la situación de los millones de ucranianos que se ven estos días forzados a abandonar su país. “Siento compasión hacia ellos, y empatía, ¿qué otra cosa es posible sentir ante el ataque cruel y malévolo directamente contra sus hogares? Es terrible. Tienen la relativa suerte de que, al menos, han encontrado comprensión y apoyo en los países vecinos, es triste que no todos los pueblos en similares situaciones sean acogidos así”. Citó, en concreto, “a los afganos, sirios e iraquíes, a la gente que llegó a la frontera entre Bielorrusia y Polonia y fue devuelta a sus países tras haber pasado a la intemperie una parte del invierno”.

“En ciertas partes de Europa –prosiguió– hay una reticencia hacia los extraños, eso no es nada nuevo y tiene que ver con la distancia que se siente respecto a las personas que vienen, especialmente si son del sur, es un fenómeno racista. No ha sido así en Alemania, donde se ha dado acogida a los sirios, o en lugares como España o Portugal, nuevo hogar de muchas personas. Pero en otros países se ha hablado de ellos como delincuentes, como gente que viene a arruinar nuestra prosperidad y comodidad”.

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